‘Con la Boca Abierta’ un recorrido expresionista por las emociones humanas

Cristina García Rodero, 'Encadenado', Haiti (2002), foto: Instituto Cervantes

Más de 50 fotografías con la boca como tema central han protagonizado la exposición ‘Con la Boca Abierta’, de la española Cristina García Rodero, en el Instituto Cervantes de la capital checa. En Radio Praga hemos tenido la oportunidad de hablar con la fotógrafa, única española miembro de la agencia Magnum.

Cristina García Rodero, foto: Instituto Cervantes
La boca como epicentro de las emociones humanas, desde el horror a la alegría, pasando por el bostezo, la carcajada o el llanto. Las más de cincuenta fotografías de la exposición ‘Con la Boca Abierta’, de Cristina García Rodero, llevaron al Instituto Cervantes de Praga no solo un repaso de todas las facetas imaginables del ser humano, sino al mismo tiempo una retrospectiva de los más de cuarenta años de carrera de esta fotógrafa, única española miembro de la agencia Magnum.

La imagen más antigua data de 1974, y de hecho fue la que desencadenó toda la serie. Cristina García Rodero se encontraba en una misa en Galicia, y vio a una familia que había venido con un cordero para ofrecérselo a la Virgen. Con ellos había dos niñas que no dejaban de bostezar todo el tiempo, relata para Radio Praga.

Cristina García Rodero, 'Encadenado', Haiti (2002), foto: Instituto Cervantes
“Vi las caras tan raras, tan simpáticas, tan graciosas, tan cómicas que ponían, y empecé a fijarme a partir de ahí en la gente abriendo la boca, pero en el sentido del cansancio, del aburrimiento. Fui prestando más atención a la gente con la boca abierta, y se me ocurrió que podría hacer un pequeño librito de gente bostezando. Y con el tiempo me fui dando cuenta de que la boca abierta era mucho más que el cansancio o el aburrimiento, que expresaba toda clase de situaciones, como el horror, la alegría, el placer o el comer”.

Cristina García Rodero, foto: Instituto Cervantes
De esta forma, en sus posteriores trabajos la fotógrafa fue archivando las imágenes en las que los protagonistas aparecían bostezando, y tras unos años ya en general todas las piezas en las que la boca se imponía como elemento dominante. La oportunidad de organizar una exposición basada en este denominador común no llegó sin embargo hasta varias décadas más tarde.

“El Centro de Arte Tomás y Valiente me dijo: qué proyectos tienes, en qué estás trabajando. Y le dije una serie de ellos, cinco o seis, y cuando le dije ‘Con la Boca Abierta’ dijo: huy, ese tema me interesa mucho, quiero ese tema, no me interesan los demás. Entonces fue volver a parte de lo que ya tenía en parte seleccionado, fue dar una revisión a todo el archivo de 40 años que llevaba en ese momento, buscando gente con la boca abierta, y nació este proyecto”.

El ser humano, a través de la boca

Cristina García Rodero, 'El paje de la Cruz', Murcía (1993), foto: Instituto Cervantes
El resultado es un conjunto de fotografías que, aparte de su gran calidad formal, comparten cierto carácter expresionista, a veces histriónico o grotesco, otras veces más naturalista. Carnavales, festivales de música y fiestas populares se solapan con tardes en la playa, ceremonias religiosas o ritos espiritistas. La amplitud temática convierte la muestra en un curioso poliedro de las diferentes facetas de la vida, explica Cristina García.

“Decidí que iba a comenzar con el llanto de la vida, porque la boca abierta también expresa sufrimiento. Pero escogí un parto porque ese momento en el que el niño llora es el momento en el que puede respirar por sí mismo, que sus pulmones no respiran a través de la madre, sino por él. Entonces comencé con el nacimiento y terminé con la muerte, y con distintas situaciones donde hay gente con la boca abierta. La verdad es que fue divertido: hay sentido del humor, pero también hay tragedia, porque la vida es un montón de cosas”.

‘Con la Boca Abierta’ presenta una diversidad inmensa, no solo de pasiones humanas, sino también geográfica, haciendo un seguimiento de la carrera de Cristina García Rodero, que de fotografiar la España tradicional pasó al Mediterráneo y de él a Europa, Asia y América Latina.

Cristina García Rodero, foto: Instituto Cervantes
La posible estridencia de lugares, entornos y personas queda suavizada por el formato en blanco y negro de las imágenes. Cristina García señala que fue una temprana decisión profesional.

“Al principio empecé trabajando en blanco y negro y color, porque no tenía ni idea de lo que era la fotografía, de lo que era el reportaje, de lo que era nada. Llevaba color y blanco y negro, iba cargada de muchas cámaras. Luego vino mi etapa de solo blanco y negro, mi etapa purista, cuando ya empiezo a tener idea de la fotografía documental y de reportaje. Y después me di cuenta de que en muchos sitios a los que llego es difícil hacer la foto que tú sueñas pero sí que es posible llevarse mucha documentación. Entonces esta intentaba hacerla en color, y después el digital es el que me ha marcado un poco el tener que trabajar en color”.

