No traten de entenderlo: la alucinante historia del checo que se contagió gravemente de pasión argentina

Checo de nacimiento, argentino por el fútbol

En un pueblito perdido de Chequia, Miloslav “Čurby” Urbanec ploteó su casa entera con el plantel argentino campeón de 2022, levantó una Bombonera en su jardín, instaló una estatua motorizada de Maradona que lo mira cada mañana y reunió más de cien reliquias que cualquier museo deporitvo envidiaría. Entre camisetas firmadas, banderas y fotos inéditas vive una pasión tan intensa que asombra, incluso, a los argentinos más fanáticos.

El hogar de los campeones del mundo | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Argentina, sin ninguna duda. En este Mundial ya no podrá darse ese escenario, pero Miloslav Urbanec asegura que, si se hubieran enfrentado Chequia y Argentina, él no habría dudado ni un segundo a quién apoyar. Y, según cuenta en entrevista con Radio Praga Internacional, esa respuesta tan insólita viniendo de un checo empezó a gestarse ya en su tierna infancia.

Las tres M,  Maradona,  Messi y Miloslav | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Yo realmente amo el fútbol. Me encanta jugarlo, verlo, desde siempre. Cuando empecé, tendría cuatro o cinco años, mi papá y mi familia estaban fundando equipos de fútbol aquí, siempre les interesó el deporte. Y yo, en el 78, tenía cuatro años, y me acuerdo de estar mirando una tele chiquita, en blanco y negro, y ahí corrían esos jugadores como Kempes, Ardiles o Passarella: tenían el pelo largo, se veían increíbles, realmente increíbles. A diferencia de los brasileños, que tenían todos el pelo bien cortados. Mi papá es hincha de Brasil por Pelé, Sócrates y toda esa generación de jugadores técnicos que le encantaban. Pero yo elegí Argentina. Primero, porque parecían Winnetou. ¿Sabes? Winnetou, el indio, el pelo largo… era mi gran héroe de la infancia. Y segundo, porque ganaron el Mundial del 78. Para mí fue algo totalmente increíble. De ese Mundial recuerdo los papelitos de diario cayendo desde las tribunas que tiraban antes del partido o cuando había un gol. Eso es lo único que recuerdo, y la victoria, y a Kempes. Ahí empezó todo, y me atrapó para siempre”.

Pelé y Josef Masopust | Foto: Facebook de Josef Masopust

Las tres estrellas

A pesar de que es un fiel hincha argentino de origen checo que apoya a la albiceleste en las buenas y en las malas, está claro que cada uno de los tres mundiales que Argentina supo conseguir marcaron un hito en la forma tan particular con la que vive el fútbol.

Un trapo de La Boca | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Y cuando llegó el 86, yo tenía 12 años, y apareció Diego… eso fue algo absolutamente increíble. Nunca vi un jugador más fabuloso, más predominante en la cancha, más emocional. Alguien que, si hacía falta, se comía la pelota antes de perder. ¿Entiendes? Esa pasión es del mil por ciento, no del 90 ni del 95. Es mil. Mil. Damos todo, y o morimos o ganamos. Eso me marcó completamente porque mi vida también fue complicada, soy un exalcohólico, así que toda esa historia me toca muy de cerca. Es un típico relato argentino: hay que sufrir para ganar. Todo el mundo los odia. ¿Te acordás cuando Diego gritó '¡Hijos de puta!' en la final de Italia 90? Eso es un ejemplo perfecto de esa intensidad. Todo esto es tan loco que creo que en otra vida debí haber nacido argentino. No sé cómo explicarlo, pero me atrapó de una manera enorme. No puedo evitarlo: solo hincho por Argentina. Siempre creo que vamos a ganar. Y cuánto sufrimos desde el 86 hasta Catar. Cuánto esperamos. En la final de Doha me largué a llorar. Fue increíble”.

