El perro, uno más en la familia checa

El perro es para los checos un miembro más de la familia. De vacaciones, en el metro y hasta en el trabajo, estos animales acompañan a su dueño praticamente a todas partes. La buena educación y el cariñoso trato que se les da son la clave para esta estrecha convivencia.

Más del 40 por ciento de los hogares checos tienen perro. Estos datos sitúan a la República Checa a la vanguardia europea en este campo. El amor hacia estos animales por parte de los checos radica en que son considerados un miembro más de la familia.

Según Vivian, propietaria de un perro mezcla de cocker spaniel, su mascota lleva con ellos siete años, y después de este tiempo ya forma parte de la familia. Por su parte Robin, propietario también de un cocker spaniel, considera que tener un perro en la República Checa es muy normal. Y explica cómo es la relación en su casa con el animal. “Yo tengo un perro, porque me gustan los animales. Pero aquí en Praga es normal tener un perro. No es un problema para nosotros ya que sólo tenemos que pagar una tasa por él, una vez al año. Es como un miembro más de la familia. Estar sin el perro aquí, es estar sin uno de nosotros” comenta.

Si ustedes visitan la República Checa una de la primeras cosas que llamará su atención será la presencia de los perros en los medios de transporte. Bus, tranvía, metro o tren... En cualquiera de ellos los perros pueden viajar. Una ventaja para los propietarios de estos animales es que pueden moverse libremente por todo el país sin preocuparse de que su fiel amigo se queda en tierra, comenta Vivian. “La perra suele viajar en tren o en bus. Ella está tranquila, sólo que con algunos extraños, algunas veces, se asusta y necesita oler sus manos para reconocerlos” manifiesta.

Quizá para evitarse problemas en otros países, Robin sólo viaja con su mascota dentro de Chequia. "No viajo a otros países con él, sólo en la República Checa con el coche. Y en ese caso voy con él pero a casa de mis abuelos, o a algún pueblo. En Praga es normal la presencia de muchos perros en el metro, en el tranvía o en los autobuses” confiesa.

Otro detalle en el que repararán, es la buena educación de los canes y de sus dueños. Recoger los excrementos del animal, es una cívica costumbre que viene acompañada por la presencia de bolsas de papel gratuitas en cualquier parque checo. La educación de estos animales también es evidente, ya que será raro que ustedes vean a los perros checos ladrando o peleándose.

Robin afirma que su mascota no ha recibido un entrenamiento especial, únicamente ha sido educado en casa, por la familia. “Tiene un entrenamiento normal, de toda la familia. Porque mi madre tuvo un perro antes de éste, y ella sabe como entrenarlo. Ella es la entrenadora” comenta.

Aunque la cifra real que se baraja en las encuestas sobre la cantidad de hogares que tiene un perro es del 41 por ciento, los expertos creen que esa cifra puede llegar hasta el 60 por ciento puesto que hay muchos animales que aún no están registrados en el censo canino. Estas cifras superan con creces a países como Francia, Bélgica e Irlanda. Hecho que refuerza la idea de que en la República Checa el perro es más que el mejor amigo del hombre, es uno más de la familia.