Altos hornos de Ostrava - ¿legado del pasado o un monstruo espantoso?
Altos hornos, una mina y un horno de coque, un complejo industrial único que forma uno de los panoramas típicos de la tercera urbe más grande de la República Checa, Ostrava. Ubicado casi en el centro mismo de la ciudad, ¿debe convertirse en una atracción turística o ser derrumbado?
Se trata de un monumento de importancia europea e incluso mundial, dicen hitoriadores y especialistas encargados de la protección de monumentos históricos, acerca del complejo metalúrgico en el barrio Vítkovice, de Ostrava. Una mina, una fábrica de coque y altos hornos que estuvieron en marcha aún a principios de los años 90, fueron declarados en el año 2002 monumento cultural nacional y aspiran a ser inscritos en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO. Sería el primer monumento de Moravia del Norte.
La zona protegida de Vítkovice incluye hoy en día 32 establecimientos. Es imposible conservarlos todos, afirman unos, argumentando que no se trata de pirámides que pudiesen atraer a Ostrava a turistas de Japón o EE. UU. Y las finanzas faltan.
Los otros insisten en la restauración del complejo entero, entre ellos el fundador del Museo Minero de Ostrava, Stanislav Vopasek. "Cuando decidimos abrir en Ostrava un museo minero, nos preguntaron por qué si ya había uno municipal en la plaza central. ¡Pero si en Praga hay 27 museos!", explicó Vopasek un poco indignado en un debate público esta semana agregando que el sesenta por ciento de la catedral de San Vito de Praga es más joven que los Altos Hornos de Vítkovice y nadie propone derrumbarla. Mientras que la construcción de la catedral emblemática de la nación checa fue acabada en 1929, la primera planta siderúrgica en Vítkovice fue fundada por el arzobispo Rudolf Jan cien años antes, en 1828.
Pero el valor de este complejo industrial no radica en su antigüedad. En ningún otro lugar en el mundo minas, fábricas de coque y altos hornos están entrelazados tan estrechamente como en Vítkovice.