En Laquia Pascua Florida culmina con "smigrust"

Ostravicka

Bienvenidos, estimados oyentes, a este programa especial de Radio Praga que hemos preparado para Uds. para este Lunes de Pascua. Les llevaremos al noreste de la República Checa, a la región etnográfica de la Laquia montañosa, situada cerca de la frontera con Polonia y Eslovaquia. Acompañados por los grupos folclóricos Ostravička y Ostravica les familiarizaremos con tradiciones, costumbres y canciones relacionadas con la Primavera y especialmente con la Pascua de Resurreción en esa región.

Sierra de Beskydy
El territorio de la Laquia montañosa se extiende por toda la zona de la sierra de Beskydy. Su corazón es la aldea de Staré Hamry, situada en el valle del río Ostravice. Su límite septentrional pasa por la ciudad de Frýdek-Místek, ubicada en la frontera de las regiones históricas de Moravia y Silesia.

En Frýdek-Místek reside el grupo folclórico infantil Ostravicka, que acaba de cantarnos que "Ha llegado la primavera". El sol primaveral invitaba a las niñas a salir a un prado donde encontraban las primeras flores. Trenzaban coronas y jugaban a Elisa o a la tórtola, explica Radka Kulichová, una de las directoras del grupo Ostravička.

"Las niñas se sientan en el suelo formando un círculo y se sujetan de las manos. Una, Elisa, se queda en el centro. Las chicas se levantan y bailan a su alrededor. Elisa escoge a una de ellas y dan unas vueltas juntas, cayendo en la hierba fresca. La muchacha elegida se queda luego en el centro y así continúa el juego".

En la siguiente composición, inspirada en la obra de Leos Janáček, los niños de Ostravička imitan el canto de los pájaros que se despiertan después de un largo invierno.

"El famoso compositor tenía un método especial cuando componía. Al salir de paseo a la naturaleza, entre la gente, escuchaba atentamente todos los sonidos. En los gritos y el hablar de las personas, en el canto de los pájaros sentía melodías que se apuntaba enseguida, se dice que en los puños de las camisas. Antes de lavar las camisas su sirvienta tenía que copiarlo todo".

El invierno suele ser a menudo muy duro en Europa Central. Para expulsarlo y hacer venir la primavera, nuestros antepasados paganos sacaban simbólicamente el invierno del pueblo. En un palo de madera envuelto con trapos, paja o bardas, se ponía habitualmente una camisa de una muchacha. A la figura se le pintaba una cara y se decoraba con cintas, flores de papel y coronas. En algunas regiones llevaba un collar de huevos blancos y conchas de caracoles.

El invierno personificaba a la antigua diosa eslava de la Muerte, Morana. En Laquia llamaban a Morana, Mařena o Smrtnica y a su pareja masculina Maroch o Smrďoch. El Domingo de Muerte las chicas sacaban a Mařena y los chicos a Maroch. Se encontraban en el centro de la aldea, Maroch se despedía simbólicamente de Marena con un beso y luego las chicas se ponían a perseguir a los chicos. Al alcanzarlos, ahogaban su figura en el río.

Las costumbres paganas y los ritos cristianos se entrelazan en los festejos de la Pascua Florida en las tierras checas. El período de espera de la resurrección de Jesucristo empieza con el Miércoles de Ceniza seguido por la cuaresma.

Los cuarenta días de ayuno significaban limitarse en la comida y en la vida social. Estaban prohibidas bodas, bailes y reuniones, explica Irena Blablová, jefa artística del grupo folclórico Ostravica.

"El primer domingo de cuaresma es el Domingo Negro porque la gente llevaba vestidos negros. Sin embargo, en Laquia se llama Domingo Negro al Domingo de Muerte. El segundo domingo de cuaresma es el Domingo de Tostado, denominado según una comida de los eslavos viejos preparada de trigo tostado poco maduro. El tercero es el Domingo del Estornudo. A este día se refiere la superstición popular de que cuántas veces uno estornuda, tantos años va a cumplir, o quien tres veces estornuda estará sano todo el año".

El origen de esa superstición se remonta a las epidemias de la peste, ya que ésta empezaba precisamente con estornudos. Cuando alguien estornudaba se le decía en checo "pozdrav pánbůh", o sea "Que Dios te salude", dicho que debía evitar la enfermedad. La frase ha sobrevido siglos y se mantiene en el lenguaje cotidiano hasta hoy.

El cuarto domingo de cuaresma es el Domingo de Padrino de Bodas. Ese día la prohibición de la vida social no se respetaba tan estrictamente, los jóvenes podías reunirse en la plaza principal de la aldea para charlar y bailar. En algunas localidades el padrino de bodas visitaba con el novio la casa de su futura esposa para presentarse a sus padres. De allí el nombre el Domingo de Padrino de Bodas.

El quinto domingo es el Domingo de Muerte y con el sexto, el Domingo de Ramos, empezaba la Semana Santa. En el idioma checo la denominación del Domingo de Ramos se deriva de la palabra "kvety" - "flores", de allí "Květná neděle".

"Debe recordar los ramos de palmeras con los que daban la bienvenida a Jesucristo cuando entraba en Jerusalén. Como en nuestras latitudes no crecen palmeras, se sustituían con ramitos de sauce, de abetos o de tejo que se decoraban con cintas de papel o de tela y se bendecían durante la misa. El ramo bendito tenía poderes milagrosos, protegía las casas y granjas de enfermedades. Los ramitos benditos se colocaban detrás de los marcos de cuadros viejos o detrás de las cruces colgadas en las habitaciones".

