En bici contra el coronavirus

Foto: Vít Pohanka
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La pandemia del coronavirus está impulsando a los checos a sacar sus bicicletas. El ciclismo goza de un gran apoyo de parte de ciudades y municipios checos y su popularidad sigue creciendo. Sin embargo, tiene también su lado negativo, y este destaca aún más en estos tiempos de coronavirus.

Foto: Vít Pohanka

Las medidas adoptadas por el Gobierno checo para impedir la propagación del coronavirus han restringido en muchos aspectos la vida de los checos. La imposibilidad de agruparse en lugares públicos, dedicarse a deportes de equipo o ir al gimnasio ha motivado a muchos a salir a explorar rutas de bicicletas en los alrededores de sus hogares. La presencia de los aficionados del ciclismo, un deporte de por sí muy popular en Chequia, es notable en los caminos y no siempre es para bien.

Foto: Vít Pohanka
La ciclorruta número 5061 empieza en la ciudad de Žďár nad Sázavou, en la región de Vysočina, y sigue la trayectoria del río Sázava. Si uno quiere, puede andar hasta Velké Dářko, el estanque más grande de Vysočina. La ruta no es una de las más animadas en Chequia, pero estos fines de semana de primavera está llena de ciclistas. El vicealcalde de la ciudad de Žďár nad Sázavou, Josef Klement, está feliz al respecto.

“El año pasado instalamos un contador en la ruta y entre julio y septiembre registramos hasta 90 000 ciclistas. Es un número comparable con las rutas del vino en Moravia y demuestra que la ruta es muy importante”.

Según explicó el vicealcalde, el ayuntamiento está planeando ampliar las rutas para que conecten a más municipios vecinos y planifican también la instalación de un puesto de alquiler de bicicletas. La idea es fomentar el desarrollo del ciclismo en la región.

Invasión de los bosques

El problema es que el número de ciclistas sigue creciendo. Además, en rutas cercanas a ciudades muchas veces tienen que compartir el espacio con patinadores y caminantes. Para poder disfrutar realmente del paseo y no tener que esquivar a no ciclistas, muchos deciden aprovechar las carreteras estrechas que entretejen los bosques y a las que los coches no tienen acceso.

Stanislav Kozubek, foto: archivo de Stanislav Kozubek
El objetivo principal de estas carreteras, sin embargo, es servir a quienes se ocupan de cuidar y conservar el bosque. Y los trabajadores no ven a los ciclistas con buenos ojos. Además, muchos ignoran reglas básicas de seguridad, según comentó Miroslav Matoušek del Consejo Forestal de la empresa Kinský que administra miles de hectáreas de tierra en los alrededores de Žďár nad Sázavou.

“Las rutas forestales sirven principalmente para la administración del bosque, sobre todo el transporte de leña. Se trata de comunicaciones con fines especiales y su anchura corresponde más o menos a la anchura de un vehículo de trabajo. El mayor problema es evitar a los ciclistas. Y muchos se arriesgan también, pasan sin precaución por debajo de máquinas hidráulicas que están trasladando leña, por ejemplo”.

Más ciclistas cada año

Es poco probable que uno se cruce con trabajadores forestales en la ciudad, pero también las rutas de bicicletas urbanas se enfrentan con algunos problemas. Lo que solían ser lugares placenteros en muchas partes se ha convertido en hormigueros que conllevan riesgos de seguridad. Como por ejemplo la ruta A2 que sale desde el centro de Praga y continúa a lo largo del río Moldava en dirección al barrio de Zbraslav. Se trata de la ruta más popular y transitada de Praga. Según indican los medidores instalados, por la ruta pasan diariamente entre 6000 y 8000 ciclistas.

De acuerdo con el portavoz de la Policía Municipal de Praga, Jan Čihák, la concentración de personas requiere que se cumplan medidas de seguridad.

Foto: pasja1000, Pixabay / CC0
“Aquí se cruzan varios grupos, no solo ciclistas, sino también patinadores, por ejemplo. Por eso la seguridad y consideración son claves. Los policías municipales recorren la ruta dentro de sus patrullas regulares y podemos adelantar que estaremos efectuando controles aleatorios, sobre todo en conexión con el equipamiento de los ciclistas o con el consumo de alcohol”.

No solo la ruta A2 se enfrenta a un tráfico intenso de ciclistas y patinadores, sino que crece la popularidad del ciclismo en Chequia en general. Lo confirmó Stanislav Kozubek, antiguo representante del ciclismo de competición que, tras concluir su carrera deportiva, asumió cargos en la Asociación Checa de Ciclismo y en una comisión especial del Ayuntamiento de Praga.

“El número de ciclistas está creciendo. Encargamos la elaboración de un análisis sobre el volumen de personas que aprovechan las rutas y sobre la cantidad total de ciclistas en Praga. Desde el 2012, el número aumenta cada año. El crecimiento es leve, pero es una tendencia que observamos”.

El número de ciclistas en las rutas de bicicleta no se ha visto afectado por la pandemia. Por el contrario, más y más aprovechan el ciclismo para salir al aire libre y disfrutar de la primavera. Sin embargo, hace falta tener en mente que siguen vigentes medidas extraordinarias de protección y de higiene adoptadas por el Gobierno a mediados de marzo que solo paulatinamente se van levantando.

Foto: ŠJů, Wikimedia Commons, CC BY 2.5