“Mis dos abuelos maternos son de Zlín, pero se conocieron y enamoraron en Cochabamba trabajando para Baťa”
De Cochabamba a Praga, pasando por Singapur, Abu Dabi y Arkansas. Esa es, grosso modo, la historia rocambolesca de trotamundos de Nicolás Cortés, el guía turístico boliviano de raíces checas, que llegó a Chequia para quedarse. Pero la historia no termina ahí.
Entre 1938 y 1940, unos 30 ciudadanos checoslovacos se asentaron en Cochabamba, Bolivia, enviados desde Zlín por la fabrica Baťa como avanzada para comenzar a impulsar la industria del calzado en esa ciudad boliviana.
Entre ellos, el abuelo y la abuela de nuestro entrevistado de hoy, Nicolás Cortés, un boliviano de sangre checa, que trabaja como guía turístico en Praga. Nicolás puntualiza que sus abuelos se conocieron y enamoraron en Cochabamba, la ciudad boliviana de la eterna primavera.
“La historia se remonta al año 1938, cuando mis abuelos maternos, ambos checos, emigraron a Bolivia antes de la Segunda Guerra Mundial. Ellos eran zapateros trabajando para Baťa. Y junto con otras familias checas en Bolivia abrieron Baťa en Bolivia. Entonces, lo increíble es que mis abuelos no se conocían antes. Se conocieron en Bolivia. Dos checos se amaron, se casaron en Bolivia, tuvieron cinco hijos y mi madre nació en Cochabamba. Entonces, después en la familia solo se hablaban checo entre ellos, los abuelos, y de ahí mi madre hablaba checo cuando era niña, pero nunca lo pasó a nosotros, porque claro, se olvidó el checo. Entonces, se hablaba solamente español en mi familia. Y ya mi mamá, conoció a mi papá en Bolivia, se casaron, luego se divorciaron y ella ya conoció a otro, un piloto. De ahí fuimos a Singapur. En Singapur estudié teatro musical. De Singapur se fueron a Abu Dabi. Yo me fui a Estados Unidos, Arkansas. En Arkansas estudié ópera. Soy cantante de ópera".
Revivir el checo
"Y después dije: "Me vengo a República Checa con el pasaporte checo para revivir el idioma que se está muriendo en mi familia". Entonces, vine aquí a aprender checo primeramente y después me salió el trabajo de guía. Comencé como promotor para una empresa de free tours. Y sí, me siento checo por el lado de mi mamá, pero también me siento boliviano. Entonces, siempre doy este corazón dividido a la gente cuando estoy dando mi tour. Le meto muchísima pasión. Claro, también viniendo de actor, cantante. Entonces, eso es lo que pongo en mis tours también. Yo le dije a mis papás, yo quiero ser cantante, pero me salió esto de guía. Y hasta canto a veces, por ejemplo en el Teatro de los Estamentos: "Don Giovanniiiii". Solamente esa parte, para que tengan una idea".
"Mi mamá se llamaba María Elena Khek. K-H-E-K, Khek, que no es tan checo, es más austrohúngaro. Mi abuela antes de casarse era Poláčková. Ya. Poláčková. Es bastante checo. Sí, y ella viene de Zlín”.
En checo, no es sí
Nicolás recuerda que su abuelo checo repetía todo el tiempo: no, no. Pero Nico, que entonces no hablaba nada de checo, solo español, no entendía y pensaba que el abuelo era un viejo cascarrabias, y se dedicaba a negarlo todo dos veces: no, no.
“Yo vine a estudiar música, pero luego antes de comenzar la carrera musical, opté por aprender el idioma primero, porque es dificilísimo y nunca me enseñaron checo en casa. Una que otra palabra: Dobrý den. Y mi abuela siempre decía: Dobrou noc. Pero no decía dobrou, porque viene de Moravia, decía: Dobrú noc. Entonces, cuando yo aprendí el checo pensé que era incorrecto. No es incorrecto, es slang que se usa en Moravia. Y te cuento, esta es buena. Mi abuelo, le llamábamos papi. Papi era su apodo, ¿no? Y cuando teníamos una pregunta, siempre le decíamos: Papi, lo que sea, ¿no? Y antes de que te conteste con la respuesta, mi abuelo siempre decía: No, no. ¿Qué vamos a pensar nosotros si alguien dice no? En Bolivia, en español: un no es un rotundo no. ¿Por qué me estás molestando? ¿No? Yo siempre pensé que mi abuelo era agresivo. Hasta que vine acá y aprendí que el no es la versión corta del ano, el sí checo. Entonces, digo: Buf, tanto tiempo me ha costado saber que no es sí en checo. Sí. Entonces, en el fondo, sí, vine a Praga a buscar mis raíces y quedarme".
