Chequia celebra sus 25 años en la OTAN: “Nuestro país nunca más sucumbirá ni será sacrificado ante ningún agresor”

Jana Černochová, la ministra de Defensa en la conferencia

Con un desfile aéreo sobre el cielo de Praga con aviones de los ejércitos checo y alemán y una conferencia en el Castillo con la presencia del expresidente de Estados Unidos Bill Clinton, Chequia celebra este martes sus 25 años como miembro de la OTAN.

Václav Havel y Bill Clinton en Washington el 23 de abril de 1999 | Foto: Instituto Militar de Historia

La República Checa entró a formar parte de la OTAN el 12 de marzo de 1999, apenas unos años después de salir del Pacto de Varsovia y con el recuerdo aún fresco de la retirada de los últimos soldados de las tropas de ocupación soviéticas, que abandonaron el país definitivamente en junio de 1991.

Con la agresión rusa a Ucrania produciéndose a cientos de kilómetros de la frontera checa, se entienden ahora aún mejor las prisas de figuras como, especialmente, el presidente Václav Havel para buscar la protección del Tratado del Atlántico Norte. Así lo expresó entonces el primer mandatario de la República Checa, hace ahora exactamente 25 años.

El presidente Václav Havel en la firma del documento sobre la adhesión de la República Checa a la OTAN el 26 de febrero de 1999 | Foto: Instituto Militar de Historia

“Nos da la esperanza de que nuestro país nunca más sucumbirá ni será sacrificado ante ningún agresor y, al mismo tiempo, expresa nuestra clara determinación de ser responsables conjuntos de la libertad de los pueblos, los derechos humanos, los valores democráticos y la paz en nuestro continente”.

Una idea principal que reitera, 25 años después el actual primer ministro, Petr Fiala.

Bill Clinton y Petr Fiala | Foto: Michaela Říhová,  ČTK

“Vivimos en un país extremadamente seguro, estamos orgullosos de ello, estamos orgullosos de que nuestra seguridad esté garantizada por nuestra pertenencia al Tratado del Atlántico Norte. Pero a la vista de los peligros de este mundo y el conflicto en Ucrania, debemos darnos cuenta de que esto no es algo que podamos dar por sentado”.

En este sentido, Fiala defendió la reciente compra de 24 cazas estadounidenses F-35 en la operación más cara de la historia del Ejército checo, como parte del compromiso del país con la OTAN, en la que Chequia no es un “polizón”, dijo, sino que participa activamente en la seguridad de los ya 32 estados que la conforman tras la reciente llegada de Suecia.

Jiří Šedivý, el jefe del Estado Mayor el día de la entrada en la OTAN, recordó para la Radio Checa cómo se vivió dentro del Ejército.

Jiří Šedivý | Foto: Věra Luptáková,  Český rozhlas

“Teniendo en cuenta que había que cumplir una serie de tareas relacionadas con la incorporación a esa estructura militar y que, además, se acercaba el inicio de la operación que tenía como objetivo expulsar a las tropas yugoslavas del territorio de Kosovo, los militares andábamos bastante ocupados y no quedaba mucho tiempo para celebraciones”.

En un ejército que durante décadas había estado acostumbrado a emplear el ruso, ahora había que aprender inglés a toda prisa. Hubo que cambiar muchas leyes y hay quien asegura que aún quedan tareas por hacer para completar aquella transición, que como todas las políticas llevadas a cabo tras la Revolución de Terciopelo, tenía como principal objetivo asegurar un futuro a Chequia entre los países de Europa occidental.

 Bill Clinton fue condecorado por Petr Pavel con la Orden Tomáš Garrigue Masaryk | Foto: René Volfík,  iROZHLAS.cz

El mismo 12 de marzo de 1999 entraron en la OTAN también Polonia y Hungría, en donde ahora, sin embargo, ha desaparecido esa determinación de mirar hacia el oeste y su primer ministro, Viktor Orbán, hasta se reúne con Putin en plena invasión de Ucrania, demostrando que es cierto, que todo puede cambiar y no se puede dar nada por sentado.

En la Sala Española del Castillo de Praga se celebra este martes una conferencia con los principales representantes políticos y militares del país, además de Bill Clinton, el presidente de Estados Unidos con el que Chequia entró en la Alianza, que fue condecorado por Petr Pavel con la Orden Tomáš Garrigue Masaryk.