Un Gobierno de vida efímera

Nuevo gobierno checo (Foto: CTK)
0:00
/
0:00

El presidente de la República, Václav Klaus, nombró este lunes al nuevo Gobierno, encabezado por Mirek Topolánek, no obstante, con ello no termina la crisis post-electoral en la República Checa. El nuevo Gabinete pedirá el 4 de octubre una moción de confianza a los diputados y todo parece indicar que no la obtenga.

Nuevo gobierno checo (Foto: CTK)
La vida del nuevo Gobierno será probablemente efímera. El nuevo Gabinete, integrado por nueve miembros del ganador de las elecciones parlamentarias, el Partido Cívico Democrático (PCD), y seis expertos sin militancia política tiene pocas posibilidades de conseguir la moción de confianza de los diputados. La aritmética post-electoral es clara: Los socialdemócratas y los comunistas disponen de cien votos en una Cámara Baja de doscientos escaños y así el PCD, aunque puede contar con el apoyo de los democristianos y del Partido de los Verdes, no logrará la mayoría necesaria.

El líder socialdemócrata, Jirí Paroubek, insiste en que no volverá a negociar con el PCD sobre el apoyo a su Gabinete.

"Los diputados socialdemócratas de seguro no levantarán la mano para apoyar al PCD, y supongo que los comunistas tampoco. Creo que el PCD no puede contar ni siquiera con todos los votos de sus aliados así que puede confiar solamente en los 81 diputados de su propio partido", reiteró Paroubek.

Jiri Paroubek con su gobierno saliente (Foto: CTK)
Por su parte, el vicepresidente de los comunistas, Jirí Dolejs, expresó que los 'rojos' apoyarían al nuevo Gobierno solamente en caso de que el PCD y la Socialdemocracia quisieran crear una gran coalición.

"En caso de que exista la amenaza de que el PCD y la Socialdemocracia integren una gran coalición, nosotros apoyaríamos el proyecto de convocar a elecciones anticipadas, que intenta imponer el nuevo Gobierno, ya que los comicios anticipados disminuyen la posibilidad de cambiar el sistema electoral que no favorece a los partidos pequeños", resaltó Dolejs.

Sin embargo, las últimas negociaciones entre los dos mayores partidos del país ponen en evidencia que el proyecto de una gran coalición está fuera de juego.

En caso de que el nuevo Gobierno no obtenga la moción de confianza dentro de los próximos treinta días, tendrá que renunciar y la maquinaria de búsqueda del nuevo Gabinete se pondrá de nuevo en marcha.