El empujón final contra los alquileres regulados contempla subidas de precio del 50 por ciento

En la República Checa hay unos 750.000 apartamentos cuyo alquiler está mantenido por ley muy por debajo del precio de mercado. El Gobierno ha aprobado para este año una subida de estos alquileres regulados que sobrepasará el 50 por ciento en algunos municipios. La medida no convence ni a inquilinos ni a propietarios.

Koláž: Kristýna Maková
El señor Novák paga por su apartamento de Praga, de 60 metros cuadrados, unos 400 euros de alquiler. Su vecina, la señora Veselá, por un piso idéntico paga 180 euros. Se trata de un contrato de alquiler regulado por el estado, que fija una cantidad máxima desde hace más de 20 años. Si la situación le parece injusta al señor Novák, más todavía al propietario del piso de la señora Veselá, que no puede rentabilizar su inmueble.

El problema al que se han enfrentado los sucesivos gobiernos hasta el momento es que estos pisos regulados son habitados generalmente por jubilados o familias de escasos recursos. Liberalizar de pronto los alquileres podría suponer un drama social. Así, desde 2006 el precio se viene aumentando progresivamente, eso sí, siempre muy por debajo del valor de mercado.

Este miércoles, el Ministerio de Desarrollo Local aprobó un empujón final en el desmantelamiento del sistema, en forma de subida importante de los alquileres. Para los inmuebles cuya regulación acaba definitivamente en 2010 el incremento será de aproximadamente el 20 por ciento. En los casos en que el alquiler protegido se prolongue hasta 2012, como sucede en todas las grandes ciudades, el aumento alcanzará para entonces valores superiores al 50 por ciento.

En opinión del presidente de la Asociación de Inquilinos, Stanislav Křeček, se trata de una decisión irresponsable.

“El problema está en que no hay ningún motivo económico para aumentar los alquileres. Con los precios regulados actuales las cooperativas de propietarios tienen para todo lo necesario: reparar el ascensor, el tejado, la fachada... Hay muchos pensionistas que no podrán pagar los nuevos precios. Este plan tendrá terrible consecuencias sociales”, subrayó Křeček.

En el otro lado, en el bando de los arrendadores, se considera que esta subida de los alquileres es insuficiente, como destaca el vicepresidente de la Asociación Ciudadana de Propietarios de Inmuebles, Libor Dellin.

“Por desgracia el precio que se alcanzará con este aumento se corresponderá con el valor real, el de mercado, en solo un dos por ciento de los municipios de la República Checa. En el resto el alquiler se quedará muy por debajo”.

Y es que la señora Veselá del ejemplo anterior pasaría a pagar a partir de 2012 unos 300 euros por su vivienda, todavía bastante menos que su vecino el señor Novák. De esta forma, se espera que cuando acabe definitivamente la desregulación se produzcan nuevos aumentos del alquiler, hasta que se alcance una situación de normalidad.

Para entonces se espera un éxodo de arrendatarios de los pisos recién desregulados a apartamentos más pequeños y económicos. El aumento brusco de la demanda de este tipo de viviendas producirá, según reconoce el Ministerio de Desarrollo Local, otra subida de precios que podría poner a unas 2.000 familias entre la espada y la pared.