El acceso a la vivienda propia es cada vez más difícil para los checos

Adquirir una vivienda propia en Chequia es cada vez más complicado. Los checos necesitan trabajar mucho más que otros europeos para comprar una casa o un apartamento, según una encuesta realizada por Deloitte en 22 países del continente.

El coste de la vivienda en Chequia es el segundo más alto de Europa, según un análisis realizado por la auditora Deloitte. En Chequia se necesitan 12.2 salarios brutos anuales para adquirir una vivienda de 70 metros cuadrados. De los 22 países encuestados, la situación solo es peor en Serbia, donde se necesitan 15 salarios anuales. Por el contrario, la vivienda es más accesible en Irlanda, donde bastan tres salarios anuales. Entre los años 2017 y 2019, Chequia incluso lideraba la lista.

Foto ilustrativa: Christopher Amend,  Pixabay,  CC0

Adicionalmente, un 64 % de los países encuestados anticipa que la accesibilidad de la vivienda propia deteriorará aún más en los años pospandémicos, de acuerdo con el socio principal del departamento inmobiliario de Deloitte, Miroslav Linhart.

A pesar de que adquirir una vivienda en Chequia es más difícil que en otros países, los precios nominales no llegan a los niveles registrados en países occidentales. En Chequia, el precio de venta de un apartamento nuevo creció en un 8.5 % en términos interanuales y, en promedio, se sitúa en 2822 euros por metro cuadrado. A largo plazo, el coste más alto se registra en Praga, donde llega a casi 3 900 euros por metro cuadrado.

Ahorrar para adquirir vivienda propia es prácticamente imposible para los checos, ya sea en la capital o en el resto del país. “La situación en el mercado inmobiliario no es nada fácil. Con un salario medio, un checo reunirá suficientes ahorros para comprar una vivienda en unos 56 años”, de acuerdo con Vladimír Pojer de la sociedad de ahorros Modrá pyramida.

La única opción para la mayoría de la población es solicitar una hipoteca, pero también estas están encareciendo. Los bancos comerciales han estado subiendo los intereses desde el inicio de la pandemia. De acuerdo con economistas, es una tendencia que seguirá también en el futuro.