El reír por no llorar de ‘La Mosquitera’, la gran triunfadora del festival de Karlovy Vary

Foto: Štěpánka Budková

'La Mosquitera', dirigida y guionizada por Agustí Vila, ha sido la gran ganadora de esta edición 45 del Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary. Se trata de una inteligente comedia difícil de clasificar protagonizada por Emma Suárez, Eduard Fernández y Geraldine Chaplin.

Foto: Štěpánka Budková
El Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary ha dejado a su paso una auténtica avalancha de cine: más de 300 proyecciones, cerca de 11.000 visitantes acreditados y unas 120.000 entradas vendidas. La rica selección de películas de todas partes del mundo, con especial hincapié en Europa del Este y Oriente Medio, y el rico programa paralelo de conciertos, vida nocturna y eventos varios han provocado que, también este año, la pintoresca ciudad termal de Karlovy Vary se haya visto invadida por una multitud de jóvenes cinéfilos con una media de edad entre los 20 y los 30 años.

Foto: Štěpánka Budková
El Globo de Cristal a la mejor película de la sección oficial ha correspondido esta vez a la española 'La Mosquitera'. El remate perfecto para una edición caracterizada por la amplia presencia del cine en español en casi todas las secciones.

‘La Mosquitera’ narra, mezclando catalán y castellano, los diferentes dramas personales y crisis existenciales de los miembros de una familia de clase media de Barcelona, incapaces de enfrentarse a sí mismos y resolver sus carencias de comunicación y afecto.

'La Mosquitera',  foto: www.kviff.com
La madre, ciega ante la existencia de cualquier problema, superprotege a su hijo adolescente, que apático y desmotivado expresa su necesidad de cariño recogiendo a todos los animales abandonados que encuentra por la calle. El padre, completamente aislado, enfoca su necesidad de amor en la chica de la limpieza. El cuadro lo completan una cuñada neurótica inexplicablemente estricta con su hija y unos abuelos sumidos en la depresión.

A pesar de este argumento tan existencial, las situaciones equívocas y los sorprendentes diálogos dan lugar a una comedia de humor sutil e inteligente, salpicada de deliciosas locuras y perversiones. Es un reír por no llorar, una comedia ante la imposibilidad de la tragedia que le da a la película su tono tan especial, como nos cuenta su director y guionista, Agustí Vila.

Agustí Vila,  foto: Štěpánka Budková
“El problema de nuestro tiempo muchas veces es que se niega el sustrato trágico de la vida. Hay una parte trágica de la vida que hay que aceptar, si se niega esto se está negando una parte de la vida. Todos los personajes de la película están negando esto, se están protegiendo con una mosquitera de la tragedia. Y eso es cómico. Es cómico como ver caer un actor. Como cuando en el cine mudo caían, pues aquí caen. Moralmente caen todos, y te puedes reír. Pero también entiendo que se pueda tomar trágicamente. Porque de hecho que los personajes intenten eludir la tragedia es trágico también, además de cómico”.

La historia va explotando de forma ingeniosa las diferentes obsesiones y angustias de los personajes para crear líneas argumentales de ingeniosa evolución que se cruzan en momentos puntuales, creando una frágil red familiar. Todo con un ritmo maravillosamente ágil conseguido en parte gracias al trabajo de montaje, en el que se descartó nada menos que una hora de metraje.

Para Agustí Vila, ser autor del guión proporciona precisamente la ventaja de poder recortar sin miedo.

“Yo creo que no. A mí me resulta mucho más fácil, en el momento de escribir ya estoy viendo las imágenes. Me facilita mucho el momento de trabajar. Me es más fácil también cortar, porque lo he escrito yo y no me importa cortar algo que yo he hecho. En cambio si hay otra persona tienes que dialogar con ella y no sabes si aquello que atacas afecta al cuerpo entero o solo a una zona”.

Agustí Vila,  Martina García,  Luis Miñarro y Eduard Fernández,  foto: Štěpánka Budková
La fuerza de ‘La Mosquitera’ descansa en sus personajes, por lo que no es de extrañar que Vila pusiera toda la carne en el asador para involucrar en el proyecto al equipo de actores que tenía en mente. El resultado es un elenco muy respetable para tratarse de una pequeña producción.

“Pues en el momento de escribir el guión pensé en Emma Suárez desde el principio, era una actriz que me gustaba mucho, y de hecho fue la primera a la que le pasamos el guión. Le gustó mucho y dijo que sí ya dos años antes de empezar el rodaje. Y luego Eduard Fernández, que me costó más convencerle. Al hacer el cásting se me ocurrió la idea de Geraldine Chaplin, que haría un papel sin hablar. Se me ocurrió la idea, pero claro, pensé que era una película de bajo presupuesto. Entonces se lo comenté tímidamente a Luis Miñarro, el productor, y dijo que sí, que hablaría con ella. Le mandó el guión, a ella le gusto mucho, dijo que sí. Y lo hizo además rebajando el caché. De hecho dijo que era uno de los mejores guiones que había leído en los últimos diez años”.

