Grandes planes de futuro para la Biblioteca Nacional de Praga

Biblioteca barroca del Clementinum, foto: Jan Kolman

Considerada una de las instituciones culturales más importantes del país, la Biblioteca Nacional de Praga apuesta por las nuevas tecnologías y la digitalización a gran escala.

Con sus 20 000 metros cuadrados, la Biblioteca Nacional es el segundo mayor edificio público de la capital checa, después del Castillo de Praga, sede de la presidencia de la República.

Tomáš Foltýn,  foto: 	Eva Hodíková,  Biblioteca Nacional

Los servidores dedicados a la arquitectura y los viajes la sitúan entre las 10 bibliotecas barrocas más bellas del mundo. Se encuentra en el lugar que se conoce como Clementinum, un conjunto de edificios barrocos, que gracias a su monumentalidad dejan sin respiración a los visitantes.

Es un lugar que alberga siglos de sabiduría y belleza arquitectónica, pero hoy resulta necesaria la construcción de otras instalaciones que respondan a las exigencias de la época, según dijo a la Radio Checa el futuro director de la institución Tomáš Foltýn.

Las Sala de estudios,  foto: Tereza Kalkusová

“Muchos factores externos influyen en el funcionamiento de la Biblioteca. Se reflejan, por ejemplo, las diferentes tendencias que se imponen en la sociedad, las nuevas tecnologías y por supuesto la demanda de servicios. Hay en juego muchas connotaciones”.

Foltýn es un gran promotor de las nuevas tecnologías y de la digitalización que abarca todo un espectro de posibilidades de provecho para muchos campos de la sociedad.

“Trato de ver el proceso de digitalización desde una perspectiva más amplia. Tomo en cuenta el programa propuesto por el Ministerio de Cultura que en este momento va mucho más allá, porque ha empezado a crecer hacia la protección de nuestro legado cultural”.

Foto: Tereza Kalkusová

Con 14 años de labores en la institución, Foltýn conoce al dedillo el funcionamiento de la Biblioteca y que asume como un organismo que responde a las necesidades de sus usuarios, al tiempo que puede prestar aportes a la sociedad como tal sin olvidar los sectores de la enseñanza y ciencia, entre muchos más.

En la actualidad la institución dispone de dos edificios principales, el histórico y el depositario, pero para responder a las tendencias actuales resulta indispensable uno más, indicó Foltýn.

Las Sala de estudios,  foto: Tereza Kalkusová

“Tenemos el Clementinum, el edificio en el casco histórico de la ciudad, esta en manos de la Biblioteca desde hace varios siglos. Después está el depositario que dispone de grandes áreas para almacenar volúmenes en condiciones óptimas. Y en tercer lugar se planea un edificio nuevo para ofrecer servicios modernos, acordes a las nuevas tecnologías y exigencias del momento”.

La revolución de las nuevas tecnologías afectan los servicios tradicionales en bibliotecas y otras aéreas que no siempre avanzan a la velocidad deseada. El nuevo director de la Biblioteca Nacional estima que es necesario dar el gran paso para mejorar los servicios, así como el funcionamiento general de las bibliotecas y todo lo que las vincula a la vida cotidiana de los ciudadanos.

“Cuando hablamos de servicios modernos, no nos limitamos únicamente a espacios confortables para el público, pensamos en la vinculación con el mundo digital. Deseamos establecer la mejor conexión entre el mundo digital y el analógico. Creo que unas nuevas instalaciones nos ayudarían a hacer realidad esta fusión”.

La historia de la biblioteca empezó en el siglo XI, con la construcción de un monasterio dominico junto a la capilla de San Clemente. En 1556 el edificio lo compraron los jesuitas y durante 200 años se dedicaron a ampliar el conjunto de edificios.

Los jesuitas incorporaron a la biblioteca los libros de la Universidad Carolina y muchas otras publicaciones que llegaron a unos 20 000 libros de diferentes épocas.

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