Los propios festejos de la Pascua de Resurrección iniciaban en las tierras checas el Jueves Verde. Las campanas de las iglesias enmudecían y volaban a Roma, introduce Radka Kulichová otra canción del grupo infantil Ostravička.

"En la época de antaño la gente no usaba un reloj y se orientaba según las campanas de la iglesia. Cuando éstas se silenciaron, las sustituyeron chicos con bramaderas y matracas. Recorrían el pueblo haciendo un gran ruido y recibían regalos".

El Jueves Verde está relacionado con un juego infantil llamado la caza de Judas. Los chicos elegían a uno que representaba al traicionero Judas que ocasionó que Cristo fuese crucificado. Lo perseguían por la aldea, pegándole. Al final se le lanzaba al agua para que sufriera por sus actos.

El Viernes Santo está vinculado con el culto del agua, teniendo el carácter de purificación, explica Irena Blablová.

"Al amanecer se dirigían todos al agua corriente, a lo mejor posible a un arroyo. Allí se lavaban la cara, las manos y los pies para asegurarse buena salud, frescura y alegría durante todo el año. Ese día estaba prohibido trabajar o por el contrario, se hacía una gran limpieza de la casa. Se expulsaban cucarachas, ratones, insectos y roedores pequeños que durante el invierno se habían acomodado en las casas porque allí hacía calor".

Bandolero Ondráš
Según las leyendas, el Viernes Santo se abre la tierra ofreciendo sus tesoros. En Laquia pudieron ser los tesoros del bandolero Ondráš que los tenía escondidos en Lysá hora, la montaña más alta de Beskydy. Dicen que un tesoro se encuentra también en la montaña Gírová, en la parte silesia de Beskydy. El lugar justo donde buscar se reconoce según el helecho que florece o una luz azul.

El Sábado Santo volvían las campanas de Roma. Después de que repicaran por primera vez, la gente se lavaba con el agua y se encendía un fuego como símbolo de la purificación.

El Domingo Santo los feligreses se dirigían a la misa trayendo consigo platos para dejárselos bendecir. Podía tratarse de cordero de pascua o tortas de pascua rellenas con huevos o carne.

La Pascua Florida culmina con el Lunes de Pascua que está vinculado con una costumbre popular que no deja de sorprender a los forasteros. Es la "pomlázka", o sea "smigrust", como se le llama en Laquia.

Los chicos trenzan de ramitos de sauce un palo, o sea en checo un "tatar, karabác o mrskac", con el que pegan a las chicas para que estén sanas y felices durante todo el próximo año. Reciben por ello huevos pintados y una cinta como prueba de amor, y los mayores un chupito de aguardiente, cuenta Irena Blablová, del grupo folclórico Ostravica.

"El objetivo del azote es hacer que las mujeres sean hermosas, jóvenes, frescas, trabajadoras y que sonrían a lo largo de todo el año. En Laquia se vierte además el agua sobre las chicas. Los hombres no tenían misericordia en este asunto, mojando a las chicas de la cabeza a los pies".

Sin embargo, el martes siguiente las chicas se lo pueden devolver, explica Radka Kulichová del grupo infantil Ostravička.

"Para escenificar la tradición de azote nuestra coreógrafa usa una danza típica llamada ´do trna´, es decir ´al espinar´. Las chicas hacen unos pasos específicos imitando el cojeo como si hubieran entrado en un espinar. Igual podrían andar después del ´smigrust´".

Irena Blablová reconoce que con su familia practica sólo pocas de las costumbres relacionadas con la Pascua Florida, no obstante, nunca se olvida de pintar los huevos.

"En nuestro grupo le ponemos mucha énfasis. En los años pasados nos reuníamos regularmente y subíamos juntos a Lysá hora. Las chicas teníamos que llevar cintas preciosas y huevos pintados personalmente, no era posible comprar unos de chocolate, porque los chicos nos lo pagarían caro con los azotes".

Su compañera Monika Škanderová le consiente:

"En nuestra familia practicamos las tradiciones vinculadas con el Lunes de Pascua. Trenzamos los ramos de sauce, pintamos huevos de pascua, nos lavan con el agua y pegan. De comida preparamos cordero de pascua, pastel de carne y ensaladas de espinacas".

¿Tienen alguna técnica especial para pintar los huevos?

"Se recogen flores y hojas diferentes y se pegan en el huevo. Se cuecen cáscaras de cebolla y el huevo se coloca dentro. También utilizamos la técnica richelieu. Agujeros hechos en los huevos cuidadosamente recuerdan el motivo de un encaje. También decoramos los huevos con lanas metálicas".

La fiesta de San Jorge, el 24 de abril, anunciaba el verdadero principio de la Primavera, impulsando a los labradores a sacar el ganado por primera vez a un pastizal.

"A menudo se encargaban de ello los niños, porque los padres tenían otras obligaciones y preocupaciones. Los chicos fabricaban un pito, y silbando y latigueando sacaban a las vacas, ovejas o cabras al pastizal. En los cuernos les sujetaban cintas para garantizar que los animales dieran leche y estuvieran protegidos de cualquier enfermedad".


Durante el programa ecucharon temas del disco titulado "La Canción de Primavera en Laquia con Ostravička" y canciones interpretadas por miembors adultos del grupo folclórico Ostravica.