El Sokol, promoviendo el deporte desde el siglo XIX

Foto: Chmee2, CC BY-SA 3.0

El Sokol, organización dedicada al desarrollo físico y moral de la juventud desde una óptica deportiva, es una de las agrupaciones civiles checas más extendidas del país. La clave de su éxito consiste en ofrecer desde actividad física ligera hasta teatro.

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Foto: archivo de Barbora Kmentová
La organización Sokol, halcón en español, fundada en 1862 a imitación de los Turner alemanes, se propuso desde el principio tanto la difusión del ejercicio y el deporte como de los valores de honorabilidad asociados. Este espíritu original, de nobleza deportiva a la griega, continúa hasta la actualidad y de hecho la asociación es la principal entidad de promoción del deporte y la educación física del país, nos cuenta el presidente de la Asociación de Sokoles Checa, Zdeněk Kubín.

“Es cierto que para alguna gente sigue siendo algo que aún está por descubrir, pero tenemos una base de miembros de 160.000 personas, y esto demuestra que tenemos algo que decir en la generación actual. No es como la edad de oro del Sokol de cuando el periodo de entreguerras, claro está, o tras la Segunda Guerra Mundial, cuando teníamos más de un millón de miembros, pero también hay que contar que entonces englobábamos también Eslovaquia o incluso Rutenia”.

A finales del siglo XIX, el Sokol quedó pronto asociado al nacionalismo checo y a la formación de la juventud en un cuadro de disciplina marcial. La entidad fue clave a la hora de inculcar el espíritu nacional y los valores que llevarían, por ejemplo, al surgimiento de las legiones checoslovacas durante la Primera Guerra Mundial, aunque su orientación política llevó a su fragmentación y al surgimiento de organizaciones deportivas similares con otro tipo de ideologías: católica, comunista, conservadora, de etnia alemana, etc.

Foto: archivo de Radio Praga
El Sokol vivió su momento álgido durante la Primera República Checoslovaca, cuando vivió una especie de identificación con el Estado, para ser más tarde prohibido durante la ocupación nazi del país.

El advenimiento del régimen comunista significó para el Sokol primero una lenta agonía y después su fallecimiento. Primero todas las organizaciones deportivas rivales fueron integradas a la fuerza en el Sokol, que pasó a estar fuertemente controlado políticamente. Las dificultades en conseguirlo llevaron al régimen a disolverlo en 1956 y sustituirlo por la Unión Checoslovaca de Educación Física y Deporte.

No fue por tanto hasta 1990 con la caída del comunismo cuando el Sokol pudo resurgir de sus cenizas e instituirse de nuevo como organización, recuperando además todas sus infraestructuras. Actualmente casi todas las poblaciones de cierta importancia cuentan con al menos uno de sus centros deportivos.

Movimiento, competición y espíritu

Foto: public domain
El Sokol renovado enlaza directamente con el histórico y cuenta así con una ideología propia que lo distingue de los meros clubes o asociaciones deportivas. El pensamiento del Sokol puede resumirse en tres eslóganes, que a su vez implican tres campos de acción, explica Kubín.

“Somos una organización, podemos decir, única a nivel mundial, porque no hay ninguna otra que actúe en tantas direcciones y se aferre tanto al lema de mens sana in corpore sano. Sobre eso tenemos tres eslóganes que dicen: descubra con nosotros el placer del movimiento, descubra con nosotros la voluntad de ganar, y descubra con nosotros la magia del espíritu. Y cada uno de los miembros puede elegir una de estas áreas o pasar por todas ellas”.

Foto: Barbora Kmentová
De esta forma, en primer lugar, el Sokol ofrece a cualquiera que tenga interés, sea niño o adulto, un espacio, unas infraestructuras y unos instructores profesionales para poder hacer ejercicio a la medida de sus necesidades, detalla Kubín.

“Este campo se denomina polifacetismo deportivo, y está destinado a todo aquel que no desea alcanzar un rendimiento profesional, sino que disfrutan simplemente moviéndose de alguna manera, o lo hacen por salud, o porque en esta afición común encuentran personas con las que se llevan bien”.

Pero al mismo tiempo es el lugar para unirse a un equipo de fútbol, vóleibol, badmington o hockey, y participar en competiciones con el amparo de una institución.

“Se trata de los departamentos deportivos, es decir, departamentos que están registrados en alguna competición. El nivel de rendimiento puede ser diverso, puede ser un equipo que juegue la segunda B, o la extraliga, como el equipo de floorbal de Pardubice y parecidos. Es una parte del Sokol donde se compite, y donde los jóvenes descubren si tienen capacidad para un rendimiento superior, de modo que pueden seguir con su actividad deportiva y contar con entrenadores”.

Slet 1920, foto: public domain
Kubín señala que de hecho muchos deportistas checos profesionales de la actualidad adquirieron gusto por el deporte, o empezaron a destacar en su especialidad, gracias a la “sokolovna” de su pueblo o de su barrio.

El último aspecto, el del desarrollo del espíritu, viene dado por la existencia de agrupaciones artísticas dentro del Sokol, que permiten llevar la sociabilidad o la relación con la organización más allá del deporte.

“En el Sokol al mismo tiempo actúa toda una serie de conjuntos artísticos. Tenemos unos 200 actualmente, antes teníamos más. Se trata de conjuntos teatrales, de marionetas, folklóricos, musicales, de baile, etc.”

Clubes deportivos por todas partes y a precio simbólico

El Sokol actual ha heredado no solo todos los edificios, canchas y otras instalaciones deportivas construidas en sus más de 150 años de existencia, sino también las de las organizaciones rivales que se vieron integradas en el Sokol en 1948. El resultado es una extensa red de “sokolovnas” con gran capacidad, describe Zdeněk Kubín.

Slet 1938, foto: public domain
“En lo que respecta a la accesibilidad, tenemos 1.150 centros reunidos en la Asociación de Sokoles Checa, repartidos por toda la República. El acceso por tanto es bueno, aunque depende de la región, porque por ejemplo en la de Karlovy Vary tenemos solo ocho centros. Pero la densidad de centros por kilómetro cuadrado se puede decir que es buena”.

Esto explica en parte su gran número de miembros. La otra razón de su éxito es la baja cuantía de las cuotas, continúa Kubín.

“Sobre el aspecto financiero, tenemos las contribuciones de los socios, que son de 20 euros por persona adulta al año. En el caso de niños hasta los 18 años y mayores de más de 65, poco más de cuatro euros. Luego hay contribuciones de otros tipos, pero eso depende de cada centro, de sus condiciones, de las relaciones con instituciones con el Ayuntamiento… Pero aun así sigue siendo más barato que ir al gimnasio”.

Slet  2000, foto: ČT
El resultado es un abanico de miembros variado, de todas las franjas de edad, lo que asegura su buen funcionamiento y, evidentemente, su futuro.

“Está bastante equilibrado. Los niños en edad escolar conforman el 34% de los miembros, los de entre 15 y 18 años el 6%, mientras que el 60% son adultos, mayores de 18. Así que está más o menos equilibrado, también el caso de la proporción de hombres y mujeres”.

El Sokol es también conocido por sus reuniones multitudinarias, llamadas en checo “slet”, en la que se ofrecen masivos espectáculos deportivos, especialmente de gimnasia sincronizada. El primero de la era moderna se dio en 1994, y sirvió de demostración de fuerza y símbolo de la resurrección de la organización. El último se celebró en 2006, tomando parte en él más de 20.000 miembros.