Bajo las montañas Jizera hay cuevas desconocidas

Foto ilustrativa: Hana Novenková

En la búsqueda de rocas volcánicas, espeleólogos checos han descubierto en las montañas Jizera cuevas hasta ahora desconocidas.

Foto ilustrativa: Hana Novenková

Bajo las montañas Jizera, en el norte de Chequia, se esconden decenas de cuevas con rocas que no es posible encontrar en la superficie.

Este año, un grupo de espeleólogos en colaboración con el Servicio Checo de Geología han descubierto en ese lugar numerosas cuevas. Al parecer, en las cavidades de esta región abundan las rocas exóticas, según explica a la Radio Checa uno de los espeleólogos implicados, Ivan Rous, del Museo de Bohemia del Norte.

“En las montañas Jizera la mayoría de las cuevas son de este tipo, es decir, son redes de cuevas llenas de irregularidades y aperturas en las que a su vez hay rocas exóticas”.

Ciertos puntos de la cueva son tan estrechos que los especialistas deben reptar entre las rocas y llevar lámparas que les ayuden en su trabajo.

“El lugar donde nos encontramos ahora tiene un espacio considerable, con una altura de 2 o 3 metros, y 3 metros de longitud. De aquí salen diferentes brechas y espacios por los que uno tiene que arrastrarse para moverse”.

Este proyecto surgió del interés del Servicio Checo de Geología por encontrar rocas en las entrañas de las montañas Jizera que son como un tesoro congelado en el tiempo, ya que a partir de estos sedimentos se puede estudiar cómo era esta zona en el pasado, prosigue Rous.

“La idea nació con el Servicio Checo de Geología, quienes sentaron las bases para esta investigación geológica. Nadie ha descrito estas cuevas adecuadamente, y para nosotros y para los geólogos son rincones en los que hay rocas que ya no podemos encontrar en la superficie porque se han erosionado. Pero en estas cuevas se han quedado guardadas”.

Aunque Ivan Rous señala que en algunas partes hay que ser muy cuidadosos, ya que puede haber desprendimientos.

Para llegar a la parte más interesante hay que cruzar el agua, por lo que lo mejor es tener ropa de buzo. Además, es bastante peligroso, porque aunque los bloques que cuelgan sobre nosotros llevan ahí miles de años, esto es un espacio geológicamente vivo. Es decir, las rocas sobre nuestras cabezas se erosionan y sigue habiendo derrumbes en la cueva”.

Otro detalle a tener en cuenta es la temperatura. Sin la ropa adecuada, dentro de la cueva se puede pasar bastante frío.

“La temperatura aquí suele estar sobre los 10 ºC, y cuando vamos a la parte más profunda entonces puede bajar a unos 8 ºC”.

Todos estos descubrimientos, que incluyen las conexiones internas de la cueva y las características de los minerales que guarda en su interior, aparecerán publicados en un libro en octubre de este año.

No obstante, el año que viene los trabajos de cartografía de las cuevas seguirán su curso y se investigarán nuevas zonas.

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