Animación tradicional checa y ternura sin ñoñerías para combatir el duelo
Uno de los estrenos para niños de estas fiestas en España viene de Chequia. Los misteriosos cuentos del manzano es una inteligente película que aborda de forma natural y luminosa una cuestión nada habitual en el cine infantil: la pérdida de un ser querido. El largometraje, que evita la omnipresente animación digital y permanece fiel a la mejor tradición checa de animación con marionetas en stop motion, fue estrenado en la Berlinale y no solo está nominado a mejor película de animación en los Premios del Cine Europeo, sino incluso a la mejor película del año en la categoría principal. La obra, coproducida entre Chequia, Eslovaquia, Eslovenia y Francia, cuenta además con una importante huella española gracias a la directora artística y diseñadora de los títeres, Patricia Ortiz.
Todo padre quiere, ante todo, que sus hijos crezcan felices, despreocupados, y hacen cualquier cosa para evitarles malos momentos. Claro que, por mucho que uno se empeñe, estos siempre pueden llegar, sencillamente, porque la vida es así.
Al revés de lo que hacen la mayor parte de películas para niños, Los misteriosos cuentos del manzano, plantea una de las cuestiones más difíciles de explicar a un niño pequeño, como es la muerte, la desaparición de un familiar, como contó a Radio Praga Internacional el productor de la película, Martin Vandas.
“Hicimos la película basándonos en un libro de Arnošt Goldflam titulado Sobre las cosas y las personas innecesarias (O nepotřebných věcech a lidech). De hecho, la idea de los cuentos contemporáneos de Arnošt es que las cosas o personas que consideramos innecesarias, a menudo sí que resultan ser necesarias e importantes. Y, por supuesto, está el tema de la pérdida, la partida, la muerte de un familiar o de un ser querido, que no es típico de una película infantil, pero al mismo tiempo creo que es parte de la vida, que nos encontramos con ello, que es algo con lo que todos tenemos que lidiar en algún momento de la vida. Y que la propia acción de contar cuentos sea un camino hacia la sanación, hacia la reconciliación con la situación. Es una bonita metáfora y una buena línea argumental para la película”.
La forma adecuada de superar una pérdida
Aunque la cuestión es delicada y por esa protección, a veces incluso exagerada de los padres a sus hijos, puede provocar hasta rechazo, el equipo creativo se aseguró de hacer lo correcto y de una forma positiva y constructiva, evitando el dramatismo innecesario o la lágrima fácil, asegura Vandas.
“Consultamos incluso con psicoterapeutas para que la película fuera sensible, y creo que la forma en que está estructurada, es decir, que comienza con el momento quizá más oscuro y termina de manera positiva y conciliadora, optimista y esperanzadora, es en realidad el camino correcto para el espectador, porque es el camino a seguir para aceptar una pérdida”.
Lo que comenzó siendo el corto de un cuento de Arnošt Goldflam adaptado por el director David Súkup, terminó siendo una importante coproducción que se ha prolongado durante toda una década firmada por cuatro directores de cuatro países distintos. Los tres restantes –el eslovaco Patrik Pašš, el esloveno Leon Vidmar y el francés Jean-Claude Rozec–, se sumaron después, cada uno con otro cuento de Goldflam, con un guion que los une todos a la perfección.
El duelo, la aceptación sana de la pérdida, es algo que une las historias, dice el director David Súkup.
“Los cuatro cuentos son un poco tristes, un poco melancólicos. Así que fue valiente el productor Martin Vandas, que fue quien se lanzó a este proyecto, y también los demás productores que se unieron luego. Y creo que está bien, porque tenemos la idea de que a los niños no se les pueden enseñar cosas feas o malas, pero tenemos que mostrarles todo, que el mundo está bañado por la luz del sol y que es hermoso, pero que eso no es todo. Los niños tienen que aprender que el mundo también tiene lados oscuros, pero que también esos lados oscuros hay que aceptarlos y que la vida continúa, que nada termina, nada es lo que parece, que todo dolor se puede superar”.
De hecho, Los misteriosos cuentos del manzano es una película que seguramente toca más la fibra a los adultos que a los propios niños, dice Súkup.
“Los niños lo ven de forma completamente diferente. No ven lo que nosotros vemos. Nosotros, como adultos, tememos por ellos. Tenemos nuestras propias experiencias, ideas y prejuicios, y por eso nos preocupamos más que ellos. Pero ellos lo aceptan como un cuento de hadas, una historia. No lo toman de forma tan trágica como nosotros. Lo perciben como una historia que termina bien y no les causa ningún trauma”.
