"El fútbol le da alegría a nuestros corazones"

Foto: CTK

Todo el país estará pendiente, este domingo, a las 21.15 horas, de la final del campeonato de fútbol sub-20 entre República Checa y Argentina, que se jugará en Toronto, Canadá. ¿Todo el país? Bueno, no precisamente.

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Como en muchas familias checas, en el hogar de los Hak el fútbol es cosa de hombres. Por eso, Libuse Hakova lleva casi 35 años peleándose con su marido, Jiri Hak. Porque él es un fanático del balompié y cada vez que hay un partido en televisión, está mirando, mientras ella no entiende por qué 22 hombres, con las piernas peludas, corren detrás de una pelota.

Jiri Hak abre la puerta de su piso, justo debajo del puente de Nusle, el que se ve por la ventana, y de inmediato abre dos cervezas. "¿De qué quiere hablar?", pregunta, mientras toma un sorbo. "Pues de fútbol", contesto. Es la primera entrevista que dan juntos en su vida. El no parece nervioso, ella sí. El, ante la menor provocación, se explaya ante el micrófono y ella sólo mira, apenas interviene.

"Como el jubilado que soy, me encuentro en excelentes condiciones, disfruto de mi generosa pensión y puedo dedicarme a ver el fútbol. Y, afortunadamente, estamos jugando muy bien en Canadá", parte diciendo él, con ironía.

Jiri Hak (Foto: autor)
Jiri Hak nació en 1930, en Dvur Kralove. Su mujer, Libuse Hakova, nació en 1945, en Praga. Jiri, en su juventud, fue futbolista profesional, delantero y goleador del SK Dvur Kralove, desde el año 1946 hasta 1954. Se tuvo que retirar a los 24 años por una rebelde lesión en la rodilla derecha.

También fue campeón checoslovaco de billar clásico, entre los años 1949 y 1953. En cualquier país del mundo habría podido vivir del billar, podría haber hecho una carrera profesional. Pero en esos tiempos, en la Checoslovaquia de los años 50, el billar no era considerado un deporte, sino sólo un pasatiempo.

Así que, después de colgar el taco, de casarse y tener una familia, empezó a conducir un camión de leche para llevar el sustento a casa. Manejó casi 40 años, levantándose todos los días a las tres de la madrugada, porque entraba a trabajar a las cuatro.

Ahora no, ahora está jubilado, pero igual realiza algunas cosas esporádicas, algún pequeño trabajo por aquí, alguna cosa por allá, lo que salga para poder reforzar su pequeña pensión y así llegar más holgadamente a fin de mes.

Libuse Hakova (Foto: autor)
La señora Libuse, que al comienzo del matrimonio fue dueña de casa, pero después entró a trabajar en una firma como secretaria, también es jubilada. Y también tiene trabajos esporádicos, un poco porque es hiperactiva, un poco porque necesita el dinero para darse algún gusto de vez en cuando.

Ambos comparten un apartamento de tres habitaciones y cuando coinciden en casa, ella generalmente está en la cocina, que es su hábitat, experimentando con nuevas recetas que seguramente él no disfrutará, porque le gusta la comida checa clásica.

El, en cambio, pasa la mayor parte del tiempo en el dormitorio, liándose sus propios cigarrillos, tomando cerveza y mirando fútbol por televisión, que son sus tres pasatiempos preferidos. Y estos días de campeonato sub-20 en Canadá, anda radiante, feliz, orgulloso de la selección checa.

"Si nuestros políticos trabajaran como los jóvenes de la sub-20, otro gallo le cantaría al país. Los muchachos juegan con pasión y por las ganas de jugar, no por dinero. En cambio, los mayores no pueden concentrarse en el juego por ambición, siempre quieren más y más dinero, y por la corrupción que impera en las cúpulas directivas", asegura Jiri Hak.

"A mí no me gusta el fútbol, porque el fútbol...", empieza a decir la señora Hakova, pero la interrumpe su marido, quien replica: "El fútbol le da alegría a nuestros corazones viejos". Y de inmediato explica por qué su mujer odia tanto ese deporte.

"A ella no le gusta el fútbol porque me gusta a mí, eso es clásico entre las mujeres. Cada marido en el mundo al que le gusta el fútbol, pues tiene una mujer a la que no le gusta. Pero si a mí no me gustara el fútbol, estoy seguro de que a mi mujer le gustaría. A todos les pasa lo mismo", sostiene.

El señor Hak está feliz con el logro de la sub 20 en Canadá, pero también triste por la situación general del fútbol checo, con escándalos de corrupción y sumido en la mediocridad, con una selección adulta de triste andar en las eliminatorias para la copa europea del próximo año.

Jiri Hak y Libuse Hakova (Foto: autor)
"Es lógico que nos vaya bien en el deporte, no debería sorprendernos, porque el gobierno invierte, tanto en fútbol como en las demás disciplinas. A pesar de ello las autoridades no regulan el fútbol. Los jóvenes se inspiran en los jugadores y el gobierno sólo observa sin intervenir", enfatiza con fuerza.

Pero por el momento prefiere dejar esos temas ingratos en la nevera y prepararse a disfrutar de la final del domingo.

"Si el partido es después del trabajo, sí que lo veremos, y sobre todo si mi mujer me deja y lo quiere ver conmigo. Eso es lo que quería explicar, que a mi mujer sí que le gusta el fútbol, lo que pasa es que aún no se da cuenta de ello".

Además hubiera preferido que los checos se enfrentaran contra Chile en la final, porque siempre le ha tenido un enorme respeto a Argentina.

"Se trata de la mejor selección del mundo. Fue muy injusto que Brasil ganara la final de la Copa América. Y el equipo joven también es muy bueno, ya jugamos contra ellos en la primera fase y a pesar de empatar, fue nuestro partido más difícil", comenta.

Jiri Hak y Libuse Hakova cumplirán, el próximo 13 de octubre, 35 años de casados. Y, a pesar del fútbol, se ven felices. Les deseamos buena suerte y que ojalá la República Checa derrote a Argentina en la final del domingo.

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