Estudian en Brno bacteriocinas como alternativa a los antibióticos

Kateřina Snopková en el laboratorio de la Facultad de Medicina de la Universidad Masaryk

Los antibióticos, que muchos casos están dejando de ser efectivos, podrían ser sustituidos en el futuro por bacteriocinas, especialmente las de la Antártida, que son las estudiadas por el Instituto de Biología de la Universidad Masaryk de Brno.

Las bacteriocinas son proteínas, unas sustancias que algunas bacterias producen para defenderse de otras bacterias o para atacarlas. En las muestras de laboratorio se ve claramente que donde crece una bacteria con bacteriocina, no crece ninguna otra bacteria cerca.

 David Šmajs trabaja con bacteriocinas | Foto: Michal Šafařík,  Český rozhlas

Estas bacteriocinas podrían convertirse en un importante aliado en una época en la que los antibióticos encuentran cada vez más bacterias resistentes, por no hablar de los efectos secundarios derivados de los tratamientos con antibióticos, como la diarrea en primera instancia, o la destrucción de la flora intestinal y lo que eso supone para la salud.

David Šmajs, del Instituto de Biología de la Facultad de Medicina de la Universidad Masaryk de Brno, explicó a la Radio Checa cómo se podría usar en nuestro beneficio el efecto de las bacteriocinas.

“Las bacterias que producen bacteriocinas se garantizan un entorno en el que poder crecer y suprimir el crecimiento de otras bacterias competidoras. Las bacteriocinas están dirigidas específicamente contra ciertas bacterias y su principal ventaja es que no matan las bacterias que tienen un efecto beneficioso para la salud humana”.

Sin embargo, este principio también tiene sus inconvenientes, prosigue David Šmajs.

Foto: Michal Šafařík,  Český rozhlas

“Esta ventaja es también una desventaja del uso de bacteriocinas cuando no conocemos exactamente la bacteria que causa la enfermedad en cuestión. Entonces no podemos atacar con precisión el tipo específico de esa bacteria y en este caso los antibióticos son más adecuados”.

Por esta razón, los expertos de Brno que investigan las bacteriocinas no creen que estas realmente lleguen a sustituir totalmente a los antibióticos, pero sí a “aumentar el arsenal de armas a utilizar”. Las posibilidades de la combinación de antibióticos y bacteriocinas ayudarían a reducir los problemas de resistencia bacterial a los primeros.

En el Instituto de Biología de la Universidad Masaryk se han centrado en las bacteriocinas de las bacterias de la Antártida, que por las condiciones extremas en las que se han desarrollado, son especialmente fuertes, describe la científica Kateřina Snopková.

“Cuando realizamos pruebas contra cepas multirresistentes, por ejemplo, de pacientes con fibrosis quística, se confirmó que incluso estas cepas pueden ser eliminadas por las bacteriocinas”.

Aunque la gran desventaja de las bacteriocinas, en realidad, es que los científicos que las estudian creen que no podrán ser usadas como medicamentos hasta dentro de, al menos, unos diez o veinte años.

Autores: Michal Šafařík , Daniel Ordóñez | Fuente: iROZHLAS.cz
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