Y lo dice Súkup porque es lo que han podido comprobar.
“Cuando se realizaron las proyecciones de prueba para niños, los psicólogos o los profesores de aquellas escuelas estaban muy asustados y un poco nerviosos, pero luego resultó que todos los niños lo superaron sin mayores problemas y que nuestra historia no es trágica ni da miedo ni nada. Simplemente toca temas menos convencionales, lo cual me parece bien”.
“Tenía miedo de morirme antes de poder contárselo todo a mis hijos”
En realidad, la muerte al principio de la película de la abuela que contaba los cuentos a sus nietos, es solo uno de los elementos de este largometraje, dice el productor Martin Vandas.
“Otro plano de la historia es que queremos mostrar a los padres que cómo mejor pueden pasar el tiempo es con sus hijos, que lo pueden disfrutar de muchas maneras, ya sea contando cuentos, jugando o lo que sea. Es realmente maravilloso, y creo que esa es la mayor inversión que se puede hacer en los niños. Eso e ir al cine”.
Son los mensajes que cautivaron a Vandas de la literatura infantil de Arnošt Goldflam, polifacético actor, director, dramaturgo y escritor.
“Me gustó su complejidad, el doble sentido de lo innecesario, lo inútil. Y surgió la idea de que se podría hacer una película animada. Entonces encontré a Arnošt en redes sociales, le envié un correo electrónico y me respondió de forma muy amable, amistosa y abierta. Arnošt tiene 80 años y es su primera adaptación cinematográfica. Es un autor prolífico con decenas de libros a sus espaldas; y en su vejez, un libro suyo es llevado al cine”.
A sus 80 años, Goldflam está viviendo una curiosa tercera juventud, después de haber sido padre, por primera vez, hace 11 años. Ahora son dos los hijos que tiene y lo que le da muchos motivos para la reflexión, según Vandas.
“Proyectó su experiencia personal en sus libros, como padre mayor que es, tiene miedo a morir. Él mismo lo dice: “Tenía miedo de morirme antes de poder contárselo todo a mis hijos”. Ese miedo y la preparación de los hijos para la partida de su padre. Gracias a Dios, eso no ha ocurrido y ha visto el estreno maravilloso que tuvo la película en Berlín y disfrutó mucho de las proyecciones con el público”.
No es en absoluto casual que el abuelo de Los misteriosos cuentos del manzano sea tan parecido al propio Arnošt Goldflam.
“Esa era la idea, porque Arnošt, además de escribir libros, también es actor, director de teatro y es muy fotogénico, muy original. Así que nos dijimos: el personaje del abuelo tiene que parecerse a Arnošt”.
Tampoco en Berlín, durante el estreno mundial, pasó desapercibido el particular aspecto de abuelo de cuento de Arnošt.
“Cuando llegamos a Berlín, fuimos a una proyección con unos mil niños. Llevábamos la marioneta para mostrarla, y para los niños fue un momento mágico ver la marioneta y al personaje, a Arnošt. Y miraban la marioneta y a Arnošt una y otra vez. Vieron la marioneta actuando en la pantalla y, de repente, la vieron cobrar vida delante de sus ojos. Esa es la magia de la animación: dar vida a lo inanimado, darle alma”.
La inagotable estela de Jiří Trnka
Los misteriosos cuentos del manzano no ha sido nominado solo a los Premios del Cine Europeo como mejor película de animación, sino como mejor largometraje junto al resto de películas con actores de carne y hueso y no dirigidas a un público infantil, lo que, sin duda, es motivo de alegría después de tantos años de esfuerzo, dice Martin Vandas.
“Para nosotros, por supuesto, es un gran honor simplemente estar nominados, significa que la película está entre las mejores 15 películas, o las más valoradas del año pasado. Pero ya solo haber sido seleccionada para la sección Generation en Berlín es algo muy prestigioso. La Berlinale es uno de los mejores festivales del mundo y cuenta con la peculiaridad de esa sección Generation dirigida al público infantil y juvenil. Es el único de los grandes festivales de primer nivel que no descuida al público infantil. Por lo tanto, la selección de la Berlinale es realmente prestigiosa para todos los productores”.
Tras el éxito de Berlín, llegó la selección también para el festival de Annecy, en Francia, el más importante del mundo para el cine animado. Todo un éxito logrado siguiendo técnicas tradicionales en un mundo cada vez más computerizado.
