Ciencia

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"Máquina que produce fibras invisibles" y "Chequeo de la Venus de Vestonice" son los temas que les ofreceremos en esta edición.

Producción industrial de fibras microscópicas

Los expertos de la Universidad Técnica de Liberec, Bohemia del Norte, han construido una máquina capaz de producir las llamadas nanofibras, es decir fibras tan delgadas que son invisibles a simple vista.

La máquina diseñada por los especialistas checos puede realizar la producción industrial de estas fibras de dimensiones microscópicas, y en esto consiste su novedoso carácter a nivel mundial. Hasta ahora los científicos han podido obtener las nanofibras sólo en pequeñas instalaciones de laboratorio.

Las fibras microscópicas pueden ayudar a los médicos en el tratamiento de quemaduras. Los hilos invisibles son ideales para la producción de la piel artificial. Permiten cubrir la quemadura con un material poroso que impide simultánemanete que a la parte quemada penetren infecciones e impurezas del aire.

La producción de un tejido de nanofibras es muy complicada por el hecho de que se necesita un microscopio electrónico para verlas. La máquina construída en la Universidad Técnica de Liberec produce, a partir de las nanofibras, un tejido extraordinariamente ligero que filtra y aísla perfectamente.

Los expertos de Liberec han construído la máquina para la producción de nanofibras en colaboración con una empresa local. Ésta fabricará el primer prototipo que será exhibido el próximo año en exposiciones especiales.

Chequeo de la Venus de Vestonice

La célebre Venus de Vestonice
La célebre Venus de Vestonice, una estatuilla prehistórica de 25 mil años de antigüedad, acaba de ser sometida a un chequeo en el Hospital de Santa Ana, en la metrópoli morava de Brno.

La Venus de Vestonice se caracteriza por unos exhuberantes pechos y abultadas nalgas. Para los pobladores prehistóricos de Moravia del Sur representaba un símbolo de la fertilidad.

¿Cuál ha sido el motivo del chequeo en el Hospital Universitario de Santa Ana?

La estatuilla de la Venus prehistórica fue desenterrada en el yacimiento arqueológico de Vestonice hace ochenta años y en ese período los científicos intentaron averiguar cuatro veces de qué material estaba creada exactamente. Los médicos del Hospital Universitario de Santa Ana sometieron a la estatuilla a un cuidadoso y exhaustivo chequeo con ayuda de un tomógrafo que proporciona más información que un examen con rayos X.

Los resultados del chequeo, que se prolongó por varias horas, han confirmado que la Venus de Vestonice fue confeccionada de fina arcilla amasada con agua. En el interior de la estatuilla se encuentran, además, granitos blancos. Se trata quizás de partículas de piedra caliza o de fragmentos de huesos.

El chequeo ha confirmado que la estatuilla de la Venus de Vestonice se compone de dos partes que habían sido pegadas. De esta manera, el examen ha puesto en evidencia que eran ciertas las hipótesis del descubridor de la Venus prehistórica, el Profesor Karel Absolon, sobre la composición de la estatuilla.

Los científicos se han fijado, sin embargo, en un curioso detalle que se le escapó al Profesor Absolon. Han descubierto que sobre una de las nalgas de la Venus de Vestonice se halla una huella dactilar de un niño prehistórico de unos diez años de edad.