Una española en la agencia Magnum

Al contrario que otros fotorreporteros, García Rodero no centra su trabajo en encargos para los medios de comunicación, sino que en la mayor parte de los casos visita por su cuenta los lugares que desea documentar, dando a luz después libros recopilatorios o exposiciones como ‘Con la Boca Abierta’.

Cristina García Rodero, 'Venciendo el mal', Venezuela (2006), foto: Instituto Cervantes
“Lo que intento es hacer libros y exposiciones, y no me preocupo tanto de las publicaciones en prensa. Si hay la oportunidad, estupendo, pero no es mi fin. Mi fin desde que comencé, quizá porque no vengo de la prensa, sino de la pintura, es hacer obra, y poderla mostrar de diversas formas. La prensa, qué duda cabe, las publicaciones, son muy importantes, pero para mí son muy importantes el libro y la exposición. Y el audiovisual”.

De hecho durante su visita a Praga con motivo de la exposición, presentó en el Instituto Cervantes una serie de proyecciones basadas en un montaje audiovisual de fotografías y música.

A pesar de este perfil, alejado del estereotipo de fotorreporterismo de la agencia Magnum, esta organización pidió su membresía en 2009, con lo que Cristina García Rodero se convirtió en una de las pocas mujeres, y la primera española, en entrar en esta asociación profesional.

“Un día, dando clases, me encontré con un miembro de Magnum, y él con mucha dulzura, con mucha tranquilidad, sin contarme maravillas de Magnum, sin obligarme a nada, me dijo: sería bueno que tú entraras en Magnum. Pensaba que por edad iba a ser muy difícil, y por el tema que yo trato, que son siempre tradiciones, rituales. Me quedé muy sorprendida cuando pasé la primera ronda. Hay tres filtros para entrar”.

De la España profunda al mundo

En general el trabajo de Cristina García Rodero insiste en documentar tradiciones, ritos y costumbres exóticos o poco conocidos de diferentes partes del planeta, desde carnavales desenfrenados en Alemania a oscuros rituales en la jungla venezolana. Su objetivo tiene la capacidad de retratar la cotidianidad más pintoresca en toda su gracia y vitalidad.

El incio fue una beca de la Fundación Juan Marx, que en los años 70 le permitió recorrer España documentando fiestas y celebraciones hasta ese momento de escasa proyección pública.

“Y a partir de ahí encontré un tema que me ha apasionado. Yo creo que porque tiene mucho que ver con la creación, con la aventura y con el conocimiento. Con mi propio dinero me ido yo pagando mis viajes y si ha surgido cualquier encargo, a veces me ha servido para alguna imagen. Por ejemplo de Cuba”.

Cristina García Rodero, foto: Instituto Cervantes
Fruto de sus primeros trabajos fue el libro ‘España Oculta’, publicado en 1989, y que arrojó luz sobre fiestas españolas hasta entonces casi desconocidas por el gran público.

“Cuando yo conocí lo que eran nuestras fiestas me dije: no es posible que no se conozcan, que haya un desconocimiento tan grande. Pero si son joyas. Joyas llenas de historia, de lo que ha sido importante para una pequeña comunidad. Yo quiero darlas a conocer, solo se conocen las importantes, y estas pequeñitas que no aparecen por ninguna parte son reliquias de Europa que han sobrevivido. Y ahora curiosamente casi estoy en lo contrario, porque están siendo invadidas, mucha gente no respeta las cosas y casi me da miedo que las conozcan”.

A la ‘España Oculta’ siguieron seis recopilaciones fotográficas más, que documentaban desde una peregrinación ortodoxa en Polonia hasta el festival internacional de música de Benicàssim.

Fruto del trabajo de años o incluso décadas, como ha sido el caso de ‘Con la Boca Abierta’, ahora en el cajón de Cristina García Rodero permanecen en la espera otros muchos proyectos: Cuba, el fuego, el agua, el carnaval… Aunque el de más inminente aparición tendrá como tema centra el contraste entre lo sublime y lo vulgar en el ser humano, nos cuenta.

“Los temas religiosos son fáciles de encontrar, pero tú estás en algo que el origen es pagano pero la Iglesia lo ha cristianizado. La gente por la mañana va a cumplir con sus obligaciones religiosas, pero por la tarde lo ves que está deseando comer, jugar, bailar, desaparecer por el campo con la pareja conquistada. Estás viendo cómo se mezcla todo. Así que decidí hacer un trabajo sobre las dos partes que forman el ser humano: la espiritualidad y la carnalidad”.

Cristina García Rodero ha obtenido numerosos premios a lo largo de su carrera, entre los que destacan el Premio Planeta de Fotografía, el Premio Nacional de Fotografía y el Premio Dr. Erich Salomon.

Autor: Carlos Ferrer
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