Tarta con relleno de semillas de amapola

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Hola amigos de la cocina checa. Nuestra receta de hoy será a petición de la oyente mexicana de Radio Praga, Alexandra Vrátný, quien desea aprender a utilizar el relleno de semillas de amapola.

En primer lugar aclaremos que la semilla de amapola es muy popular en la pastelería checa, eslovaca, austriaca y polaca. Se utiliza para rellenos de dulces, y también para espolvorear pan, etc.

Pero vayamos a nuestra receta. Se trata de una tarta con relleno de semillas de amapola.

Para la preparación de la tarta vamos a necesitar: 350 gramos de harina blanca, media taza de crema de leche, 100 gramos de mantequilla u otra grasa, 40 gramos de azúcar y un paquetito no entero de levadura seca.

El relleno de amapola es posible comprarlo ya hecho. Para la tarta se necesitan unos 500 gramos de relleno, y para mejorar su gusto, se le pueden agregar 100 gramos de ciruelas secas picadas y remojadas en un poco de ron.

El relleno se puede preparar también en casa. Se necesitan unos 300 gramos de semillas de amapola molidas que luego hay que cocer unos 15 minutos en un poco de leche (un vaso aproximadamente), con tres cucharas de azúcar con vainilla. Dejamos enfriar y agregamos un poco de canela, unas dos cucharadas de almendras, nueces molidas o ciruelas secas y, en caso de necesidad, espesamos el relleno con bizcochos molidos.

Y procedemos a preparar la masa: en un bol mezclamos la harina con la levadura, agregamos la mantequilla derretida tibia, la crema de leche y el azúcar y mezclamos bien con una cuchara de madera o en la máquina eléctrica, hasta que la masa no se pegue a los bordes.

Entonces tapamos el bol con una servilleta y dejamos reposar la masa, digamos, media hora. Se supone que tenga el doble del tamaño original.

Luego sacamos la masa sobre una tabla, y la estiramos con un rodillo. Para que no se pegue, podemos espolvorearla con un poco de harina. El relleno de amapola lo mezclamos con las ciruelas remojadas y lo untamos sobre la parte central de la masa estirada, tapándolo luego con la masa que sobra a los dos lados.

Obtenemos así la forma de un pan, que untamos con huevo batido y lo horneamos unos 50 minutos a 180 grados centígrados. Es decir, temperatura media. Bien doradito lo sacamos del horno y dejamos enfriar. Paso seguido podemos espolvorearlo con azúcar flor, lo cortamos en rodajas y…. ¡buen provecho!