“Cine en Construcción nos abrió las puertas del mercado internacional”

Imagen de la película Fuera de Juego

Una breve visita a Praga, para presentar su película Fuera de Juego, realizó el guionista ecuatoriano Luis Arregui. Dicha cinta, dirigida por su hermano Víctor Arregui, ganó en el año 2002 el apartado Cine en Construcción, del Festival de San Sebastián y ahora inauguró en el Instituto Cervantes de Praga el ciclo del mismo nombre.

Fuera de Juego habla en un tono trágico del sueño de muchos ecuatorianos de emigrar a Europa. El propio guionista no había venido nunca al Viejo Continente hasta ahora. Llegar a la capital checa representó toda una odisea para él ya que, a pesar de venir invitado por el Instituto Cervantes de Praga, casi no le dan visa.

“Tuve muchos problemas de visado, creía que no venía, pero al final vine”, es lo primero que dice el guionista, sorprendido por haber sido parte de una aventura que antes imaginó en la ficción.

“La película Fuera de Juego trata de la migración. El fin de siglo pasado las élites económicas ecuatorianas generaron una crisis de tal dimensión que el mundo financiero tuvo que tomar una medida drástica, cortar los ahorros de la gente, prácticamente hubo una incautación de los bienes privados. Eso generó una crisis de tal dimensión en el país que prácticamente la consigna era ‘el último en irse que apague la luz del aeropuerto’. Se generó una diáspora hacia España”, señala Arregui.

Imagen de la película Fuera de Juego
Hoy en día viven en España cerca de dos millones de ecuatorianos, calcula Luis Arregui, más que la población de la capital Quito. Llegar a España se convirtió en el sueño de muchos de sus compatriotas después de la crisis de 1999, según dice.

“Irse a España se volvió como una especie de paraíso dorado para el ecuatoriano, sobre todo del que se quedó sin trabajo, sin recursos, y esa parecía la única tabla de salvación”.

Fuera de Juego es parte de la vanguardia del nuevo cine ecuatoriano, la punta de lanza de un movimiento que más que renovar, lo que hace es fundar el cine de esa nación andina, ya que antes las pocas películas que se realizaron se cuentan con los dedos de una mano y no tuvieron ninguna repercusión mundial, afirma Luis Arregui.

“Considero que no existía el cine ecuatoriano hasta los años 90. Está en pañales ahora pero hay una efervescencia impresionante. Antiguamente hacer cine era una especie de veleidad, un oficio de vagos resentidos. No le veía la sociedad misma un fin, los padres que escuchaban a sus hijos que querían ser cineastas se ponían a sufrir, pero ahora hay una efervescencia, un salto, cuantitativo, que no sé si cualitativo. El cine ecuatoriano comienza a buscar una identidad”, sostiene Arregui.

Para demostrar lo anterior bastan las siguientes cifras: en los años 80 se realizó una película en ese país, y en los 90 dos. Ahora, en cambio, en lo que va de nuevo milenio, Arregui calcula que ya llevan unas diez películas, muchísimo más que en todo el siglo XX en su conjunto. Lo que le agradece Luis Arregui a Cine en Construcción es eso, que haya permitido la internacionalización del filme.

“Eso fue muy importante para nosotros, muchísimo, porque como ya dije nos abrió las puertas y ya tocar una puerta no era tan arriesgado ni era un acto temerario y se abrió una que otra por ahí, sobre todo en el sector extranjero”, sostiene.

El director de Fuera de Juego, Víctor Arregui, acaba de presentar su segundo largometraje en Ecuador, Cuando me toque a mí. Luis Arregui, el hermano, no pudo asistir al estreno porque se encontraba en Praga, aunque no lo lamenta, porque así pudo conocer Europa.

La muestra Cine en Construcción, que exhibe las películas ganadoras de ese apartado de San Sebastián en distintos países, continúa en el Instituto Cervantes de Praga este jueves 7 de febrero, con la película Otra vuelta, y el jueves siguiente, con el filme Próxima Salida.

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