Trump y Groenlandia: “La gente está muy preocupada”, dice la cónsul checa en Nuuk

Cientos de personas se manifestaron en Groenlandia contra el plan de Trump de adquirir esta isla.

Maliina Abelsen, exministra de Economía de Groenlandia y cónsul honoraria checa, contó a RPI cómo se están viviendo las amenazas de Donald Trump de hacerse con la isla del Reino de Dinamarca. La operación militar que ha terminado con Nicolás Maduro en Nueva York no ha hecho sino elevar la tensión.

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Probablemente nunca se había hablado tanto de Groenlandia. La isla más grande del mundo, es también uno de los lugares más deshabitados del planeta, con tan solo 56.000 habitantes, pero con una importante posición estratégica incuestionable entre Europa y América del Norte y unos recursos minerales de gran valor.

Todo ello viene desde hace años despertando el apetito del presidente estadounidense Donald Trump. De lo que fueron unos comentarios no tomados en serio, se ha llegado a declaraciones en las que abiertamente abogan por hacerse con la isla del Reino de Dinamarca por cualquier medio, incluido el militar. Y desde que los hombres de la Delta Force irrumpieron en la noche en Caracas para llevarse a Nicolás Maduro y su mujer dejando un reguero de muertos y destrucción, los límites de lo posible o verosímil se han desplazado a donde no cabía esperar, incluso que Estados Unidos amenace a un socio de la OTAN con anexarse parte de su territorio.

Maliina Abelsen | Foto: MZV ČR

Maliina Abelsen, cónsul honoraria de la República Checa en Nuuk, la capital de Groenlandia, de 20.000 habitantes, y exministra de Economía, así como de Asuntos Sociales en otro mandato en el gobierno groenlandés, contó a Radio Praga Internacional cómo se está viviendo en la isla el acoso de Trump y su administración en los últimos días.

“Parece un déjà vu del año pasado. Se cumple exactamente un año desde la llegada del hijo de Trump a Groenlandia, así que parece que el año comienza de nuevo. Empezamos 2025 con mucho miedo y ansiedad: ¿qué significa esto? ¿Estamos en peligro? ¿Cómo podemos protegernos de la nación más grande y poderosa del mundo? ¿Tenemos algo en qué apoyarnos? También hay mucha sorpresa sobre cómo pudo surgir esta situación, considerando que somos aliados dentro de la OTAN y que Estados Unidos dice abiertamente que podría considerar el uso del poder militar en Groenlandia para tomar el control. Esto es muy preocupante”.

Groenlandeses, no daneses

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Groenlandia es una de las tres entidades que conforman el Reino de Dinamarca junto a la Dinamarca continental y las Islas Feroe. La relación en el pasado entre Groenlandia y Copenhague no ha sido la mejor. Tristemente famosos son los casos en la segunda mitad del siglo XX de esterilizaciones forzadas a la población inuit, que afectaron a unas 4500 mujeres y niñas. Capítulos así son solo una de las demostraciones de una desconsideración hacia la población de la isla que ha provocado fuertes sentimientos separatistas. Desde el año 2009, Groenlandia goza de autogobierno, es reconocida internacionalmente como una nación independiente y se quedó a un solo paso de la constitución de un Estado completamente soberano y autónomo al que podrían acceder mediante referendo.

Hay analistas que piensan que Trump podría aprovechar este descontento histórico para que sean los propios groenlandeses quienes opten por entrar a formar parte voluntariamente de Estados Unidos. Washington podría, además, ofrecer un modelo fiscal beneficioso como el de Alaska, por ejemplo.

Maliina Abelsen, sin embargo, natural de Nuuk, no lo ve así.

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“La gente está, por lo general, muy preocupada. Cuando te encuentras a alguien, incluso se le saltan las lágrimas y pregunta: ¿Pero qué es esto? ¿Qué significa para nosotros? Somos tan pocos. Hay una minoría muy pequeña, quizá alrededor del 5%, que dice que podría ser interesante y que Groenlandia debería hablar directamente con EE.UU. sin Dinamarca. Pero es un grupo muy pequeño. Hay que recordar que seguimos siendo parte del Reino de Dinamarca, y mientras así sea, en términos diplomáticos no se puede simplemente empezar a negociar con Estados Unidos como si fuéramos un Estado soberano”.

Donald Trump | Foto: Alexander Drago,  Reuters

Lo más preocupante de la administración Trump es que las reglas que se han construido durante décadas en las relaciones internacionales y la diplomacia ya no parecen aplicarse, dice Abelsen. No solo esa incertidumbre es la que la provoca el desasosiego de los groenlandeses, sino el propio desarrollo de los acontecimientos en Venezuela.

