Una colección maldita, un cáliz de 1620 y recetas secretas en una subasta de cristal y porcelana

Más de 300 piezas históricas de vidrio y porcelana serán subastadas en septiembre, entre ellas tesoros de la célebre colección de Rudolf Just, ocultos durante décadas y redescubiertos en circunstancias dignas de una película. La casa de subastas Arthouse Hejtmánek reunirá siglos de artesanía y diseño en una puja en línea que promete atraer a coleccionistas de todo el mundo.

Foto: René Volfík

El 24 de septiembre los amantes del vidrio y la porcelana tendrán la oportunidad de adquirir en una histórica subasta en línea piezas únicas de la artesanía europea, provenientes de diferentes siglos y épocas artísticas. Entre los más de 300 objetos históricos de la puja, destacan la célebre colección de Rudolf Just, una copa de cristal de roca del año 1620 en forma de concha y ejemplares poco comunes de porcelana de Meissen. Tomáš Hejtmánek Jr., galerista de la casa de arte y subastas, describió la colección a Radio Praga Internacional.

Tomáš Hejtmánek Jr. | Foto: René Volfík

“Desde el punto de vista estético y del valor histórico, se trata de una colección de alta calidad, reunida con gran criterio. Contiene obras de grabadores famosos y refleja lo mejor de cada época artística”.

Originalmente, muchos de estos ejemplos de artesanía pertenecieron a otras colecciones, como la de la familia de nobles de los Lobkowicz, cuyas raíces se remontan a la Bohemia del siglo XIV. Sin embargo, el galerista apunta que las piezas más interesantes fueron reunidas por otra persona.

“En pocos casos hemos logrado identificar el origen exacto de los objetos. Las piezas más interesantes y mejor documentadas son las que pertenecieron a la colección de Rudolf Just. De la familia Lobkowicz solo encontramos una pieza, mientras que de Just hay 36”.

La enrevesada historia de Rudolf Just

Rudolf Just | Foto: Arthouse Hejtmánek

Rudolf Just fue un comerciante textil checo nacido en 1895, que siempre tuvo interés por el arte. Empezó a reunir su colección después de la Primera Guerra Mundial, durante la Primera República Checoslovaca. En aquel momento, consiguió juntar numerosas piezas de vidrio de gran valor, así como porcelana antigua de Meissen y monedas antiguas.

“El capital que acumuló Just como propietario de varios centros comerciales en Praga le permitió viajar por Europa Occidental, donde adquirió más objetos para su extensa colección. Además, formaba parte de varias asociaciones especializadas en vidrio y cerámica”.

Foto: René Volfík

Pero aunque las actividades del coleccionista empezaron con buen pie, pronto el destino de Just dio un giro dramático hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. En 1944 fue enviado a un campo de trabajo alemán. Y aunque un año después logró huir a Praga y su esposa logró preservar la colección en su ausencia, la mayor amenaza vino unos años después de la guerra. Y es que en 1948 el nuevo régimen comunista confiscó la mayoría de sus bienes, al considerarlo un “enemigo de clase”. En ese momento, Just tuvo la suerte de poder declarar su colección como tal de forma oficial, y conservar las piezas más valiosas en su domicilio, con la condición de que no pudiera venderlas.

Foto: René Volfík

“Durante el comunismo, Just guardaba la colección en un cuarto especial dentro de su apartamento. Incluso se ha descubierto que durante esa época logró adquirir algunas piezas más. Pero, en esencia, su colección se formó principalmente en las décadas de 1920 y 1930”.

Just falleció en Praga en 1972. Durante muchos años, su colección se consideró perdida, y no fue hasta el año 2000 que fue descubierta de nuevo en Eslovaquia. Echando la vista atrás, se descubrió que la familia de Just decidió trasladar la colección a un apartamento discreto en un suburbio de Bratislava poco después de que unos ladrones de arte entrasen a robar al apartamento de Just en los años 90. Durante el incidente, el nieto de Just perdió su vida y la familia consideró maldita la colección.

Foto: René Volfík

Años más tarde, empleados de la casa de subastas británica Sotheby’s localizaron alrededor de las 400 piezas restantes de la colección en el apartamento de Bratislava tras varios años de búsqueda.

Según Hejtmánek Jr., el descubrimiento de la colección fue un momento memorable para quienes lo presenciaron.