Miloslav Urbanec y su argentinamóvil  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

La mejor final posible

Él fue, de hecho, uno de los privilegiados que estuvo presente en el estadio durante aquella inolvidable final, y de solo recordarla se le quiebra la voz y se le llenan los ojos de lágrimas.

Camisetas y banderines  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Y estoy enormemente agradecido de haber podido vivir esa final en Doha, fue algo tan increíble que dudo que pueda repetirse, fue la mejor final que vi en mi vida, y miro fútbol desde los cuatro años. Esos rendimientos… y cómo todo se fue intensificando en el tiempo extra, ¿entendés? Ese ida y vuelta constante, yo no alcanzaba a seguirlo. ¿Te acordás de la última jugada, cuando quedó solo Kolo Muani? No sé cómo llegó ahí, yo estaba detrás del arco y no se podía soportar. Y después esa atajada… fue maravilloso. Y los penales… escuchá: yo ni siquiera calculé que era el penal decisivo. Estaba en trance todo el tiempo. No sabía que era el del título. Cuando Montiel lo metió, yo pensé que ellos iban a patear todavía. Pasaron dos segundos hasta que todos empezaron a saltar y ahí entendí que habíamos ganado. Me largué a llorar. Tremendo, una locura”.

La casa de Dios | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

En efecto, la infartante final que Argentina le ganó a Francia en 2022 fue la chispa definitiva que terminó de desatar esta locura. Al regresar de Catar, Miloslav Urbanec decidió llevar su fanatismo a otro nivel: mandó a plotear toda la fachada de su casa con un enorme mural dedicado a los campeones del mundo. Un homenaje tan desmesurado que, probablemente, no exista ni siquiera en Argentina.

“Elegí al mejor de nuestros grafiteros, alguien que sabe hacer en serio estos murales y vive de eso, hace retratos y es el mejor retratista que tenemos. A él lo esperé medio año, o tres cuartos de año, hasta que pudo venir y hacer esto. Y ahora añadí también a Scaloni, el entrenador campeón del mundo, para que quedara completo, porque creo que le debemos muchísimo: él unió al equipo, juntó a todos los argentinos, armó un grupo increíble. Por eso, como viste, tengo toda la lista completa: para venir cada día, mirar y leer los nombres. Están los asistentes, el entrenador de arqueros, está Pablo Aimar, que siempre me encantó, Walter Samuel, por supuesto Scaloni, y toda la plantilla, incluidos los suplentes. Yo siempre tengo como visiones y se me ocurren cosas para hacer en la casa. Por ejemplo, atrás había una especie de pantano, así que hice construir una bombonera, mi propio estadio de fútbol privado, un mini campo de cinco contra cinco donde podemos jugar”.

La casa celeste y blanca | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

La mitad más uno, el pueblo y el carnaval

“No entiendo cómo alguien puede ser hincha del Real Madrid o de River Plate, yo vengo de un origen muy pobre y no entiendo cómo alguien puede hinchar por un equipo al que le dicen ‘los millonarios’”.

Además de esa pasión inconmensurable por Argentina, Miloslav es también un fanático absoluto de Boca Juniors. Se identifica profundamente con el jugador número 12 y, aunque disfruta del fútbol argentino en general, su corazón está pintado de azul y oro.

“Eso es sencillo: yo vengo de un origen pobre, muy pobre. No entiendo cómo alguien puede hinchar por un equipo al que le dicen los millonarios, si los millonarios suelen ganar dinero con el sufrimiento de los pobres y siempre quieren ganar más. En cambio, cuando sos pobre, sos capaz hasta de darte sin límites a los demás. Cuando viajo por el mundo y llego a lugares pobres, esa gente me da muchísimo más: me dan su corazón, todo lo que tienen. En cambio los ricos siempre están mirando si no les voy a robar algo. 