“Toda la película está hecha con animación clásica de marionetas. Nos basamos en la tradición checa de Jiří Trnka, creo que Chequia tiene mucha experiencia en esto: tiene buenos animadores y buenos fabricantes de marionetas. Y creo que la estética también es algo diferente, aunque, por supuesto, la cultura de la animación de marionetas ha cambiado mucho desde Jiří Trnka. La animación se ha simplificado gracias a la grabación digital, porque no tenemos que revelar las películas. Por supuesto, a veces nos ayudamos con algo de postproducción visual o algo de animación por ordenador, pero principalmente, la película se creó como una animación clásica de marionetas en escenarios reales, con el animador grabando cuatro segundos de película al día, moviendo la marioneta fotograma a fotograma. Así es como se rodó toda la película”.
“La animación por computadora es completamente perfecta, no deja espacio a la imaginación”
Fotograma a fotograma quiere decir, para que se entienda, 470 días de rodaje, mientras que una película con actores reales se graba en 20 o 30 días de rodaje, subraya Vandas, lo que supone que en ese tiempo podían haber hecho 15 películas de las “normales”.
Pero por mucho que avance la animación digital, hay algo en los medios tradicionales que hasta la fecha no ha podido lograr, según el director David Súkup.
“La animación por computadora es completamente perfecta, así que al final es como si no tuviera nada. Mientras que la marioneta no es perfecta, su esqueleto no puede hacerlo todo, así que el animador tiene que buscar cierta estilización para el movimiento para expresar el carácter o el comportamiento del personaje con gestos más claros y estilizados. Así que la animación con marionetas es quizás más legible, más clara para los niños, que la animación en 3D, porque deja espacio para la imaginación, tiene que insinuar o mostrar muchas cosas, mientras que en la animación 3D lo puede hacer todo y probablemente no deja tanto espacio para la imaginación”.
Patricia Ortiz, la creadora española de animación checa
Pero quien está detrás del diseño de las marionetas y la dirección artística de gran parte de la película siguiendo la mejor tradición checa, resulta que no es checa, sino española. Patricia Ortiz tiene ya hecho, sin embargo, todo un nombre en el cine de animación checo y el productor Martin Vandas tenía claro que quería contar con ella para Los cuentos misteriosos del manzano.
“Patricia Ortiz Martínez vive en Praga desde hace años. Llegó a Praga precisamente por la animación con marionetas. Se graduó aquí, en el Departamento de Animación de Jan Balej en Umprum, la Academia de Artes, Arquitectura y Diseño de Praga. Ya habíamos trabajado con ella en una película anterior, en la tercera parte de Fimfárum, donde diseñó un cuento de hadas. Ahora ha diseñado los títeres de los tres cuentos que los niños se cuentan. El otro cuento, donde Arnošt está de abuelo, fue diseñado por el artista Jean-Claude Rozec, que dirigió la parte francesa”.
Patricia Ortiz es la responsable de que haya una continuidad también estética a lo largo de la película, una homogeneidad, a pesar de estar hecha por cuatro directores en cuatro países, dice el director David Súkup.
“Patricia Ortiz Martínez le dio a todo el largometraje su estilo artístico y poético. Su arte es increíblemente hermoso, es amable y también muy bien recibido por el público, algo que ya había comprobado con proyectos anteriores, porque no era la primera vez que trabajaba con ella. Y la elegí precisamente porque es un placer trabajar con ella. A Martin Vandas se le ocurrió que, como ya había hecho el diseño de mi historia, podría crear también las partes del resto de directores, para que la película tuviera un diseño unificado”.
Hablando del hecho ya de por sí inaudito de que trabajaran en la misma película cuatro directores, algo debe tener el cine de animación distinto para que la colaboración transcurriera sin mayores conflictos, sino justo al contrario, lo que seguramente sería más difícil de imaginar en otros géneros o ámbitos.
Para bien o para mal, el propio COVID se inmiscuyó en la producción, haciendo más complicado aún el contacto directo entre las partes, de forma que Súkup vio en persona al francés Jean Claude Rozec en el mismo estreno en Berlín. Los otros tres, por el contrario, se conocían de ser antiguos alumnos de FAMU, la Academia de Cine de Praga.
El 17 de enero será la gala de entrega de los Premios del Cine Europeo, pero Los misteriosos cuentos de manzano ya se puede ver en las pantallas españolas, tanto en castellano como en catalán, distribuida por Pack Màgic.
Relacionado
-
Historia del cine de animación
El cine de animación tuvo desde sus inicios un especial arraigo en la antigua Checoslovaquia.