Eduard Fernández, poseedor de dos premios Goya y al que pudimos ver recientemente en ‘Biutiful’, fue clave para que la película adoptara el tono que la caracteriza, como explica Vila.

Eduard Fernández,  foto: Štěpánka Budková
“Era el actor capaz de hacerlo, capaz de interpretar un personaje tan complejo. Y sobre todo los malentendidos. Es una película de malentendidos, los personajes expresan lo que no quieren expresar, y además tiene un aspecto como de comedia. Y a Eduard yo siempre le había visto una vis cómica que no estaba explotada y pensé que sería interesante trabajar con él esto. Se lo propuse y es por ahí que lo convencí, diciéndole que era una comedia, aunque él todavía no se lo cree”.

El padre de familia que interpreta Eduard Fernández, confuso emocionalmente e incapaz de expresar sus sentimientos si no es con dinero, constituyó todo un agradable reto interpretativo, como explica el mismo Eduard Fernández, que también estuvo presente en Karlovy Vary.

“Es lo más bonito que hay para interpretar. Lo más bonito, lo más divertido, lo más entretenido, donde está el trabajo real. Pocas veces, o muy poca gente hay que exprese realmente lo que quiere. En ese caso el conflicto es mínimo o casi no hay. Y es difícil que haya película, sería bonito verla. Todo está bien hacerlo. Pero es muy bonito como actor interpretar gente que se queda cosas. Yo creo que siempre nos quedamos, por temor, por vergüenza, lo que sea, pero casi nunca expresamos todo lo que tenemos, por miedo, por protección”.

Agustí Vila,  Martina García y Luis Miñarro,  foto: Štěpánka Budková
La mosquitera emocional que los personajes tratan de usar para protegerse de la realidad acaba por quebrarse. En un ambiente de amoralidad y hasta cierto punto de locura, acentuado por la presencia continua de animales en casi todas las escenas, la familia se quiebra y se desintegra solo para volver a rehacerse al final, cuando en torno a una mesa, todos se acaban aceptando como son.

La intención del director no fue hacer un retrato social fidedigno, sino reunir personajes extremos, pero realistas, en una especie de collage.

‘La Mosquitera’,  foto: www.kviff.com
“Yo creo que es una condensación la película, es como una abstracción de la realidad. Están ahí todos los problemas puestos en una sola familia. Entonces no se da en la realidad, pero sí que tiene aspectos reconocibles en la realidad, que creo que pueden hacer pensar y que cada uno se puede identificar con partes de personajes”.

En el mismo sentido se expresa Eduard Fernández.

“Yo creo que la película es una estilización de la realidad. La interpretación sí es naturalista. No son interpretaciones que vayan a otro lado. Pero sí es una estilización, llevando al límite muchas cosas. Es cuando dice Agustí que puede resultar cómico. Pues depende de cómo sea cada uno, uno se puede reír de eso, si está un poco más allá. Y si está un poco más acá pues se lo toma como propio y le parece un drama. Eso es bonito que pase y siempre en las películas, una vez se muestran al público ya no son nuestras, sino que son del público”.

El productor de ‘La Mosquitera’ es el emblemático Luis Miñarro, quien en esta ocasión aceptó el proyecto dejando de lado sus premisas de trabajar exclusivamente con cine de autor, como nos explicó en Karlovy Vary.

Luis Miñarro,  foto: Štěpánka Budková
“Yo conocía su obra, había visto sus películas anteriores, y por supuesto consideraba que era un realizado interesante a tener en cuenta. Él se presentó un día, me trajo el guión. Y normalmente yo escojo los proyectos no por el guión, no soy partidario de hacer películas así. Pero en este caso me convenció la fuerza del guión. Y enseguida nos pusimos de acuerdo”.

Miñarro también presentó en el festival ‘El Extraño Caso de Angélica’, una coproducción española y portuguesa dirigida por Manoel de Oliveira. A su parecer, este tipo de cine, orientado a un público más minoritario, necesita de festivales como el de Karlovy Vary para conseguir resonancia pública.

'El Extraño Caso de Angélica',  foto: www.kviff.com
“Con este tipo de películas, que son más frágiles cara al espectador y a la taquilla tradicional, es muy importante la labor que hacen los festivales. Porque también se habla de la crítica, pero la crítica comenta lo que un festival ha seleccionado. Es decir, que primero está el festival. Si este no le da cuerpo de naturaleza, difícilmente la crítica o los comentaristas cinematográficos van a hablar de ella. La labor de los festivales es importantísima para este tipo de cine”.

Si todo sale bien y el festival de Karlovy Vary sirve de impulso, ‘La Mosquitera’ será estrenada en España para Navidad.

Autor: Carlos Ferrer
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