“Un tipo duro”: descubren un fósil de 450 millones de años en el metro de Praga

Radek Labuťa con Soomaspis labutai

Un fósil de una antigua especie de artrópodo ha sido descubierta hace poco durante la construcción de la nueva línea D del metro de Praga. Se trata de un hallazgo que influye en las teorías sobre la vida durante la primera ola de extinción masiva hace millones de años.

Las obras de construcción de la línea D del metro de Praga han derivado, recientemente, en un hallazgo totalmente inesperado: el fósil de una especie de artrópodo hasta ahora desconocida, cuya antigüedad se ha calculado en casi 450 millones de años.

Foto: Trilopark

Los restos fueron descubiertos por casualidad por un científico checo en los escombros del nuevo metro, según contó a la Radio Checa el paleontólogo Lukáš Laibl, del Instituto de Geología de la Academia de Ciencias.

“El hallazgo no fue puramente casual y se debió a los conocimientos del profesional que lo encontró, nuestro colega Radek Labuťa. Este suele visitar este tipo de excavaciones con frecuencia y entre los escombros de diferentes obras de construcción busca cualquier cosa que pueda interesar a los científicos. Encontrar un fósil suele ser casual, pero Labuťa tiene experiencia y es muy diligente. Además que, realmente, tuvo suerte”.

Soomaspis labutai | Foto:  Lukáš Laibl,  GLÚ AV ČR

Al artrópodo le fue dado el nombre Soomaspis labutai, en honor a su descubridor. Hace millones de años, en la Era Primaria, este ser vivía en las profundidades del mar, que entonces cubría parte del actual territorio de Praga, según aclaró Lukáš Laibl.

Lukáš Laibl | Foto: Anna Kubišta,  Radio Prague International

“Hace cientos de millones de años, el lugar donde actualmente se extiende Praga, se encontraba en el hemisferio austral. Los continentes, como es sabido, se mueven de lugar y este territorio se encontraba  muy cerca del polo sur, casi en donde actualmente está la Antártida. Parte de este territorio estaba bajo el mar, aunque no muy profundo, pero sí muy helado por estar cerca del polo sur. Sin embargo, los terrenos donde actualmente está la capital checa que no estaban bajo el mar, se encontraban al borde de un inmenso continente llamado Gondwana”.

Ese supercontinente ocupaba los actuales territorios de América del Sur, África, India, Australia y la Antártida. De acuerdo con Lukáš Laibl, el descubrimiento de este fósil tiene una gran importancia. Según su interpretación, es como si en el río Moldava, que atraviesa la capital checa, apareciera de pronto un cangrejo gigante japonés.

Soomaspis labutai | Foto: Jiří Svoboda,  Academia de Ciencias

“Lo digo por las grandes distancias entre esos lugares. Ya en aquella época, hace más 448 millones de años, el territorio de Japón, así como el de África y el de la actual República Checa, se encontraban muy distantes. Quizás más distantes que en la actualidad. Así que esos animales debieron haber vivido en determinados territorios del supercontinente Gondwana”.

Como comentó Laibl, el artrópodo del metro de Praga era como una cruza entre un trilobites y una araña, ya que su caparazón era bastante blando, a diferencia de los trilobites.

“Se distinguía del trilobites justamente por tener un caparazón mucho más blando, como la parte trasera de una araña. Su trasero era de forma redonda, pero a diferencia de las arañas, lo tenía más aplastado. Su cuerpo estaba formado por sólo tres segmentos, y era ciego, no tenía ojos. No obstante, la diferencia más importante con respecto a los trilobites radica en su caparazón blando, ya que la mayoría de los trilobites lo tenían duro, como los actuales cangrejos”.

Laibl insistió en que el nuevo artrópodo fue muy resistente, un ‘tipo duro’, ya que logró sobrevivir a todo. Al menos durante un largo período. Además, tenía un ‘pariente’ africano.

Soomaspis labutai | Foto: Lukáš Laibl,  GLÚ AV ČR

“Así es, su pariente más cercano vivía en África del sur y nosotros habíamos pensado que se trata de un endemismo sudafricano, que había vivido después de la primera ola de extinción masiva. Pero el artrópodo de Praga vivió incluso antes de esa ola y logró sobrevivir esa etapa de la evolución. Esto es muy interesante, ya que muchos otros animales adaptados muy bien a la vida en el mar se habían extinguido durante esa primera ola. Y a la especie del artrópodo de Praga, un animal muy discreto, se le puede apodar ‘tipo duro’ porque logró sobrevivir a todo”.

El fósil se encuentra en manos de los científicos de la Academia de Ciencias Checa y será sometido a análisis detallados. Los resultados de los estudios podrían ayudar a descifrar los puntos más discutibles de las teorías sobre la vida durante la primera ola de extinción masiva, que sucedió hace millones de años.

Autores: Ivana Vonderková , Martina Mašková | Fuente: Český rozhlas
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