“Mirando a Venezuela, por ejemplo, no estoy convencida de que a Trump le preocupe mucho la sociedad venezolana en sí, sino más bien el acceso al petróleo y otros recursos. Eso hace que la situación sea aún más preocupante”.

El momento del apoyo europeo

Siete países europeos –Alemania, España, Reino Unido, Polonia, Italia, Francia, Portugal y Países Bajos–, además de Canadá, firmaron una declaración junto a la propia Dinamarca en la que llaman a Estados Unidos a respetar la soberanía de la isla y a reforzar juntos la seguridad del Ártico. Mientras, el nuevo ministro checo de Relaciones Exteriores, Petr Macinka, ofreció ayuda diplomática para bajar la tensión entre Washington y Copenhague.

Maliina Abelsen cree que son exactamente estas reacciones internacionales lo que más necesitan en este momento Groenlandia y, de hecho, toda Europa.

“Creo que es fundamental que Europa se mantenga unida ahora. Es crucial que todos los países europeos digan claramente que un ataque contra un país de la UE y un país de la OTAN es un ataque contra todos los países de la OTAN. Dinamarca no debería tener que enfrentarse a todo esto sola con Groenlandia. Hay una razón por la que tenemos la UE y una razón por la que tenemos la OTAN, y debemos asegurarnos de que estas estructuras y organizaciones funcionen en situaciones como esta. Es fundamental que los líderes europeos apoyen a Dinamarca y lo digan claramente: si se utiliza la fuerza militar en Groenlandia, se trata de un ataque contra Europa”.

El interés por las tierras raras groenlandesas no es nuevo. Y no solo de Estados Unidos, también de China, como bien sabe Malina Abeelsen, ministra de Economía de Groenlandia entre 2011 y 2013.

Pero si algo provoca el modo de actuar de Trump es confusión, dice.

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“Son muchos los factores de este deseo de apoderarse de Groenlandia. Existen acuerdos de 1941 y 1953 entre Estados Unidos y Dinamarca que otorgan a Estados Unidos acceso a territorio groenlandés con fines militares. Además, por supuesto, están los recursos minerales. Si Estados Unidos quisiera acceder a tierras raras, le sería fácil invertir en proyectos y establecer una estrecha cooperación con Groenlandia. Sin embargo, lo que vemos ahora es que las intenciones de Trump y su administración no están claras. Parece más bien que quieren apoderarse del país simplemente para expandir su territorio. Hay elementos en juego que son difíciles de comprender porque son irracionales y carecen de sentido. Por eso insisto en que es muy importante que las partes europea, danesa y groenlandesa intenten comprender qué quiere realmente Trump. Si quiere apoderarse del país directamente, es algo muy serio. Si se trata del acceso a los minerales, es otra discusión distinta”.

“Hubo algunos checos trabajando en Groenlandia...”

¿Por qué una política groenlandesa termina convirtiéndose en cónsul honoraria de la República Checa en Nuuk? Cuando se lo propuso un embajador checo en Dinamarca, ella ni siquiera había estado nunca en Chequia. Una visita a Praga la convenció.

Nuuk | Foto: jonasmtbxdk,  Pixabay,  Pixabay License

“Para mí era muy importante, antes de aceptar el puesto, viajar a la República Checa para adquirir esa experiencia. Después les dije que podía hacerlo, pero primero necesitaba ir. Fui a Chequia para aprender la historia y para comprender el perfil empresarial del país, aprender qué es importante para la República Checa, cómo se relaciona con el turismo y si hay áreas en las que podríamos beneficiarnos mutuamente”.

La cónsul ni siquiera sabe cuántos checos se mueven por Groenlandia, ya que es espacio único de la Unión Europea. De hecho, lo malo es cuándo se entera de alguno porque no suele ser por una buena noticia. Lo que está claro es que no son muchos.

“No puedo decir cuántos son con exactitud, porque solo me buscan si algo sale mal o si necesitan mi ayuda. El único lugar donde se podrían encontrar cifras sería en la oficina de estadísticas de Groenlandia, donde probablemente se les contabiliza simplemente como europeos. Los ciudadanos checos solo se registran, por ejemplo, si trabajan aquí y necesitan estar inscritos en el sistema. Si solo viajan durante unos meses, no aparecerán en las estadísticas. Pero ha habido algunos checos trabajando aquí”.