El Estado pagará a los inmigrantes ilegales la salida del país

El programa de regreso voluntario para los inmigrantes puesto en marcha este año se amplía ahora a los inmigrantes que residen en la República Checa de forma irregular. El Estado les pagará el vuelo de vuelta a sus países de origen.

Ahora también los inmigrantes ilegales recibirán asistencia, y un vuelo gratis, si deciden volver a casa. Para reflexionar sobre esta posibilidad tienen tres meses, ya que el plazo acaba el 15 de diciembre. Más allá de esa fecha, se arriesgan a la expulsión o a un regreso en peores condiciones.

De hecho, si los inmigrantes irregulares aceptan este programa, tendrán la posibilidad de volver a Chequia más adelante. En un plazo que puede ser más o menos largo dependiendo de si se costean ellos mismos el viaje o aceptan la ayuda del Estado.

Por otro lado, si se arriesgan a quedarse y finalmente son descubiertos y expulsados, probablemente no puedan volver a entrar nunca más en el país, como explica Tomáš Haišman, del Ministerio del Interior.

“Esto debería ser un elemento de motivación para la gente que vive aquí de forma ilegal, ya que es una alternativa a la expulsión, de la que hay unas normas claramente establecidas”.

Al poco de entrar en vigor la medida, este miércoles, ya se presentaron los primeros interesados: un vietnamita y un ucraniano. Para beneficiarse de la ayuda el inmigrante debe presentar un historial delictivo limpio, pasaporte en regla y no tener deudas en la República Checa.

Aún así, las asociaciones de inmigrantes calculan que una parte importante de los extranjeros en situación irregular preferirán quedarse en Chequia, donde aunque estén desempleados tienen más oportunidades que en su tierra.

En la primera fase del programa de regreso voluntario para inmigrantes legales, iniciada el 16 de febrero, participaron 1.871 trabajadores extranjeros. Los beneficiados recibieron 500 euros y el billete de vuelta. Ahora mismo está en vigor la segunda fase, que cuenta con ayudas de menor cuantía: solo 300 euros. Se espera que antes de finales de año hayan vuelto a sus hogares unos 4.000 inmigrantes.

Al incluir a los irregulares en el programa, el Gobierno checo ha dado un paso más en su política de inmigración, orientada a sacar del país al máximo número de trabajadores extranjeros extracomunitarios. El Ejecutivo teme que con la crisis se destruyan muchos puestos de trabajo no cualificados y que consecuentemente, miles de extranjeros pierdan pronto su empleo. Ello conllevaría un aumento de la marginación y la delincuencia.