“El hallazgo fue digno de una película. Detrás de un sofá y entre cestos de ropa y cajas iban apareciendo bustos de porcelana de la familia imperial fabricados en Meissen. Las mejores piezas fueron subastadas por la casa de subastas de Sotheby’s y alcanzaron precios muy superiores a los estimados”.

Un cáliz de cristal de la Praga de Rodolfo II

Foto: René Volfík

Nada menos que 1.200.000 euros. Esta fue la cifra que se alcanzó en Londres en 2001. Pero volviendo a la actualidad, Hejtmánek describió una de las piezas más raras que saldrán a subasta este septiembre: un cáliz con forma de concha fabricado con cristal de roca alrededor del año 1620.

“En el caso del cáliz, no se trata ya de vidrio como tal, sino de un material diferente. La fecha de fabricación es solo aproximada. En cualquier caso, procede de la Praga de Rodolfo II, cuando grabadores de Italia o Alemania llegaban a la ciudad para trabajar en el gabinete artístico del emperador Rodolfo II. Fabricaban objetos curiosos, algunos extravagantes. Tras esa época, la artesanía artística decayó notablemente. Por eso podemos vincular este cáliz directamente a Rodolfo II. Y aunque el cáliz pertenecía a la colección de Just, su número de inventario remite a la colección de Lobkowicz, sugiriendo que existió alguna conexión”.

Foto: Arthouse Hejtmánek

La subasta de septiembre también rinde homenaje a la tradición del cristal de Bohemia. Sobre éste, Tomáš Hejtmánek tiene sus épocas artísticas favoritas y considera que dos de ellas destacan especialmente por su carácter innovador.

“Las mayores innovaciones se dieron, sin duda, en la primera mitad del siglo XVIII, es decir, en el Barroco. Fue entonces cuando el cristal de Bohemia llegó por primera vez a ultramar a través del mercado español. Me parece una muestra temprana de su alta calidad. Otra época clave fue el Biedermeier a partir de 1820, precedido por la invención del cristal de ópalo negro por la familia Buquoy en el sur de Bohemia.”

Foto: René Volfík

Se refiere al cristal de ópalo negro o rojo oscuro, normalmente decorado con oro, inventado por el conde Georg Buquoy (1781–1851). Aunque este material tuvo en su momento una vida comercial breve, más tarde se convirtió en un codiciado objeto de colección. Hoy en día, el proceso exacto de su fabricación sigue siendo un secreto. Y más allá de su valor estético como material, su invención marcó un antes y un después en el sector, ya que introdujo una amplia gama cromática, afirma Hejtmánek.

“Más adelante surgió, por ejemplo, el vidrio de uranio, que brilla en amarillo o verde bajo luz ultravioleta. También el vidrio marmóreo, el cobalto y más adelante el vidrio de malaquita o el opalino, que recuerda a la porcelana”.

De la artesanía al diseño contemporáneo

Foto: René Volfík

Pero las épocas que se verán representadas en la subasta no terminan ahí. Entre otras de las piezas destacadas figuran una copa barroca de vidrio grabado del siglo XVIII, un cáliz dorado con tapa procedente de Potsdam, y otro más pequeño, también con tapa, producido en Bohemia hacia el año 1700, además de artículos de lujo de Moser, de Karlovy Vary, una de las marcas checas con mayor reconocimiento internacional.

También se incluyen obras de diseño contemporáneo, así como ejemplos representativos del Clasicismo, el Modernismo y el Art déco. Sin embargo, el galerista advierte que el mercado de las artes decorativas ha ido decayendo desde el año 2000.

Foto: René Volfík

“Ya sea vidrio, porcelana o antigüedades como muebles antiguos o relojes, el mercado sigue a la baja. Pero esto no se aplica al arte en general. El arte visual checo, especialmente el de los años 90 o el actual, ha ganado relevancia y se encuentra en uno de sus momentos de mayor reconocimiento”.

La subasta comenzará el 24 de septiembre, con precios de salida que empiezan en unos 20 euros y llegan hasta los 600 euros para los objetos más valiosos. Según Arthouse Hejtmánek, el valor total de la colección asciende a muchos miles de euros. Hasta entonces, todos los interesados pueden ver las obras expuestas en la sede de Arthouse, tras confirmar una reserva con la casa de subastas, en la calle Goethe 17/2, en el distrito de Praga 6 – Bubeneč.