Científicos checos descubren tumba del primer colaboracionista egipcio

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Los egiptólogos checos han descubierto cerca de El Cairo la tumba del primer colaboracionista del antiguo Egipto, el funcionario Vedzhahorresnet. El traidor a la patria obtuvo altos honores gracias a su colaboración con los ocupantes persas, en el sexto siglo antes de Cristo.

En el año 525 antes de Cristo Egipto cayó bajo la dominación persa. Ello se debió también a la nefasta actuación del poderoso funcionario y jefe militar egipcio, Vedzhahorresnet. El listo funcionario traicionó al soberano egipcio, pasándose a los persas. El rey persa Cambises que había acogido al traidor con los brazos abiertos, lo nombró su médico de cabecera y le permitió vivir a su lado en el palacio.

En la estatua del colaboracionista Vedzhahorresnet que se exhibe en el Museo Vaticano de Roma, se describe, en la escritura jeroglífica, toda su sinuosa trayectoria. El traidor Vedzhahorresnet preocupaba a los egiptólogos durante largos años ya que no lograban dar con su tumba. Muchos llegaron a pensar que no estaba sepultado en Egipto, sino en la distante Persia.

El enigma acabó por descifrarse recientemente cuando los científicos checos realizaban excavaciones en la necrópolis real Abusír, a 20 kilómetros de El Cairo. Precisamente en su sector occidental encontraron la tumba del colaboracionista Vedzhahorresnet que comandaba la flota egipcia al producirse la invasión persa.

El haberse ganado la confianza de los invasores persas le resultó muy provechoso para Vedzahorresnet y su familia. Lo testimonia la suntuosa tumba en Abusír. Según han explicado a los medios de información los especialistas checos, se trata de una construcción de bloques de piedra calcárea cuyas dimensiones son de 24 por 24 metros y que en la parte subterránea cuenta con un ingenioso sistema de pozos profundos.

En la parte central del laberinto está ubicada la cámara funeraria de cinco por cinco metros. Cuatro pozos adyacentes, llenos de arena fina del desierto, están intercomunicados por orificios colocados en diversa altura. Debían servir como vasos comunicantes y evitar que los ladrones penetrasen en la cámara funeraria.

La cámara funeraria del traidor Vedzhahorresnet que estaba ubicada a 23 metros de profundidad, atesoraba un colosal sarcófago de piedra calcárea. Éste encerraba, a su vez, un féretro más pequeño de basalto, decorado con inscripciones jeroglíficas que permitieron identificar al dueño de la tumba. A pesar de las ingeniosas medidas técnicas, la tumba del traidor Vedzhahorresnet había sido saqueada ya en la Antiguedad.

Los egiptólogos checos trabajan en la necrópolis real de Abusír desde 1960. En colaboración con geofísicos, especialistas en geodesia, arquitectos y antropólogos, han aportado en los pasados 40 años muchos nuevos conocimientos sobre la vida en el antiguo Egipto.