Leyendas de Boca Juniors  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

No entiendo cómo alguien puede ser hincha del Real Madrid o de River Plate. Un verdadero equipo es el Barcelona o, por supuesto, Boca Juniors. Eso está clarísimo. No lo entiendo de otra manera. Y así educo también a mis hijos: de dónde venimos. Claro que ahora vivimos bien, nuestra vida es perfecta comparada con la de mis antepasados. Pero siempre pienso qué diría mi pobre abuela, que ni siquiera tenía baño porque el baño lo tenía afuera de la casa. Yo me bañaba una vez por semana, los domingos. Primero iba mi hermana menor, después mi hermano, después yo, después mi mamá y al final mi papá. Mi papá ya se bañaba en agua totalmente sucia. Esos son mis orígenes y por eso me siento tan identificado con esa gente que viene de ahí. La Boca, Caminito… todo eso es increíble. Respira una atmósfera maravillosa. Cada vez que estoy ahí, me siento completamente en casa”.

El hombre de al lado

A propósito de sentirse en casa, una pregunta que surge enseguida al ver el hogar argentino de Miloslav es qué pensarán sus vecinos del barrio residencial de Bukovka en Pardubice, donde convive con su familia, Messi, Maradona, cada uno de los miembros del plantel profesional de la selección argentina, sus antecesores y sus leyendas.

La particular casa de Miloslav Urbanec | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Ellos ya están acostumbrados, la primera vez puse una bandera enorme de 4 por 6 metros que mandé a hacer. Creo que la colgué por primera vez hace unos 12 años, por lo menos. Cuando hicimos la reconstrucción de esta casa, enseguida instalé unos soportes y mandé a coser esa bandera gigante, que todavía tengo. A veces la vuelvo a colgar como en aquel entonces. Y, de a poco, fui agregando los banners. Imaginate: cuando ganamos en Catar, dejé esos banners colgados desde entonces. Ahora solo hice unos nuevos para el Mundial, pero llevo cuatro años disfrutando de ser campeones del mundo. También tengo totalmente ploteado mi auto con el cartel de ‘campeón del mundo’, ¿entendés? Campeones del mundo, y lo tengo acá, y me importa un carajo lo que piense la gente. Me da exactamente igual”.

Una casa de locos | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

De todas formas, aunque no comparten con él semejante pasión por el fútbol, asegura que sus vecinos lo entienden porque saben lo importante que es para su vida esa descarga, sobre todo teniendo en cuenta que luchó durante 23 largos años contra su adicción al alcohol. Aun así, cada tanto le pegan chicles en las fotos de Messi y una vez incluso le escribieron en el auto una pintada a favor de Critiano Ronaldo, pero él ni se inmuta. Está demasiado concentrado en lo suyo.

Un museo del fútbol argentino en Bohemia

Un museo de la pasión argentina | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Además de haber pintado la fachada de su casa con los colores de la bandera argentina y un sol de tres metros que brilla por la noche gracias a sus luces LED, y además de la bombonerita hecha con franjas de césped originales del estadio de Boca, ilustraciones de los grandes ídolos del club y hasta una tribuna para cincuenta personas, Miloslav tiene también medio centenar de camisetas de distintos clubes argentinos, numerosos ejemplares de la revista El Gráfico, vestuarios donde guarda incontables pósters de los dos mejores jugadores de todos los tiempos, Diego Armando Maradona y Lionel Messi, y también camisetas y fotos firmadas por otras figuras del fútbol argentino como Carlos Tévez, Mario Alberto Kempes, Osvaldo Ardiles, Claudio Paul Caniggia y Gabriel Batistuta, además de imanes, tazas, banderas y banderines de todo tipo y tamaño. Sin embargo, entre todo ese arsenal de recuerdos futboleros, no duda en señalar cuál es, para él, el más importante de todos.

