"Beber alcohol es básicamente buscar el paraíso"

Rok ďábla (2002), Jaz Coleman

El año del diablo (Rok ďábla, 2002), una de las mejores películas checas del siglo XXI, es un falso documental musical de Petr Zelenka protagonizado por Jaromír Nohavica y Čechomor, sobre músicos veteranos alcoholizados en decadencia que colaboran, aprenden y crecen juntos, con ternura y amor, en busca de la redención.

En inglés se dice mockumentary, lo que se traduce como documental falso, un género en el que brillan joyas como This is Spinal Tap, The Office, What We Do in the Shadows e incluso Borat.

El caso checo más famoso es El año del diablo (Rok ďábla), de Petr Zelenka, un documental musical falso, que fue un éxito de crítica y público y ganó numerosos premios entre 2002 y 2003. Ahora está disponible en HBO y si no lo han visto, háganse un favor y véanla, no se van a arrepentir, es una delicia que se disfruta de principio a fin.

Un tal Nohavica

El narrador es un documentalista holandés, Jan Holman, que se introduce con una cámara al hombro en una clínica para alcohólicos en Chequia, para ver cómo trabajan por dentro, porque está convencido de que "beber alcohol es básicamente buscar el paraíso" y si en estas clínicas no ofrecen la palabra de Dios, pues lo hará él.

Su idea es filmar a los internos en su recuperación y dialogar, aunque él no hable checo, y los internos no hablen inglés, eso es lo de menos, ya se entenderán de algún modo, Dios es poderoso. Y allí conoce a un tal Jaromír Nohavica, uno de los internos.

Jan Prent en la película El año del diablo  (como Jan Holman) | Foto: Negativ Film

“Por supuesto, al principio no sabía quién era ese Nohavica, primero pensé que era un alcohólico como los otros, pero después me enteré que se trataba de un cantautor checo muy, muy famoso”, dice Jan Holman.

Muy famoso, sí, por decir algo. Nohavica era entonces, en la recién ganada democracia, una de las glorias nacionales checas, junto con Čechomor (la banda favorita de Václav Havel) y El Año del Diablo está protagonizado por estos dos gigantes de la escena musical checa.

Jan Holman sigue con su cámara a Nohavica, de repente entran en acción los integrantes de Čechomor, deciden irse de gira solidaria juntos, mientras que la periferia de la película está cercada por surrealismo y situaciones fantásticas y absurdas, que es la tónica de Zelenka, siempre.

Música de ascensor

Jaz Coleman, el cantante de la banda de post punk inglesa Killing Joke, es otro de los protagonistas de Rok ďábla.

Aparece a los 20 minutos cuando toma el ascensor para ir a su habitación de hotel en Praga y un Čechomor lo recibe y acompaña, porque se gana un sueldo extra tocando el violín en el ascensor, música de elevador pero en vivo y en directo, rarezas de Zelenka.

“Mi primer encuentro con un Čechomor fue en el ascensor”, dice Coleman.

“¿Sales del ascensor o qué?”, le pregunta Coleman al violinista.

“Aquí trabajo”, le dice el violinista.

“¿Haciendo qué?”.

“Pues tocando el violín…”.

Traición

Solo un aspecto del filme no ha envejecido bien. Nohavica, que en algún momento tuvo el respeto de todo el país, como decíamos, aparece elogiando a Karel Kryl como el maestro inspirador que fue. Y entre todos lo homenajean, ya que su muerte, en el marco del filme, ha sido reciente.

Años después se supo que hubo una dolorosa traición detrás de todo esto, pues como informaba Mladá Fronta Dnes en 2007:

“En el verano de 1989, Jaromír Nohavica ofreció un concierto en Viena. Allí se reunió con Karel Kryl y otros exiliados checoslovacos, y pocos días después los denunció a la policía secreta StB. Tenemos las pruebas”, escribió el periódico.

Nohavica era un espía más de la temida policía secreta del régimen comunista, el temido StB. Y el admirado cantautor Karel Kryl fue una de sus víctimas.

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