En Chequia se puede pagar con melones, platos y bandejas

Foto: Štěpánka Budková

Melones, bandejas, platos, litros y kilos. Con todo esto es posible pagar en Chequia. Pero siempre hablando en lenguaje coloquial. Las diferentes cantidades de dinero tienen muchos nombres en la jerga checa y al ser bastante utilizados, no está nada mal conocerlos. Y así además practicaremos un poco los números.

Foto: Prokop Havel, Archivo de ČRo
Dominika, ¿me haces un favor -uděláš pro mě laskavost?- ¿Me prestas quinientas coronas -půjčíš mi pět set korun-?

No me digas que otra vez te hayan multado por aparcar mal -neříkej mi, že ti zase dali pokutu za špatné parkování-? De todas maneras lo siento, pero llevo aquí solo dos kilos -mám jen dvě kila-.

¿Dos kilos de coronas?¿Estuviste mendigando en la calle o por qué lo llevas encima? Y de hecho, ¿cuánto es -kolik to je-?

Foto: Barbora Kmentová
Veo que tengo que presentarte el mundo del dinero y del checo coloquial. Cien coronas -sto korun- las denominamos en la jerga como un kilo, o sea, un kilógramo. Aunque no le veo mucha lógica. Un kilógramo tiene mil gramos, entonces, más natural sería referirse con ello a mil coronas -tisíc korun-.

Eso no lo sabía, pero sé que de mil coronas habláis como de un litro -litr. Cuando todavía no entendía nada de esta jerga y un amigo me dijo en checo que el sueldo medio mensual -průměrný měsíční plat- en Chequia era aproximadamente 24 litros -dvacet čtyři litrů-, me quedé un poco confundido. ¿Litros de qué? ¿Cobrarán en cervezas? Con lo que os gusta…

Foto: Štěpánka Budková
Pues, si cobramos en cervezas, precisamente a ti el sueldo medio no te llega ni para mediados de mes. De hecho, el billete de mil coronas tiene más nombres como, por ejemplo, una bandeja -tác- o un plato -talíř-. A mí me gustaría cobrar en melones. Es que un melón -meloun- es una expresión coloquial para un millón de coronas -jeden milion korun-. Aquí el sentido está más claro, ya que estas palabras son parecidas, y además la cifra bien redondita igual que un melón.

Entonces, un melón checo da aproximadamente 37.000 euros. ¿Qué me puedo comprar por ello?

Foto: ČT24
Por un millón de coronas ya te puedes comprar un piso, pero no muy grande y más bien en una ciudad pequeña. Para comprar uno en Praga ya tendrás que cosechar más de un melón.

¿Y por una sola corona es posible comprar algo?

Por una corona ya no te dan ni los buenos días. Bueno, a lo mejor una hoja de papel. Pero por dos coronas ya puedes merendar, aunque muy ligero, porque es lo que vale un -rohlík-, un panecillo muy típico de aquí.

Foto: Kristýna Maková
¿Y qué significa si de alguien dicen que apesta a una corona -smrdí korunou-?

Esto quiere decir que no tiene ni un duro. También puedes decir: no tengo polvos -nemám prachy-, porque polvos es una expresión coloquial para dinero muy utilizada, como en español plata o pasta.

Tampoco entiendo ¿por qué la moneda de diez coronas -desetikoruna- la denomináis en la jerga checa como un cinco -pětka-? Cuando, por ejemplo, jugamos al futbolín y alguien me pregunta: ¿tienes un cinco? -máš pětku- para jugar otro partido, siempre saco la moneda de cinco coronas -pětikoruna- y no la de diez. Me parece lo lógico, ¿no?

Foto: Štěpánka Budková
Pues sí. La historia de diez coronas se remonta a finales del siglo XIX. Entonces, cuando los países checos todavía formaban parte del Imperio austrohúngaro, se realizó una reforma monetaria -měnová reforma- y se introdujo una nueva moneda, la corona -koruna-, que reemplazó el dorado -zlatý-, con el que se había pagado hasta entonces. Con la reforma llegó una desvalorización y diez coronas tenían el valor de los anteriores cinco dorados. Y como la gente seguía recontando precios en la moneda anterior durante mucho tiempo, igual como algunos españoles siguen contando en pesetas, diez coronas se denominaban como un -cinco- y esto se utiliza hasta ahora.

Pues ya ha pasado tiempo. En cien años ya habríais podido inventar otro nombre.

Es que ganar coronas nos tiene tan ocupados, que no nos queda tiempo para tonterías. Pero imagínate que en vez de coronas también habríamos podido pagar en remolachas -řepy-. Es que al formarse Checoslovaquia en 1918, muchos checos no querían seguir pagando con coronas, ya que esta moneda simbolizaba el Imperio austrohúngaro, del que acababan de independizarse. Por tanto aparecían sugerencias de nombres para una nueva moneda como por ejemplo, un león -lev, un halcón -sokol-, un cernícalo -káně- o incluso una remolacha.

Foto: Filip Jandourek, Archivo de ČRo
Vaya nombres. A ver cómo vais a llamar el euro cuando se introduzca.

Ya que casi un 80 % de los checos no quiere adoptarlo, no estoy segura de que la palabra sea de las más corteses.

Aquí se acaba nuestro minicurso de checo. Les deseamos que nunca apesten a una corona y más bien que cosechen melones. Hasta la próxima.