El histórico molino que se convirtió en un emblemático bar de Praga

Entrada y puente de madera

En plena isla de Kampa, detrás de un puente de madera, se esconde uno de los últimos reductos de la bohemia praguense: la cafetería del Molino, síntesis de los tradicionales bares de Viena y París con lo mejor de la taberna checa. En esta entrevista, su fundador Martin Kotas nos cuenta algunas de las anécdotas más asombrosas de esta especie de club social que apareció en el New York Times y, con el tiempo, se convirtió en el segundo hogar de personalidades checas tan notables como el escultor David Černý.

La rueda del molino de perfil  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Casi oculta en plena isla de Kampa y, justo detrás de una rueda de molino hidráulico en continuo movimiento, se encuentra la cafetería del Molino, uno de los últimos refugios de la bohemia de Praga. Emplazada en un monumento histórico de la capital checa y fundada en 2006 por el empresario Martin Kotas y un grupo de colaboradores, tomarse un café o una cerveza en este bar se parece un poco a viajar en el tiempo.

“La barra lleva ahí como 14 años y, aun hoy, la gente sigue viendo esas cosas que fueron dejando”.

“Gracias a que los dueños de esta casa están abiertos a este tipo de negocios, lo cual les agradecemos mucho, pudimos crear este bar con la colaboración de un gran grupo de personas. No es algo individual sino realmente colectivo. Nuestra cafetería tiene distintos apodos: David Černý la llama ‘Base’, algunos ‘Club’ y otros simplemente ‘Molino’ porque funciona, básicamente, como un lugar de encuentro”.

La rueda del molino | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Por supuesto, parte del encanto del lugar tiene que ver con ese histórico molino que le da nombre y cuyas piezas pueden verse tanto afuera como adentro del bar, imprimiéndole al sitio una atmósfera especial potenciada por una muy interesante decoración que incluye un infaltable piano y una especie de colchón acústico en el techo. Durante los meses de verano, además, la cafetería habilita el patio, un verdadero refugio contra las altas temperaturas.

“Es realmente el molino original, aunque de él queda, sobre todo, la rueda de afuera. Tuvo diferentes nombres a lo largo de su historia, pero probablemente el más famoso y citado es ‘el molino de Všehrd’. Luego hubo en este lugar una carpintería y, durante la época comunista, un sótano. Después, se convirtió en un café”.

La barra de la nostalgia

Un bar emblemático de Praga | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Con una atención muy cálida que suelen destacar la mayoría de sus clientes, la cafetería del Molino abre todos los días de diez de la mañana hasta las doce de la madrugada y ofrece un menú variado que incluye las mejores cervezas checas, selecciones de vino, platos de quesos, sopas, excelentes capuchinos y el que tal vez sea su punto más fuerte: las tortas de chocolate. Relajado, alegre y con una amplia presencia de locales que, según el propio Kotas, es lo que termina atrayendo también a los turistas, uno de los elementos más atractivos de este bar es su barra transparente decorada con objetos tan variados como antiguos móviles, calculadoras, sogas, relojes, rosarios, fotos, billetes y candados.

“La barra está hecha de dos partes, la parte de concreto es del escultor Jakub Vlček, y luego otra parte que pensábamos hacer de terrazo como las mesas, y cuando David se enteró, nos dijo que tenía un material perfecto, transparente, que podía verse desde todos los lados y, entonces, se nos ocurrió adornar la barra pidiendo objetos a nuestros amigos e invitados, y lo interesante es que la barra lleva ahí como 14 años y aún hoy la gente sigue viendo esas cosas que fueron dejando”.

La barra | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Además de tener una banda de música, Martin Kotas está por sacar su primer libro de poemas y le interesa mucho estar al tanto de lo que sucede tanto en su país como en el mundo. Algo de eso se transmite en el espíritu de la Cafetería del Molino, donde abundan las discusiones políticas y, con frecuencia, se realizan peticiones en busca de la paz mundial o se firman documentos contra las guerras, y ahora mismo, contra la invasión de Rusia en Ucrania. Kotas le atribuye a los bares y tabernas una enorme tradición en República Checa, aunque advierte, en los últimos años, un cambio bastante negativo.

La particular barra diseñada por David Černý | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Me parece que, en general, en la historia checa, la taberna y luego el café estuvieron siempre en la base de los eventos sociales. Creo que pasamos más tiempo en la taberna que otras naciones porque usamos esos sitios como foros de discusión, más incluso que nuestra casa durante las visitas familiares. La taberna funciona realmente como un escenario natural de intercambio no violento. Lo que ha cambiado en los últimos tiempos, desde mi punto de vista, es que la sociedad está muy dividida, lo cual no beneficia en nada a las tabernas, porque lo que termina pasando es que a tal café va gente con determinada opinión y quienes piensan distinto a este otro… Y así dejaron de encontrarse”.

