Topolánek: “La muerte de Bhutto debe ser castigada”

Foto: CTK

La diplomacia checa está estremecida por la muerte violenta de la ex primera ministra y líder de la oposición de Pakistán, Benazir Bhutto, quien falleció este jueves víctima de un atentado suicida.

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El presidente de la República, Václav Klaus, afirmó que considera una amenaza para la civilización humana el odio que desemboca en asesinatos. “El presidente checo espera que el fallecimiento de la política a dos semanas de las elecciones no desestabilice la situación en Pakistán y en todo el subcontinente”, dio a conocer la oficina presidencial, informando que Klaus envió un mensaje de pésame a la familia Bhutto.

La violencia brutal que condujo a la muerte de Bhutto fue condenada por el primer ministro, Mirek Topolánek, quien sostuvo que la noticia le había causado un profundo estremecimiento. “Espero que los autores del atentado serán detenidos y castigados cuanto antes”, declaró Topolánek. Recalcó que Benazir Bhutto fue una política de alto prestigio internacional, cuya muerte podría amenazar el desarrollo en su país y en toda la región. “Pakistán es, además, un socio de los países que luchan contra el terrorismo. Su desestabilización podría tener consecuencias imprevisibles. Confío en la fuerza de la democracia en Pakistán”, matizó el primer ministro checo.

Benazir Bhutto (Foto: CTK)
También el Ministerio de RR.EE. checo confía en la conservación de la estabilidad en Pakistán. “Benazir Bhutto fue desde los años 90 una de las personalidades más destacadas de la política paquistaní. Su muerte violenta influirá, sin duda, las elecciones en ese país”, opinó la diplomacia checa.

Con esta postura coincidió Milan Slezák, comentarista de la Radiodifusión Checa.

El periodista indicó que estaba convencido de que las elecciones en Pakistán serán aplazadas y que será declarado el estado de sitio. “Sin esta medida resultaría imposible gobernar”, opinó Milan Slezák. Agregó que el atentado perpetrado contra Bhutto fortalece los argumentos del presidente paquistaní Pervez Musharraf, de que en su país es imposible gobernar de manera puramente democrática.

La muerte violenta de Benazir Bhutto despertó fuertes condenas entre la comunidad internacional. Por ejemplo, el presidente de EE.UU., George Bush, afirmó que se trata de un acto “cobarde” y que los autores del crimen deben ser llevados ante la justicia. Por su parte, el primer ministro de Australia, Kevin Rudd, calificó el atentado de “un acto maligno y cobarde”, que constituye una afrenta a la democracia.