La joya de su colección,  la foto firmada de Maradona | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Tengo una foto firmada de Diego Armando Maradona de su época en Nápoles, que me mandó un amigo de Holanda. En esa época acá estaba la Cortina de Hierro, y no teníamos ningún contacto con el mundo, no podíamos recibir regalos del exterior. Y un amigo de Holanda, este amigo mío de la música, Job, le escribió a Nápoles para pedirles una tarjeta firmada por Maradona, y ellos le mandaron dos. Así que se quedó con ellas y hace unos diez años me dijo: ‘Mirá, vos sos el más fanático, te la doy’. Así, simplemente. Así que la tengo en mi oficina arriba, y la miro todo el tiempo”.

La primera vez

Con césped auténtico de La Bombonera | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

También melómano y organizador de festivales de música en varios puntos del país, en los cincuenta y dos años de vida de Miloslav hubo algunos momentos cruciales en los que ambas pasiones convergieron, como ocurrió en 2007, cuando llegó por primera vez a Argentina en el marco de una gira con Isacaarum, una de las bandas checas que representa.

La Bombonera de Pardubice  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Y ahí había un muchacho llamado Pocho, Pocho metálica, un tipo que organiza conciertos de metal y es el promotor más conocido en ese ambiente. Él hablaba español e inglés, pero no nos entendíamos nada. Aún así, nos organizó conciertos por toda Argentina, en una época en la que las bandas europeas no iban para allá, no iba nadie; y, cuando llegamos, la gente se volvió loca, fue increíble. Él vivía con su abuela y su hermano en Hurlingham y lo que decía su abuela era palabra santa. Yo le conté a Pocho que soy fanático de Boca, y él me dijo: ‘Si sos fanático de Boca, tenemos que ir a ver un partido’. Y yo: ‘¿Vamos a ir al fútbol?’. Y él: ‘Yo consigo entradas: vamos a ver a Estudiantes contra Boca en La Plata’. Así que vi por primera vez a Boca en La Plata. Juan Sebastián Verón contra Juan Román Riquelme, y Riquelme trataba a la pelota como si fuera de oro. Fue un partidazo. Pocho llevó también a su hijo, nos llevó en auto… fue increíble. Solo ver cómo va la hinchada por la autopista, cómo bajan de los micros… Él decía que eran peligrosos, que había que tener cuidado. En esa época todavía podían entrar los hinchas visitantes y cuando llegamos al estadio, ahí en La Plata, nos revisaban por todos lados, armados hasta los dientes, ya sabés cómo es.

Una pequeña bombonera en su jardín | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International
La Bombonerita | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Faltaban diez minutos para que empezara el partido y nos seguían revisando. Y como los argentinos no querían perderse el inicio, rompieron el cerco y entraron corriendo y nosotros también. Había ido también con un amigo checo, lo agarré de los pelos y lo tiré para adentro. Y detrás de nosotros, la policía cerrando el paso con caballos... pensamos que nos iban a pisar. Corrimos hacia el estadio y entramos… la mitad era azul y amarilla, la otra mitad roja y blanca. Una atmósfera increíble. Boca ganó 3–1. Creo que Martín Palermo incluso hizo un hat-trick. Y me shockeó que los equipos no salían juntos del túnel, sino enfrentados, uno de cada lado. Y ese foso enorme, como en los zoológicos para separar animales. No entendíamos nada. Ganamos, volvimos a la casa de Pocho y ahí se festejó. Todos festejaban. La abuela con la camiseta de Boca. Fue maravilloso. Prepararon comida, llegamos como a la una de la mañana y siguieron celebrando. Por un partido de liga, un partido común. Yo decía: ‘Esto no puede ser real’”.

El primer motor: la estatua de Maradona

La estatua del Diez | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Desde ese entonces, Miloslav viaja con mucha frecuencia al país de su pasión y, de hecho, su última visita fue en febrero. Estuvo con su familia en Rosario, recorriendo todos los lugares vinculados con Lionel Messi: los sitios donde jugaba de chico, su escuela y su casa. Luego se trasladaron a Buenos Aires para seguir las huellas de Maradona por Villa Fiorito, el barrio de La Paternal donde jugaba con Argentinos Juniors y, finalmente, visitaron su museo, donde dejaron una réplica en miniatura de una estatua muy especial que Miloslav tiene en su casa, la de D10s, es decir, la de Diego Armando Maradona.