¿Y tienes familia en República Checa todavía?
“En Moravia. En Moravia vive en Zlín la prima hermana de mi abuela. Todavía vive".
¿Y vas a visitarla alguna vez?
"Siempre, siempre. Tengo muy, muy linda relación con ellos. Nos comunicamos en checo. Ella no habla nada de inglés, no habla español. Está bien, entonces. Sí, sí, sí. Y es difícil el checo, no se aprende en un día. No, no, no”.
Y entonces piensas, piensas quedarte todavía un tiempo más en Praga, ¿no?
“Pienso quedarme, y sé que es una palabra fuerte, pero indefinidamente. De momento no tengo planes en lo absoluto para irme a otro lugar”.
Guía turístico oficial
“Soy un guía turístico oficial certificado. Nací en Bolivia, pero Praga me trajo de regreso a mis raíces checas. Mi abuelo nació aquí así que para mí cada tour es un emotivo regreso a casa. Comparto la belleza e historia de Praga que solo las raíces familiares pueden sacar a flote”, dice la biografia oficial de Nico Cortés en la página de su empresa de turismo, 100 Spires (las cien agujas o chapiteles, en referencia a una de las características arquitectónicas más peculiares de Praga, la ciudad de las cien agujas, que son más de cien, más cerca de mil, diría).
Y algo que le enorgullece mucho a Nicolás: tiene un permiso oficial de la ciudad de Praga para ser guía turístico.
“Correcto. Te da más autoridad, más credibilidad. Y hay varias formas de cómo obtener esta. La primera es estudiar en República Checa Historia o Turismo. Si sales de una universidad en checo con esto, tú puedes aplicar al Ministerio de Turismo por este permiso y lo puedes tener. En mi caso y en lo, y en el caso de muchos compañeros míos, hicimos los cursos de guía turístico con la empresa que se llama Prague City Tourism. Y En checo. En checo. Entonces, en ese tiempo mi checo no era tan bueno. Pero lo aprobé. Lo aprobé. Sí, sí, entonces me pude defender. Tuvieron paciencia conmigo, más lentito, me hablaban no tan rápido, pero lo pude pasar. Claro, me maté estudiando cuatro meses”.
Pero hay muchas empresas que dan tours sin tener este permiso. Entonces, ¿en qué los diferencia a ustedes tener este permiso? ¿Cuál es la importancia de tenerlo?
“En nuestro caso, que nos han entrenado checos, guías turísticos que han estado haciendo por décadas este trabajo, desde los años 90. Entonces, son los profesores que te enseñan y que te pasan la información y que son acreditados historiadores, y que realmente te enseñan cómo debe de ser, cómo guiar y también la historia, para que tú la presentes de una forma correcta y no incorrecta”.
Nicolás lleva trece años de guía turístico en Praga y seis con su propia empresa, esa de los 100 Spires. Y dice que no se aburre, para nada.
“No, no, para nada. Me fascina. ¿Sabes qué me pasó hace dos meses? Perdí la voz. Y eso es lo peor que le puede pasar a un guía. Y a un cantante de ópera, claro. Supuestamente, estoy entrenado con el diafragma para poder proyectar la voz, pero en mi caso, nunca calentaba la voz antes de los tours. Ahora tú ponte que tengo de 10 personas a 30 máximo en un tour, ¿ya? Tenemos un máximo, 30 personas por guía, pero nunca con micrófono. Siempre proyectando la voz, gritando, y bueno, así me arruiné la voz. Tuve un hematoma vocal. Fui donde el doctor, otorrinolaringólogo, me metió la cosa, la cámara hasta aquí adentro, me vio y me dijo: "Si tú no dejas de hablar por dos semanas, vas a desarrollar un pólipo y vas a tener que operarte y tu carrera va a terminar". Así que no hablé por dos semanas”.
¿Te fuiste de vacaciones?
“No, aquí no más en Praga con mi novia, a base de mensajes por el celular y he descubierto que hay estos, ¿no? softwares donde escribes y te habla un robot. Entonces era raro porque no podía ni susurrar”.
¿Y cuándo recuperaste la voz?
“Hace poco, hace un par de semanas atrás. He comenzado poco a poco”.
¿Volviste ya a dar tours?
