El Teatro Nacional de Praga está restaurando sus pinturas murales

Telón original de František Ženíšek

Las pinturas del Teatro Nacional en Praga llevaban esperando largos treinta años para volver a adornar el vestíbulo. El mismo año que recordamos el centésimo aniversario de la muerte del pintor checo Mikoláš Aleš, uno de los creadores de la obra, por fin pudo comenzar la difícil e imprescindible restauración de esa parte del patrimonio nacional.

Interior del Teatro Nacional, foto: Archivo de Radio Praga
La inspección de las lunetas en el vestíbulo principal del Teatro Nacional se inició en el año 2007 con el objetivo de descubrir su verdadero estado y determinar la extensión del trabajo necesario para renovarlas. La luneta es una pintura de forma semicircular, que resulta de la intersección de la bóveda con la propia pared. En la actualidad los restauradores se encuentran en la fase de limpieza. La historiadora de arte, Petra Dañhelová, aclara el estado real de dichas pinturas murales.

“Desde abajo a lo mejor parece, que aparte de la suciedad, las lunetas se encuentran en un estado bastante bueno, pero de cerca se ve muy bien que no es así. Lo más problemático resultó ser el techo, que está muy dañado”.

Foto: Archivo de Radio Praga
Durante la última reconstrucción, hace 30 años, los restauradores no consultaron entre ellos los pasos realizados, de ahí que los resultados sean inconsistentes. Esta vez la restauración será mucho más duradera, como afirma el director del equipo de restauradores, Tomáš Záhoř.

“Las tecnologías usadas en la actalidad son completamente diferentes. Utilizamos materiales que resisten mejor la luz, no se oscurecen, son permanentes y muy duraderos. Después de nuestra intervención, las pinturas permanecerán en el mismo estado durante los próximos 50 o 100 años. Por supuesto tenemos que tener en cuenta el contenido del polvo en el aire, y otros aspectos, pero la estabilidad del color de las pinturas es de larga duración”.

El trabajo del equipo de Tomáš Záhoř, consiste en la restauración de las cuatro lunetas de Mikoláš Aleš del ciclo “La Patria” y la “Decadencia del Arte” de František Ženíšek.

Mikoláš Aleš
El vestíbulo se encuentra entre los espacios más bonitos del Teatro Nacional. En la historia servía como lugar de encuentro o simplemente para pasear. Durante estas ocaciones los ojos de los visitantes se prendaban de la belleza del espacio y de las decoraciones, creadas por estos dos pintores, famosos en su época.

La historia de las pinturas del Teatro Nacional es bastante complicada, y se halla relacionada con varios conflictos. En el año 1877 se abrió un concurso en el cual participaron varios pintores. Los ganadores fueron Mikoláš Aleš y František Ženíšek, que se presentaron bajo el símbolo de una Paleta con Alas. El ciclo de 14 lunetas, 4 pinturas murales y 3 del techo fue hecho durante los años 1877 – 1881, pero muy poco después, los artistas se separaron debido a una serie de conflictos que surgieron por la autoría.

Los motivos fueron idea de Mikoláš Aleš. Solía bajar al río Moldava donde se realizaban las excavaciones arqueológicas buscando restos de una población eslava. El tema de la búsqueda de la identidad nacional fue muy importante en el siglo XIX y sirvió de inspiración para varias obras importantes, entre otras, las pinturas murales del Teatro Nacional de Praga.

Telón original de František Ženíšek
Durante el trabajo Mikoláš Aleš tuvo cada vez más problemas con la compañía de los artistas que dirigían y organizaban las obras. Le obligaron a cambiar el concepto de sus diseños y Aleš, al final pintó más variantes de cada luneta. Lógicamente, luego no tuvo suficiente tiempo para repintarlas en la pared y tuvo que invitar a otros pintores para que le echaran una mano. Desgraciadamente, cada uno de ellos empleaba una técnica diferente: uno utilizaba solo témperas y otro óleo. El resultado final fue que cada luneta tiene un aspecto un poco diferente. El incendio del Teatro Nacional en 1883, justo antes de la gran inauguración, no llegó hasta el vestíbulo y las lunetas no fueron afectadas de ninguna manera pero siete años después, durante las inundaciones de Praga, el agua del río no se paró frente de las puertas del Teatro, y las lunetas resultaron afectadas.

Las desviaciones del original, sobre todo en lo referente a los colores, se debe a que los restauradores de los años 80 aplicaron una intervención más profunda, de lo que era necesario, y así, cambiaron el aspecto de un espacio amplio, ligero y airoso a uno lúgubre y oscuro.

František Ženíšek
La obra ha podido salvarse gracias a la mecenas del arte Dadja Altenburg-Kohl, una checa residente en el extranjero. Según su opinión, las lunetas se encontraban en un estado lamentable.

De hecho, ella misma ya había ayudado al Teatro Nacional subvencionando, por ejemplo, los arreglos del telón principal o apoyando a los grupos artísticos en sus actividades.

El Teatro permanecerá abierto durante las obras, que no afectarán a los visitantes de ninguna manera. Además, los participantes de las visitas guiadas podrán familiarizarse con los procesos aplicados y las técnicas usadas por el equipo de restauradores.