En la República Checa cambiarán todos los números de teléfono

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En esta edición les hablaremos primero sobre la revolución telefónica que espera a la República Checa en la noche del 21 al 22 de septiembre. Y después les contaremos sobre la presencia del lince en los bosques checos.

En la noche del 21 al 22 de septiembre tendrá lugar en la República Checa una revolución telefónica: cambiarán todos los números. El cambio afectará los 3 millones 800 mil estaciones de la red fija y 7 millones 500 mil teléfonos celulares.

Semejante operación que afectará simultáneamente a todos los operadores que prestan servicio en las redes públicas fijas y móviles, no tiene paralelo en el mundo. Es que en los demás países el cambio de los números se lleva a cabo paulatinamente, por etapas, mientras que la República Checa acometerá todos los cambios de una vez. A partir del domingo 22 de septiembre todos los números telefónicos nacionales tendrán 9 dígitos.

Todo el proceso del cambio de los números telefónicos se realiza por recomendación de la Unión Internacional del Telecomunicaciones. El jefe del Telekom Checo, Petr Slovácek, afirma que los casi dos años de preparativos para la operación en 140 centrales garantizan que el cambio de los números telefónicos requiera en cada central tan sólo 20 minutos.

Se prevé que el cambio de los números empiece después de las 00 horas del domingo 22 de septiembre y en todo el país no dure más de tres horas.

Los directivos del Telekom Checo tienen preparados, naturalmente, también escenarios catastróficos, pero esperan que no sea necesario sacarlos de las gavetas y que en la noche del 21 al 22 de septiembre no se produzca en la República Checa un colapso de las comunicaciones por teléfono.

Una vez cambiados todos los números telefónicos, bajarán los precios de un tercio de las llamadas. Y es que con los cambios de los distritos telefónicos, las llamadas anteriormente interurbanas se convertirán en locales. Por ejemplo, ahora se puede llamar desde la ciudad de Ústí nad Labem con tarifa local a 25 localidades. Una vez realizados los cambios, será posible hacerlo a 350 localidades.

Y del ruidoso mundo de los teléfonos vamos ahora a los bosques donde se mueve sigilosamente el lince, fiera de pequeño porte, pero ágil cazador que emprende largos desplazamientos en busca de sus presas.

El lince fue durante dos siglos un animal muy raro en las tierras checas. Tan sólo de vez en cuando hacía incursiones a las sierras moravas de Beskydy y Jeseníky, procedente de la vecina Eslovaquia.

Un radical cambio se produjo en los años 80 al ser introducidos en la sierra de Sumava, en la parte occidental de Bohemia, unos veinte linces eslovacos. El proyecto dio resultado. Los linces se adaptaron muy bien a su nuevo hábitat y comenzaron a reproducirse. Pronto la sierra de Sumava se les hizo pequeña y los felinos iniciaron su expansión a otros territorios.

Los zoólogos afirman que hoy en día el lince puede aparecer prácticamente en todo lugar donde encuentre extensos bosques y un terrreno accidentado. Se estima que en el territorio checo viven unos 140 ejemplares.

El lince que es el mayor gato silvestre europeo, mide más de 1 metro de largo y pesa hasta 36 kilos. Lleva una vida solitaria, las hembras y los machos se encuentran sólo durante el corto período de celo a finales del invierno.

Los linces checos cazan preferentemente corzos, cuya carne cubre el 75 por ciento de su alimentación. En su menú figuran, además, venados, muflones y jabalíes, y a menudo cazan también zorros.

El lince es un animal muy arisco y en el bosque encontramos sólo huellas indirectas de su presencia, sobre todo en invierno las típicas huellas redondas de sus patas en troncos tumbados o en cornisas rocosas.