De aventurero a bibliotecario: los últimos días de Giacomo Casanova en Bohemia
Nació hace 300 años en Italia y su nombre sugiere hasta el día de hoy la imagen de uno de los aventureros más grandes de la historia. El final de su vida, sin embargo, lo pasó como bibliotecario en el palacio de Duchcov, en el norte de Bohemia. Junto al profesor de literatura Leo Damrosch recordamos a Giacomo Casanova, escritor, libertino, espía y mucho más.
Un Casanova. Si se hace referencia a alguien con esta palabra, todos entienden de qué se está hablando. Del nombre Casanova quedó, sobre todo, la imagen de un mujeriego, un don Juan. Giacomo Casanova, no obstante, era un camaleón, cuya historia ofrece muchas tonalidades.
Nació el 2 de abril de 1725 en Venecia. Sus padres eran actores, lo cual, tal vez, supuso para Giacomo la predisposición a cumplir distintos papeles a lo largo de su vida, mimetizándose en distintas ciudades y tierras europeas, como explica el profesor de la literatura comparada de la Universidad de Harvard, Leo Damrosch, autor de la biografía de Casanova.
“Llamé la biografía Aventurero. De hecho, en la Europa del siglo XVIII era un tipo de persona reconocido. Hoy en día, los expertos saben de unos sesenta aventureros así. Siempre se estaban moviendo. En cada nueva ciudad descubrían distintos modos de hacerse ricos. A menudo los expulsaban y se iban simplemente a otro lugar. Esa era la vida que llevaba Casanova.”
Continúa Damrosch que Casanova tenía un gran don para las matemáticas y se convirtió en un jugador apasionado, registrando mucho éxito. En aquel entonces, ya existía un casino en Venecia y, en un momento dado, Casanova convenció al gobierno francés de los beneficios que podía traer una lotería nacional. Así, consiguió ganar mucho dinero.
“Lo más interesante es que se proclamaba ser un mago. Decía que tenía poderes ocultos basados en la alquimia. Sabía que era un engaño, pero funcionaba, y Casanova sacó mucho dinero de ciertas personas ricas que le habían creído.”
“Le encantaba tomar riesgos. Le gustaba jugarse la vida y ganar.”
Recuerda el profesor que Casanova adoptaba seudónimos. La historia de su vida se conoce gracias a la autobiografía La historia de mi vida, publicada en forma póstuma en el siglo XIX. El autor la escribió en francés, no en italiano, ya que quería que toda Europa fuera capaz de leerla. Es un libro maravilloso, sostiene Damrosch.
“Durante su vida publicó dos de sus episodios increíblemente atrevidos que se volvieron populares. Lo encarcelaron por razones más o menos políticas en el Palacio Ducal de Venecia. Después de un año, se convirtió en la primera persona que escapó. Hizo un agujero en el techo y encontró la manera de descender. En Polonia, se presentó con éxito en un duelo a pistolas. Se enfrentó a un militar que era muy virtuoso disparando, pero sufrió más que Casanova. Le encantaba tomar riesgos. Le gustaba jugarse la vida y ganar.”
Giacomo Casanova fue expulsado de distintos países europeos: Inglaterra, Alemania, Rusia, España y también de la ciudad de Venecia. Posteriormente, se trasladó a Viena donde conoció a un miembro de la familia Wallenstein, una familia noble con grandes propiedades en las tierras checas. Resultó que el conde Wallenstein invitó a Casanova a su palacio de Duchcov, al norte de Bohemia, para que le hiciera de bibliotecario. Ahí, Giacomo Casanova pasó los últimos 13 años de su vida.
“Pero no le gustaba estar allí. Era un pueblo pequeño. Nunca aprendió una palabra de checo, alemán, inglés o ruso. Solo hablaba francés e italiano, y captaba algo de español. Así que, en Duchcov, podía hablar francés con los nobles de visita, pero se sentía completamente aislado del pueblo y tenía interminables disputas con el personal del castillo”.
Aparentemente, la estancia en Bohemia le supuso a Casanova mucha decepción e, incluso, depresión. Fue un cambio demasiado drástico del estilo de vida que había estado acostumbrado a llevar, según Damrosch. Lamentaba haber perdido una vida activa, la juventud, la popularidad y el éxito en todo lo que hacía. Por eso, viajaba muchas veces a Viena o Dresde, de los trece años en Bohemia sus estancias en el extranjero sumarían unos cuatro años en total. Y también por eso, en los aburridos últimos años de su vida, se puso a escribir la mencionada autobiografía.
“Su logro extraordinario fue escribir esa autobiografía. Escribió muchos otros textos, en italiano y en francés. La mayoría nunca se publicó, no lo merecían. Solo la han publicado los académicos modernos. Pero para animarse, empezó a revivir su pasado. Sorprendentemente, y dado el aburrimiento y la depresión de los últimos años, lo hizo con alegría. Se puso a recrear el pasado”.
“Cuenta más de cien de estos encuentros amorosos y, sorprendentemente, cada uno es diferente. Describe quienes son esas personas”.
Subraya el profesor que la importancia de la autobiografía se encuentra en la descripción de las culturas que conoció durante sus viajes. Aunque, por supuesto, no faltan pasajes sobre sus aventuras amorosas. “Un himno a la vida”, resume Damrosch la obra de Casanova, citando a otro experto en la vida del italiano.
“Tiene fama de ser una especie de don Juan cínico. Pero sí le importaban las mujeres. Le gustaban. Ellas sabían que le gustaban. No había muchos hombres así. Cuenta más de cien de estos encuentros amorosos y, sorprendentemente, cada uno es diferente. Describe quienes son esas personas. Creo que hay algo admirable en eso. También describe los juegos de azar, las engaños, la alquimia y todo lo demás. Así que ese es su logro: dejar esta obra”.
Por lo tanto, Casanova dejó también un legado excepcional en la descripción de su época. La vida agitada, no obstante, le terminaría pasando factura. Dice Damrosch que un retrato suyo de esos días lo muestra bastante cansado, agotado. También, prosigue el profesor, lamentaba la desaparición del mundo que conocía – la Revolución Francesa cambió las condiciones en Europa y muchos de los amigos de Casanova terminaron en la guillotina. Además, Venecia también fue conquistada por Napoleón y entregada a Austria. Probablemente, murió a causa de una infección urinaria incurable.
“Su entierro fue trágico. Él era masón y, en aquella época, los masones eran considerados políticamente radicales. Los miembros de la hermandad internacional contaban siempre con su apoyo mutuo. Pero los gobiernos conservadores de toda Europa temían a los masones después de la Revolución Francesa. Así, los pocos amigos de Casanova en Duchcov lo enterraron en una tumba anónima. Temían que su cadáver fuera desenterrado y mutilado por pertenecer a los masones”.
Así, el cuerpo de Giacomo Casanova, oriundo de Venecia y gran aventurero que recorrió la Europa del siglo XVIII, permanece hasta el día de hoy enterrado en un lugar desconocido de Bohemia del Norte.