Casa Municipal de Praga: símbolo del orgullo nacional checo

La Maison municipale, photo: CzechTourism

En el Radioviajes de hoy no saldremos de Praga. Nos quedamos en uno de los edificios más visitados y emblemáticos de la capital checa: la Casa Municipal.

Nuestro paseo por la Casa Municipal, es también un viaje en el tiempo a la Praga de principios del siglo XX, a la época de los nacionalismos y los últimos años del Imperio Austrohúngaro.

La Casa Municipal
Anna, gran conocedora de Praga y de sus monumentos, nos llevará por todos sus rincones y por el periodo histórico que creó la Casa Municipal. Pero antes de nada, una aclaración sobre lo que es, y sobre lo que no es. Su nombre da lugar a equívocos entre los visitantes, destaca Anna.

“La Casa Municipal fue construida entre los años 1905 y 1912. Es uno de los edificios más destacados del estilo Art Nouveau. Muchos visitantes de la ciudad de Praga, creen cuando pasan al lado de este edificio que es el Ayuntamiento. Incluso el nombre Casa Municipal nos da la sensación de que es una institución política, pero fue construida como un centro cultural de la comunidad checa”.

Para poder comprender la relevancia de la Casa Municipal para el nacionalismo checo anterior a la proclamación del estado checoslovaco, es interesante echar la vista más atrás aún, agrega nuestra guía de hoy. El mapa social de la capital de Bohemia era muy distinto al de hoy día.

La Casa Municipal, foto: www.czechtourism.cz
“La ciudad de Praga durante siglos fue una ciudad de al menos tres comunidades distintas. La comunidad más grande por supuesto era la checa, históricamente. También había una comunidad muy grande e importante alemana; y otra importante era la judía. Esas tres comunidades más importantes, tenían relaciones más o menos buenas. Los judíos vivían aparte, pero los checos y los alemanes durante siglos tenían relaciones más o menos amistosas. Había mucha colaboración cultural, mucha influencia entre las dos comunidades. Pero con los nacionalismos del siglo XIX la situación cambió con lo que se llama el ‘Renacimiento Nacional Checo’. Los alemanes empezaron a ser mal vistos en la ciudad”.

La relación que en otro momento fue de entendimiento y convivencia, cada vez era más tensa, como nos sigue contando Anna.

“A principios del siglo XX, los checos y los alemanes desde el punto de vista social y cultural ya no se hablaban. Los checos tenían teatros checos, clubes checos, tiendas checas,… incluso había calles checas y alemanas”.

Dentro de ese marco de rivalidad, un hecho provocó que la burguesía checa pensara en la construcción de la Casa Municipal, como reivindicación orgullosa de la nación.

“En el momento en que los alemanes abrieron la nueva ópera, que hoy es la Opera Estatal de Praga, que al principio era la Opera Alemana de Praga los checos buscaban una respuesta. Llegó la decisión de construir la Casa Municipal que iba a ser una casa representativa y ceremonial con muchas salas que no solo servían para conciertos o bailar, sino también para eventos políticos y ceremoniales de los ricos de la ciudad de Praga. Eso hay que decirlo porque era una casa, y se ve hoy, que no todos podían venir.”

Órgano Art Nouveau, foto: www.czechtourism.cz
Hubo una competición arquitectónica de la que no salió ningún proyecto ganador, así que terminaron por elegir a dedo a dos arquitectos, Osvald Polívka y Antonín Balšánek. El primero joven y adelantado, construyó numerosas casas de estilo Art Nouveau en Praga; el segundo, viejo y conservador, estaba más interesado en formas antiguas. Los dos formaron una curiosa pareja de trabajo, comenta Anna.

“Esos dos hombres, no se soportaban, no se hablaban. Durante los siete años de la construcción de la casa, solo se enviaban cartas. Pero hoy se puede ver que lo lograron. Es una casa muy particular, muy bonita, pero no es ni Art Nouveau, ni ningún otro estilo. Es una mezcla de muchos estilos”.

