Flash Deportivo

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La selección checa de fútbol ganó en Sofia el primer partido de cualificación para el Mundial 2002 al derrotar al equipo búlgaro por 1 a 0. El único tanto del partido fue un penalty marcado por Karel Poborský. El capitán del seleccionado checo, Pavel Nedved, comentó que su equipo dominaba en el campo y que merecía ganar por una diferencia todavía mayor. En el minuto 73, el árbitro español Antonio Marín ordenó el penalty tras la falta del jugador búlgaro Markov sobre el centrocampista Karel Poborský. El entrenador búlgaro reconoció que el penalty fue regular ya que el gol fue precedido por faltas de sus defensas. Es verdad que Poborský infringió la regla no escrita de que el jugador sobre quien haya sido cometida una falta no debe ejecutar el penalty, pero los hinchas checos seguramente no se lo reprocharon puesto que sin vacilar envió la pelota a las mallas.