“Sí, casi se me olvida mencionarlo: que tengo una estatua en la entrada del estadio, de mi miniestadio y cuando caminás hacia la cancha, la estatua se gira, tiene un motor y se mueve para mirarte, es una locura: se gira o mira hacia la cocina, así que desde la cocina lo veo todas las mañanas como si Diego estuviera acá en casa. La estatua tiene una placa que dice Dios, como corresponde. La tengo desde hace unos ocho años, queríamos invitarlo cuando todavía vivía, para que la viera, no sabemos si alguna vez le llegó la noticia. Y así lo tengo todo acá. Siempre estoy mejorándolo, siempre quiero hacerlo más lindo. Me gustaría invitar a algunos futbolistas para que vengan a jugar acá, cada tanto viene alguien a grabar un reportaje, porque obviamente es algo muy llamativo: un loco que, en vez de tener un jardín o una huerta, tiene una cancha de fútbol en el patio”.

La estatua de Maradona  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

¿Messi o Maradona?

En cuanto al eterno debate que intenta dilucidar quién es el mejor jugador de todos los tiempos, él ofrece una perspectiva realmente interesante.

El mural de los campeones del mundo | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Para mí no existe comparación posible porque jugaron en épocas distintas. Maradona cargó con todo el equipo sobre sus hombros, fue algo increíble; después hizo lo mismo en Nápoles. Pero esta discusión no tiene sentido. Además, cuando yo era chico, mi ídolo era Maradona, y cuando sos chico idealizás todo. Así que yo siempre diría Maradona. Sin embargo, si mirás la carrera de Messi, cómo se comporta, lo que significa para los argentinos, para el equipo y para cualquiera que ama el fútbol… es otra cosa. Si no lo amás, podés preferir a cualquier otro y criticar a los rivales. Pero si amás el fútbol de verdad, cuando el rival juega bien, decís: ‘jugaron bien’. Amás el juego en sí. Y creo que ese es el caso de Messi. Por eso yo no puedo entrar en esta discusión. Siempre diría Diego, porque era chico y lo veía una vez al año. Pero a Messi lo vi muchas veces: lo vi en vivo en Barcelona, vi cientos de partidos por televisión, cada partido que jugaba. Incluso fui a Miami a ver al Inter Miami solo por él. Y no se puede comparar. Para nada. Es absurdo compararlos. Y otra cosa: mis hijos siempre te van a decir Messi. Porque lo vieron jugar. Es lógico. Son chicos tienen y dicen: ‘Mirá lo que hace’".

Como en el 86 foto Juan Pablo Bertazza.jpeg | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

En todo caso, su admiración por Messi y Maradona es tan grande que influyó incluso en el nombre de sus hijos.

La lista del plantel completo | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Mi hijo del medio se llama Lionel. Y al más chico, incluso en la maternidad, llegué a rogarle a mi mujer: ‘Por favor, pongámosle Diego Armando’. Ella estaba pariendo, y me decía: ‘No, por favor, no, suena muy de feria, no queda bien’. Así que se llama Quentin, por Tarantino, y Nikolas por Winton, por sir Nicholas Winton, que salvó más de 600 niños durante la Segunda Guerra Mundial. Así que no me salió, pero quizás algún día alguno de mis hijos tenga un hijo que se llame así”.

El fútbol como una de las bellas artes

Otra reflexión interesante de Miloslav es que, según él, no debería sorprender que los dos mejores futbolistas de todos los tiempos hayan nacido en uno de los países donde la pasión por el fútbol es más intensa.

“En Argentina juega al fútbol todo el mundo y eso significa que hay una competencia enorme. Si lográs destacarte en el fútbol argentino, te destacás en cualquier parte del mundo”.

