En medio de la crisis de Gobierno el presidente Zeman viajará a China

Kateřina Valachová, foto: ČTK

La ministra de Educación checa, Kateřina Valachová, anunció que dejará la cartera para apoyar la cultura política que promueve la Socialdemocracia. Su Ministerio se vio envuelto en un escándalo de corrupción, que si bien no la salpicó, ella ha preferido retirarse.

Kateřina Valachová: “Como socialdemócrata siento la obligación de velar por la cultura política del país”.

La crisis política checa se profundiza. La primera víctima ha sido la ministra de Educación y Deportes, Kateřina Valachová, que anunció su dimisión para finales del mes en curso.

La ministra socialdemócrata ha argumentado que se retira para ayudar a su partido a salir de la grave crisis que ha puesto a tambalear los cimientos de la coalición gubernamental.

“El motivo principal de mi demisión es que no quiero convertirme en un pretexto, en un blanco, para que el movimiento ANO, del ministro Andrej Babiš, pueda desviar la atención de sus problemas. Como socialdemócrata siento la obligación de velar por la cultura política del país”.

Kateřina Valachová, foto: ČTK
La cartera de Educación protagoniza un escándalo de corrupción por irregularidades en las subvenciones al deporte, lo que ha significado cárcel preventiva para la viceministra Simona Kratochvílová y para el jefe de la Federación Checa de Fútbol, Miroslav Pelta.

El primer ministro, Bohuslav Sobotka, aceptó la dimisión de Valachová y reiteró que se trata de un acto de responsabilidad política, al tiempo que hizo énfasis en que no existen cargos contra ella.

La crisis del Gobierno checo ha empezado a tomar grandes dimensiones. El detonador visible fue la necesidad de sacar del Ejecutivo por sospechas de evasión de impuestos al ministro de Finanzas, Andrej Babiš, que es a la vez líder de la segunda fuerza de la coalición oficialista.

La caja de Pandora política no ha terminado de abrirse del todo, pero lo que ha mostrado hasta el momento es un duro enfrentamiento entre el Primer ministro, Bohuslav Sobotka y el presidente de la República, Miloš Zeman, al que poco a poco se han sumado otras fuerzas.

Milan Chovanec: “No viajaré a China, porque estamos en medio de una crisis de Estado”.

En medio de la crisis gubernamental el mandatario ha preferido realizar una gira por el interior del país, sin atender la solicitud presentada por Sobotka para la destitución de Babiš, y se prepara para salir de viaje a China esta semana.

Varios de los ministros socialdemócratas decidieron no acompañar al mandatario a China, porque el país está consumido en una crisis de Gobierno, acotó Sobotka.

“Acordamos que el único ministro (socialdemócrata) que viajará será Havlíček (Industria y Comercio), que tiene una serie de asuntos pendientes. Los otros ministros se dedicarán a sus agendas y por supuesto a la crisis gubernamental“.

Milan Chovanec, foto: Filip Jandourek
El ministro del Interior, Milan Chovanec, vicepresidente de la Socialdemocracia y conocido como mediador entre el jefe del Gobierno y el presidente de la República, aseguró que no es el mejor momento para salir del país.

“No viajaré a China, porque estamos en medio de una crisis de Estado. Resulta indispensable estar aquí y participar en las negociaciones sobre el eventual futuro Gobierno. En resumen, resolver asuntos estatales“.

La actitud del presidente Zeman de no responder a la solicitud del primer ministro Sobotka, de cesar al ministro Babiš y de darle largas al asunto, ha provocado una ola de descontento entre los políticos oficialistas y de oposición.

El mandatario busca excusas e interpretaciones de la Constitución para no satisfacer al primer ministro. Cada vez son más los expertos en Derecho Constitucional que temen una infracción de la Carta Magna. Y un grupo de senadores baraja la eventualidad de presentar un recurso contra Zeman ante el Tribunal Constitucional.

El democristiano Partido Popular, la tercera y menor fuerza de coalición, ha propuesto que se prohíba al presidente salir del país en momentos de crisis.

Por el momento el Despacho presidencial se ha limitado a resaltar la importancia del viaje a China, como una oportunidad para la llegada de inversiones millonarias al país y de la creación de muchos puestos de trabajo gracias a la nueva Ruta de la Seda.