“Sí, pero ahora uso micrófono, ¿no? Un speaker así, porque si no, esto es mi vida, este es mi trabajo y si no me cuido, ¿qué hago?”.
¿Disfrutas? ¿Te gusta hacerlo?
“Me encanta. Me encanta. Me gustaría que vayas a uno de mis tours en inglés para ver có mo lo hago, porque a mí me gusta poner mucha pasión”.
¿Cuáles son tus lugares preferidos de Praga?
“Me gusta mucho Vyšehrad. Es un lugar que tiene mucha leyenda, es muy místico. Entonces, como a mí me gusta contar la historia de una forma mística y a veces me gusta exagerar actuando: "Y aquí se dio esto y lo otro". Me gusta contarla en un formato historia. Trato de hacer que ellos se imaginen- Mhm ...cómo pasaba esto. Ese sería mi lugar favorito. Segundo lugar favorito es Vinohrady, porque vivo acá y me gusta recomendar a la gente un lugar que es caro, quizás, pero que pueden ver mucho art nouveau, casas que tienen mucho color, los parques Riegrovy Sady, Grébovka, tomarse un vino. Los mando al Grotto de Grébovka. Los mando también al Pivovar Římská, que me gusta mucho. La cerveza está buenísima".
"Entonces, ¿qué es lo que me pide la gente? ¿Dónde puedo ir yo a tomar buena cerveza que no sea turístico? Entonces los mando al Lokal, por ejemplo, es turístico, pero está bien. Los mando al de Malá Strana, los mando al de Karlín también. En Karlín se está muy bien. Y las cervezas. A Karlín me gusta mandarlos porque ahí pueden ver un distrito diferente. La verdadera Praga donde los expats y los locales o lugareños están viviendo. Me preguntan los turistas siempre: ¿cómo vive la gente? Si Praga es una ciudad segura en comparación con otras. Sí, yo les digo que sí, es una de las ciudades más seguras en Europa. ¿Se vive bien? Mmm, sí, ¿no? El porcentaje de desempleo que tiene la República Checa en comparación a otros países, ¿no? Normalmente va de tres a cinco por ciento, dependiendo del mes del año. Les digo: "Es uno de los lugares en Europa con menos desempleo", ¿no? Entonces, eso les gusta mucho. Les gusta que es una ciudad que no ha sido dañada tanto durante la Segunda Guerra Mundial en comparación con otros lugares. Porque lo que me pasa es que la gente viene y me pregunta por qué a Praga nunca la han bombardeado. ¿No? Por ahí esa es una desinformación. Entonces, les digo: "No, no, no. O sea, Praga sí que la han bombardeado y por eso tenemos un tour que se llama Segunda Guerra Mundial y comunismo, y allá vamos en detalle. Sí, tenemos el tour que lo llamamos Praga esencial, que es la Ciudad Vieja".
Háblame de eso. ¿Qué es la Praga esencial para ustedes?
“Para un turista que viene acá por primera vez, que nunca ha estado en Praga, Praga esencial es Puente de Carlos, el Ayuntamiento Viejo con el reloj astronómico, el Muro de Lennon, porque queda en esa ruta de la calle Dorada o calle de Oro, que los reyes de Bohemia en la antigüedad iban hacia el Castillo. Y finalmente Castillo de Praga, ¿no? Puente de Carlos, reloj astronómico, Castillo de Praga. Es lo que se debe de ver si tú vienes aquí. No importa que sea turístico y que esté rodeado de miles y miles de turistas, no importa, tienes que ver estos tres”.
El problema es que esos lugares son demasiado turísticos a veces y llenísimos de gente, ¿no? Sobre todo, en temporada alta.
“Hay horas en que es mejor visitarlos, ¿no? Al amanecer, al amanecer siempre, ¿no? Eso varía. A las seis, a las siete, o a las cinco e incluso a las cuatro de la madrugada. Claro, va cambiando. Me dice la gente: "Pero me voy a tener que despertar tan temprano". Les digo: "Vete a una fiesta, no duermas y después vas al puente de Carlos al amanecer".
A Nicolás le gusta tanto su trabajo como guía turístico que incluso conoció a su novia canadiense en uno de esos tours, ella vino de turista y fue su clienta. Congeniaron durante el tour, quedaron para tomarse unas cervezas después y siguen juntos, no se han vuelto a separar más. Todo gracias a Praga. Y al desplante de Nico. Es que lo cortés no quita lo valiente. Y Nicolás Cortés es un guía turístico valiente.
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