Cerveza barata de Polonia inunda Chequia

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El mercado checo se inunda de cerveza extranjera. La importación, el año pasado, alcanzó un millón de hectolitros, el triple que en 2009. En su mayoría se trató de marcas baratas de Polonia, Eslovaquia y Hungría, distribuidas en los supermercados.

La recesión económica se hace sentir también en el mercado cervecero. El precio comienza a ser el principal criterio para el consumidor checo hasta el presente conocido por su buen gusto por la cerveza.

El año pasado se disparó en el país la importación de marcas baratas provenientes, en su mayoría, de la vecina Polonia. El director de la Asociación de Cervecerías, Jan Veselý, explica por qué las cervecerías checas no pueden competir con el bajo precio de la cerveza del exterior.

“Con la cerveza extranjera ocurre muchas veces que el contenido de la botella no corresponde con lo avisado en su etiqueta. La legislación checa es mucho más estricta en ese sentido. Para que una cerveza pueda ser considerada tipo lager, debe tener ciertas cualidades. En los supermercados podemos ver cerveza polaca que pone lager, pero en realidad no lo es. Es algo que el productor checo no puede ni quiere hacer”, señala Veselý.

Jan Veselý
Medio litro de cerveza checa se vende en los supermercados por un precio de entre 30 y 40 céntimos del euro. En caso de marcas baratas de Polonia, Eslovaquia y Hungría, el precio oscila alrededor de los 20 céntimos. Según Veselý, tal precio no puede cubrir los costes de producción.

“Hablando de cervezas que se venden a 20 céntimos de euro por medio litro y menos, su precio no alcanza ni siquiera para cubrir los gastos de embotellado, transporte y el impuesto sobre el consumo”, destaca Veselý.

La única manera en la que los productores checos pueden luchar contra este fenómeno es realizar, en cooperación con los medios de comunicación, pruebas de calidad de las diferentes marcas y convencer a los consumidores de que vale la pena pagar un precio más alto por una cerveza de calidad.

Jan Veselý está convencido de que lo peor de la crisis ha sido superado ya. Cree que este año se parará definitivamente el descenso de la producción de cerveza checa, registrada en los últimos dos años, y que el consumidor checo volverá a optar por la calidad.

Al mismo tiempo confía en que mejore la exportación, que se hundió un 12% en 2010, en comparación con el año anterior.