El cafetín de los praguenses

Además de contar con el respaldo de casi dos mil reseñas en Google que le otorgan un puntaje casi perfecto, quienes visiten la Cafetería del Molino pueden llegar a encontrarse con uno de sus clientes más habituales, el escultor David Černý, que lo adoptó, desde hace tiempo, como su segundo hogar. Y no es el único: muchas personalidades de la ciudad como el historiador Richard Biegel, presidente del Club de la Antigua Praga, lo consideran el bar más emblemático que queda en pie, en el contexto de una ciudad que se caracteriza por sus bares notables.

Martin Kotas | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Nos sentimos honrados, por supuesto, y es el resultado del trabajo en equipo que hacemos y de la gente que viene aquí porque, como dije antes, esto es como un club, no tenemos ningún sitio web, y cualquiera que venga aquí tiene que conocernos, de alguna manera, a través de alguien, eso significa que siempre hay una conexión humana y creo que mucho de eso es también porque, desde el principio, decimos lo que pensamos y organizamos muchas exposiciones, conciertos y eventos culturales”.

“Esto es como un club, no tenemos ningún sitio web, y cualquiera que venga aquí tiene que conocernos a través de alguien, eso significa que siempre hay una conexión humana”.

Además de haber recibido visitas de lujo como la del guitarrista Jeff Beck o la del actor Orlando Bloom, la Cafetería del Molino apareció en una recomendación de  Lonely Planet y, antes de la prohibición de fumar, fue definida por el New York Times como ‘un nido humeante de demócratas’. Martin Kotas asegura que, cada día, sucede en las mesas del bar algo interesante y está convencido de que podría escribir varios libros con las anécdotas que atesora. Sin embargo, a lo largo de los años que lleva trabajando en la cafetería, elige un momento que le pareció de lo más insólito.

“De las muchas anécdotas que tenemos diría que una de las más extrañas fue la visita de Condoleezza Rice, que toco aquí el piano y, mientras estábamos debatiendo sobre seguridad mundial, había un helicóptero sobre nosotros y seguridad y policías por todas partes. Fue una cosa muy extraña que creo puede suceder en muy pocos países, que un montón de locos y amigos como nosotros se sienten, frente a frente, con la secretaria de Estado de los Estados Unidos. De hecho, ella dijo que éramos una nación muy especial porque la primera vez que estuvo aquí consiguió carne fresca, que era tartar, y la segunda vez vino a una taberna con una especie de cama en el techo, que es lo que usamos aquí para insonorizar. Otra gran historia es que, después de muchos años sin supuestamente hacerlo, lo vi a Václav Havel fumando aquí junto a esa ventana”.

Salón principal | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Apasionado por su trabajo, así como muchos fantasean de niños con ser cantantes de rock, deportistas o llegar a actuar en Hollywood, el sueño de Martin Kotas fue, desde muy joven, tener su propio bar, y casi sin darse cuenta logró cumplir su sueño.

“Desde pequeño, mi sueño era tener un café, era algo que me fascinaba por completo. Desde que tenía menos de 12 años, íbamos al café Malostranská donde está hoy el Starbucks, era un café único, donde se reunía toda Malá Strana o, mejor dicho, la bohemia de Praga, un contrapunto del Slavia. Tal vez estuviera un poco más sucia pero la gente que vivía en la calle Nerudova, como el propio Egon Bondy y luego todo el under se reunía mucho en el café Malostranská, así que íbamos ahí y realmente soñaba con tener un café. Pero nunca imaginé que llegaría el momento, y se dio de casualidad, a comienzos de la década del noventa. Estaba haciendo el conservatorio de actuación y queríamos hacer nuestras propias obras, pero como cerraban más teatros de los que abrían, decidimos abrir nuestro pequeño club y teatro, y así es como me metí en la cafetería”.

El salón principal del bar | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Aunque los fines de semana a la tarde, la Cafetería del Molino suele estar repleta y es necesario reservar una mesa con anticipación, Martin Kotas recomienda a quienes estén paseando cerca no dejar de intentarlo y darse una vuelta por la Cafetería del Molino. En su opinión, siempre puede llegar a liberarse algún rincón y no falta la persona dispuesta a compartir su mesa con el objetivo de poner un poco en práctica el arte de la conversación.

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