Gustáv Husák, político que hizo trabajo sucio a cambio de poder

Gustáv Husák

El 17 de abril de 1969 el líder reformista de la Primavera de Praga, Alexander Dubček, fue relevado por Gustáv Husák. A Husák le esperaba un trabajo sucio:por orden de Moscú apartar de la vida pública a todos los partidarios de las reformas democratizadoras. ¿Quién fue el hombre que a cambio de poder traicionó a la Primavera de Praga de 1968?

Gustáv Husák nació en 1914 en una familia pobre y muy religiosa que vivía en el pueblo de Dúbravka, hoy suburbio de la capital eslovaca Bratislava.

De niño fue monaguillo, pero cuando llegó a la adolescencia, abrazó otra fe. A los dieciséis años ingresó en las Juventudes Comunistas. A los veinte ya militaba en el Partido Comunista.

Husák era un hombre culto e inteligente y un magnífico orador. Sus extraordinarias capacidades intelectuales le permitieron avanzar con éxito en su carrera de abogado. Además, ya en los años treinta era un destacado dirigente comunista.

A finales de esa década se instaló en Eslovaquia un régimen clerofascista, vasallo de la Alemania hitleriana. Durante la Segunda Guerra Mundial en el país existía un movimiento clandestino de resistencia antinazi. Gustáv Husák fue uno de los destacados dirigentes del levantamiento contra el dominio nazi, que estalló en agosto de 1944.

Después de la conflagración mundial la carrera y la evolución personal de Gustáv Husák adquirieron un carácter contradictorio.

Husák, cuyas capacidades intelectuales superaban de lejos a las de sus compañeros de partido, se sumó al bando estalinista.

En 1946 se celebraron en Checoslovaquia las elecciones. En el territorio checo las ganaron los comunistas, pero en Eslovaquia el 60 por ciento de los electores votó al Partido Democrático. Husák, que después de los comicios presidió una especie de Gobierno autonómico eslovaco, se empeñó en invertir la correlación de fuerzas.

No vaciló en montar provocaciones para desacreditar a los opositores políticos, es decir el Partido Democrático y la Iglesia Católica. Recurrió a métodos violentos y dictatoriales.

Husák era demasiado inteligente en comparación con sus compañeros menos aptos. Éstos le llamaban “comunista señorito”. Hombre talentoso y competente, era peligroso para otros estalinistas.

Además, él defendía de manera coherente los intereses nacionales de Eslovaquia. Los partidarios de gobernar a toda Checoslovaquia desde Praga acusaron a Husák de nacionalismo burgués. En 1951 fue arrestado sin haber cometido ningún delito.

Husák fue acusado de nacionalismo burgués junto con otros políticos e intelectuales eslovacos. Fue el único en resistir a los atroces interrogatorios. Todos los intentos de los investigadores de la policía secreta de lavarle el cerebro y obligarle a que se autoinculpara se estrellaron en su firmeza. Se negó a reconocer su culpa y a firmar los protocolos.

Eso le salvó la vida. En marzo de 1953 falleció Stalin y poco después de sus funerales su lugarteniente checoslovaco, Klement Gottwald.

Husák, condenado primero a la horca, vio su pena conmutada a cadena perpetua y seguidamente a 25 años de cárcel.

En 1956 Jruschov denunció los crímenes del estalinismo, pero Husák siguió en la prisión. Estuvo encarcelado en la penitenciaría de Leopoldov, una de las cárceles más temibles de Checoslovaquia. Fue el preso político de los presidentes Antonín Zápotocký y Antonín Novotný.

Husák salió de la cárcel en 1960 por amnistía. Sin embargo, no fue rehabilitado políticamente. Empezó a trabajar como obrero en un almacén de Bratislava.

En 1963 los comunistas de la corriente reformista lograron la rehabilitación política de Husák que ya pudo aspirar a un trabajo cualificado.Fue admitido en la Academia Eslovaca de Ciencias.

Llega la Primavera de Praga. Husák se convierte en portavoz de la opinión pública eslovaca que exige la federalización de Checoslovaquia y la igualdad entre checos y eslovacos.

”Si hay órganos nacionales checos y órganos nacionales eslovacos, lo importante es llegar a un acuerdo razonable. Es imprescindible que el Estado Checoslovaco, firme y consolidado, tenga sus órganos centrales, y donde sea posible se transfieran las competencias a los órganos checos y eslovacos”.

Así hablaba Husák en Praga en marzo de 1968.

Agosto de 1968
El político eslovaco criticaba en términos contundentes el régimen de Novotný, pero los historiadores actuales coinciden en que Husák recurría al radicalismo verbal para ganar las simpatías del público. En privado manifestaba sus dudas sobre el rumbo que tomaba el proceso democratizador de la Primavera de Praga.

Sumarse a los reformistas posibilitó a Husák reincorporarse a la esfera del poder. En abril de 1968 fue nombrado viceprimer ministro del gobierno checoslovaco. En verano del mismo año empezó su batalla personal por ocupar el puesto de líder del Partido Comunista de Eslovaquia. Se puso a criticar a su actual dirigente, el conservador Vasil Bilak.

El 21 de agosto de 1968 llegaron los tanques soviéticos para asfixiar la Primavera de Praga. Pocos meses después Moscú haría de Husák el hombre más poderoso de Checoslovaquia.

Zdeněk Mlynář afirma en su libro “El frío viene del Kremlin” que Gustáv Husák no fue un político democrático sino una fuerte personalidad, convencida de su misión mesiánica. El autor menciona al respecto el siguiente testimonio:

Miloslav Kusý, destacado reformista eslovaco, encontró a Gustáv Husák al amanecer del 21 de agosto de 1968 en una calle de Bratislava. La primera frase que Gustáv Husák le dijo al ruido de los tanques soviéticos, fue:”Yo salvaré a la nación de esta catástrofe”.

?Salvó a Checoslovaquia de las funestas consecuencias de la ocupación soviética?

No lo consiguió. El 17 de abril de 1969 Husák sustituyó al frente del PC de Checoslovaquia a Alexander Dubček que había perdido la confianza de Moscú. En aquel entonces todavía alardeaba en privado que embaucaría a los dirigentes soviéticos y realizaría reformas.

Sin embargo, para mantenerse en el poder Husák tuvo que colaborar con los conservadores, alentados por la presencia de las tropas de ocupación soviéticas. Se sumó a la campaña contra los reformistas.

” ! Que desaparezca todo lo vacilante, que desaparezca todo lo oportunista y que en el partido quede sólo lo que es firme, lo que tiene carácter...” Así arengaba Husák.

En las purgas que se siguieron fueron expulsados del Partido Comunista 500 mil miembros reformistas.

Husák defraudó las esperanzas de que llevaría a cabo reformas al estilo del líder húngaro János Kádár. Éste optó por la política de gradual liberalización del régimen, pero lo hizo de manera tan hábil que no enfadó a los dirigentes soviéticos.

Checoslovaquia emprendió por el contrario la marcha atrás, rumbo al neoestalinismo y a la dictadura totalitaria. Los veinte años de decadencia entre 1969 y 1989 llevarán en la historia para siempre el nombre de Gustáv Husák.

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