El nuevo ministro de Transportes no aguantó ni un año

Vladimír Kremlík (Foto: Michaela Danelová, Archiv des Tschehischen Rundfunks)

El Ministerio de Transportes checo vuelve a cambiar de jefe. Una ambigua licitación pública le costó el cargo al ministro Vladimír Kremlík. No supo defender la intención de gastar unos 16 millones de euros en el nuevo sistema digital de viñetas para circular por las autopistas checas.

Vladimír Kremlík, foto: Michaela Danelová, ČRo

Sobre la cartera de Transportes, o talvez sobre los ministros que la llevan, pende una especie de nube negra que les impide salir adelante y acaban destituidos y políticamente inhabilitados.

El hoy ex ministro Vladimír Kremlík no ha sido la excepción. A pesar de haber llegado al ministerio por la puerta grande, de la mano del primer ministro Andrej Babiš, no aguantó ni un año en el cargo.

Vladimír Kremlík, foto: ČTK/Vít Šimánek
Su gran proyecto había sido modernizar el sistema para cobrar el peaje en las autopistas checas. A partir del próximo año las viñetas de papel dejarían su lugar a las electrónicas, que agilizarían la adquisición de las mismas por parte de los conductores.

Todo se vino abajo después de que saliera a la luz que la puesta en marcha del nuevo sistema estaba sobrevalorada y que la licitación para escoger a una empresa que administraría el e-shop encargado para la venta no había sido transparente.

El primer ministro Andrej Babiš anunció en rueda de prensa este lunes la decisión de cesar a Vladimír Kremlík del cargo de ministro de Transportes.

“Sus declaraciones (Kremlík) han resultado inaceptables. Bajo su responsabilidad estaba todo lo relacionado con el sistema informático. Creo que también es necesario que dimita el director del Fondo Estatal para las Infraestructuras de Transporte”.

Consultado por Babiš sobre la polémica situación en torno al nuevo sistema de peaje sin viñetas de papel aprobado por el Gobierno, Kremlík se había limitado a responder que no estaba en condiciones de dar una respuesta, y que necesitaba de tiempo.

Andrej Babiš, foto: ČTK / Michal Kamaryt
Para Babiš semejante actitud representó la gota que colmó el vaso, y acto seguido informó sobre la destitución del ministro Kremlík. En su lugar anunció la fusión de la cartera de Transportes con la de Industria y Comercio que encabeza el ministro Karel Havlíček.

La decisión fue bien recibida por el presidente Miloš Zeman, tal como indicara a la Radio Checa, Jiří Ovčáček, portavoz del mandatario.

“El presidente recibió la solicitud de destitución e indicó que había sido aceptada, por lo que en el lapso de unos pocos días será tramitada”.

La reacción de la oposición no se hizo esperar. La mayoría de los políticos opositores sostiene que Babiš enfrenta problemas de gestión en su Gabinete.

En un mensaje en Twitter, el líder del Partido Cívico Democrático, Petr Fiala, dijo que Babiš se ha limitado a solucionar problemas de sus ministros, pero que ya es la hora de construir infraestructuras.

Markéta Pekarová Adamová, jefa del partido TOP09, dijo a manera de mofa que el Gobierno había perdido a otro de sus “expertos”.

Los políticos opositores expresaron que la fusión de dos carteras no es la solución, ya que se trata de ministerios con agendas muy amplias y diferentes.