“El fútbol en Argentina es arte. Los mejores, de verdad… es un placer verlos jugar. La técnica que tienen los jugadores porque en Argentina juega al fútbol todo el mundo. Eso significa que hay una competencia enorme. Si querés destacarte en el fútbol argentino, te destacás en cualquier parte del mundo. Lógicamente, porque allá el fútbol es algo absoluto, es el deporte número uno. Y todo lo que los jugadores tienen que atravesar desde chicos… las críticas, la rivalidad, la presión. Imaginate tener seis años y tener que patear un penal en Argentina. Es una locura. Acá en Chequia los jugadores dicen que están bajo presión y la verdad es que no es cierto, parece un chiste. Allá van todos los barras y realmente te presionan. Y no les gusta perder. Además, allá es un arte. Creo que en Argentina amamos el fútbol de una manera especial: nos gusta el fútbol lindo, el fútbol hermoso, no alcanza con ganar. Podés ganar, pero no es suficiente. Tenés que ganar con calidad, con algún regate, con algo para mostrar. Tenés que entretener a la gente. Como hacía Maradona, cuando hacía disfrutar a todos. Esa es una diferencia enorme con Chequia. Acá queremos solo ganar a cualquier precio. Y si es posible, lastimar a alguien o chocar a alguien. Es feo”.

El cuadro de Panenka  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

En efecto, él reconoce que su pasión por Argentina y Boca Juniors lo absorbe tanto que casi no le queda espacio para ningún club checo.

“No me gusta ningún club de acá, porque creo que todo se hace mal: jugamos un fútbol demasiado físico, puro choque, es feo de ver. Mis hijos van a la tribuna norte del Slavia, al estadio Eden, así que a veces voy con ellos, cuando viene alguien interesante. Si viene Messi, voy. Si viene alguien especial, voy a mirar, pero un club favorito acá no tengo, el único que me gusta es el F.K. Pardubice, porque es un club chico, pequeño, local, tiene orígenes humildes y ahora está en primera división, algo fantástico para un club tan chico”.

Homenaje a Cacho Laudonio,  el loco banderita  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

La única excepción, y el único checo que Miloslav exhibe en una de sus paredes con un cuadro firmado por él mismo, es el gran Antonín Panenka, a quien considera “un poco argentino” por la manera en que ejecutó el penal que definió la Eurocopa que Checoslovaquia le ganó a Alemania.

Principios xeneizes | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Esperando al Messias

Maqueta de La Bombonera  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Argentino por lazos futbolísticos, cuando murió Maradona Miloslav fue, por obvios motivos, el primer checo en enterarse y, cuando logró dejar de llorar, lo entrevistaron en un noticiero local para hablar de la tumultuosa e increíble vida del Diez. En su opinión, uno de los grandes candidatos a ganar esta Copa del Mundo es España, aunque está convencido de que Argentina podría repetir el título del último Mundial si tiene un poco de suerte y presta atención a esos detalles que suelen definir las finales. Miloslav lamenta no hablar español con fluidez, aunque asegura que lo entiende; sin embargo, su vida es tan intensa y ocupada que no tiene tiempo para estudiarlo. Por último, cuando se le pregunta qué haría si alguna vez estuviera frente a Messi, sorprende —como es su costumbre— con una gran respuesta.

Creyente de Messi | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“La gente me pregunta si quisiera conocer a Messi, pero no. Lo molestaría. Todo el mundo lo molesta. ¿Para qué? Yo estoy feliz de vivir en su época. Hoy es su cumpleaños. Happy birthday, Leo. Claro. Yo soy feliz de verlo jugar, de ver que es normal, familiar, como yo. Eso me encanta. No quiero molestarlo. Sería vulgar. No tiene sentido. Si él quisiera venir a Praga y pasar por acá, sería hermoso, pero yo no lo buscaría”.