En la Casa Municipal no se escatimó en recursos. Los últimos adelantos de la época se emplearon como demostración del poderío y el nivel de la nación checa. La nueva construcción se convirtió en toda una sensación para el momento, señala Anna.

“Era un edificio muy moderno. Por ejemplo, casi en la entrada encontramos dos ascensores. Eran quizá los dos primeros de la ciudad de Praga. Funcionan hasta hoy día, pero no todos pueden utilizarlos, porque uno es el ascensor del presidente y el otro del alcalde. También había climatización y calefacción central, que siguen funcionando. Había una lavandería a vapor, había máquinas italianas para hacer café y por supuesto, máquinas para hacer hielo para las bebidas, que era algo muy revolucionario”.

El lugar más importante de la Casa Municipal es sin duda, la sala Smetana, bautizada así en honor al compositor checo, con sus 1.200 asientos es todo un templo para la música clásica. La sala Smetana alberga cada año la inauguración del mayor festival de música de Praga.

“Hay quien dice que tiene la mejor acústica de la ciudad. Hay un órgano Art Nouveau, de los más grandes del país. Cada año se hace un festival de música de órgano. Pero el festival más importante, que empieza cada año el 12 de mayo en la Casa Municipal, es sin duda, la Primavera de Praga, con la sinfonía ‘Mi Patria’ de Federico Smetana, un hombre que tenía un nombre muy bonito checo, pero que no habló checo hasta los 25 años al menos, una cosa muy interesante que le ocurría también a otros muchos nacionalistas de la época”.

Otras salas representativas de la Casa Municipal se usan también para conciertos o se pueden alquilar, evidentemente, con un gran desembolso previo, para celebraciones, recepciones, negociaciones y otros eventos. La sala del Alcalde destaca por encima del resto. A su decoración, el polifacético artista Alfons Mucha, se dedicó en cuerpo y alma, al igual que hiciera a lo largo de su vida en otros muchos proyectos nacionalistas, fin al que dedicó la mitad de su carrera artística. Anna recuerda cómo Mucha fue elegido para la decoración de la sala del Alcalde.

Yo Serví al Rey de Inglaterra
“Alfons Mucha estaba en esa época en Estados Unidos después de trabajar durante muchos años en París. Era una gran patriota, se fue de los EE.UU. rápidamente y dijo que quería decorar la Sala del Alcalde, la única redonda. Era un sueño para todos los artistas, era la sala más importante. Pero Mucha dijo que lo haría gratis, lo que interesó mucho a los arquitectos. Pero puso la condición de que le dejarían total libertad. Mucha se mostró en la decoración de la sala, no solo como un pintor sino como un arquitecto y un diseñador de interiores, ya que hizo incluso los muebles”.

Otros lugares inconfundibles de la Casa Municipal, son la cafetería y el restaurante, de exuberante decoración modernista. No es que parezcan el decorado de una película de época, es que ya lo han sido. Sin cambiar una silla de sitio, el restaurante aparece en ‘Yo Serví al Rey de Inglaterra’, la adaptación cinematográfica de la novela de Bohumil Hrabal. Nuestra guía nos cuenta otro rasgo que distingue al restaurante.

“Los precios son un poco elevados, pero la razón es muy simple: los cocineros son también los que hacen la comida del Presidente del país”.

Abajo en el sótano, continúa la gastronomía de alto nivel y las referencias a las tierras checas. A la izquierda, la vinería Morava, hoy utilizada también para dar conciertos, hace referencia a la región del este que produce los mejores vinos del país.

“Del otro lado, se encuentra el restaurante de Pilsen, con comida tradicional checa, muy pesada, y por supuesto cerveza. Esa sería la parte occidental de la República Checa”.

Y para terminar el recorrido, otra novedad curiosa para la ciudad.

“Y en el medio del sótano, está el Bar Americano, el primer bar donde las mujeres podían venir solas, sin ser acompañadas por un hombre u otra mujer”.

Entre buenas cervezas de Pilsen y rodeados de Art Nouveau, concluye nuestro Radioviajes de esta semana.

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