4 mil personas presenciaron a Manu Chao en Praga

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El músico callejero, pasajero clandestino y ladrón de melodías atrayentes Manu Chao abrió en Praga a todo pulmón el festival de world music y música étnica Respect.

"Viajar es lo único que puedo hacer", declara el cantante y guitarrista Manu Chao. Desde Barcelona, ciudad en la que encontró el lugar donde deponer las maletas entre dos giras, se lanzó esta vez a un viaje por Europa Central y Oriental. El pasado sábado hizo una parada en Praga.

Pareciera que invitar a Manu Chao a la República Checa podría resultar bastante arriesgado para los organizadores. No es una estrella cuyas canciones se puedan escuchar en la radio desde la mañana hasta la noche, ni un representante de la producción anglo-americana que ocupe el mercado musical del país. Sin embargo, esas cuatro mil personas que acudieron al concierto, celebrado en un prado detrás del Picadero del Castillo de Praga, demostraron que el gusto del público checo va más allá de la corriente oficial.

Manu Chao y su conjunto Radio Bemba Sound entraron como un vendaval en el escenario para inundar esa noche de Mayo con ritmos latinos y africanos, alternados con reggae caribeño, canciones punk o baladas melancólicas con motivos folklóricos.

Nada de nuevo para los aficionados de Manu Chao. Pero sólo por una parte, porque la interpretación en vivo cortaba el aliento. Cada canción - una sorpresa. Resonaron casi todos los temas de los álbums Clandestino y Próxima Estación: Esperanza, y muchos del repertorio del grupo Mano Negra, incluso los mayores éxitos Mala Vida y King Kong Five.