Premian a Anna Housková: “Siempre he tratado de enseñarles a mis estudiantes que estar atentos no es lo mismo que prestar atención”

Anna Housková tras recibir la distinción

En el año en que se retira como profesora de la Universidad Carolina de Praga, la destacada hispanista y referente Anna Housková acaba de ser reconocida con la medalla de la Sociedad Científica de la República Checa por sus méritos en el desarrollo de la ciencia. En esta entrevista repasa su enorme trayectoria, el valor descomunal de la poesía, la singular tradición de la traducción checa y, además de insistir en su gran enseñanza, ofrece también una advertencia contundente.

“Es genial que el mayor premio checo de este año se lo den a una persona de literatura española e hispanoamericana”.

En un año clave de su trayectoria, la hispanista Anna Housková acaba de recibir una distinción que, aun siendo oficial y transparente, no deja de evocar sutilmente a las antiguas sociedades secretas: la medalla de honor de la Sociedad Científica de la República Checa por sus méritos académicos. La ceremonia se llevó a cabo en el aula magna del Karolinum y tuvo dos partes: por la mañana, la entrega del premio con un discurso del rector de la Universidad Técnica, Michal Pěchouček, y por la tarde, un debate entre un grupo de renombrados intelectuales con la presencia del presidente Petr Pavel, lo que resaltó la relevancia pública del encuentro.

La entrega de la medalla | Foto: Zdeněk Tichý,  Knihovna AV ČR

“Han logrado, gracias a la tradición y a sus más de cien miembros, formar una sociedad utópica, digamos, de eruditos y el premio es interesante porque lo dan a los científicos, pero también a los maestros, incluso a los maestros de provincia, y a los estudiantes, no solo universitarios, sino también del instituto. Entonces, había 17 personas que recibían la medalla ese día y hay dos medallas principales, solo dos: una para mí y otra para un científico alemán. Así que, un orgullo para mí y mucha alegría también porque le dan un reconocimiento a las humanidades porque en la sociedad hay más bien científicos de ciencias naturales y de matemáticas. Así que es genial que el mayor premio checo de este año se lo den a una persona de literatura española e hispanoamericana”.

Por supuesto, en momentos así, suelen aflorar a la memoria algunos recuerdos de los inicios de una trayectoria tan extensa.

Discurso de Petr Pavel en la ceremonia | Foto: Zdeněk Tichý,  Knihovna AV ČR

“Yo creo que lo primero que me impresionó de literatura como lectora joven, adolescente, fue Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez. Y, claro, no pensaba ni estudiarlo ni dedicarle el resto de mi vida a la literatura en español. Pero hay casualidades en la vida y en el instituto tenía lengua española y aquí, antes, se estudiaban dos especialidades. Yo quería hacer literatura checa y, como segunda, la española. Pero la segunda se ha vuelto la primera para el resto de la vida”.

Traducción, tradición

Recuerda Housková que aquel libro lo descubrió en la biblioteca familiar donde, de hecho, había varias obras de literatura en español. Entre otros motivos porque su abuela era traductora y su abuelo trabajaba en una editorial. Ella recuerda sobre todo unas ediciones de los años 20 y 30 que incluía traducciones de libros como Tierra purpúrea de Guillermo Enrique Hudson. De hecho, explica Housková que, a diferencia de otros países de la región, la literatura hispanoamericana empezó a traducirse ya en esos años en territorio checo, es decir, mucho antes por ejemplo que en Polonia. Y cita el caso de La vorágine de José Eustasio Rivera, cuya traducción al checo es, sorprendentemente, una de las primeras. En otras palabras, la traducción en Chequia cuenta con una riquísima tradición que se remonta incluso a los años del resurgimiento nacional, a comienzos del siglo XIX.

“La traducción para nosotros, los checos, es un valor nacional”.

“La misma lengua resurge con traducciones. Se traduce, por ejemplo, Atala de Chateaubriand en 1805, para darle a la lengua checa ese nivel no solo de lengua que habla el pueblo y los sirvientes, sino el nivel de alta cultura. Entonces la traducción para nosotros es un valor nacional, digamos, que yo creo que no ocurre lo mismo en otras lenguas”.

Jugando un poco con el concepto de disglosia que Augusto Roa Bastos utilizaba para describir la situación lingüística de Paraguay, Housková comenta con una sonrisa que, antes del resurgimiento nacional, el checo ocupaba un lugar parecido al del guaraní: una lengua viva, cotidiana, pero socialmente relegada. Todo lo cual cambió de manera drástica en el siglo XIX.

Libro de Anna Housková | Foto: editorial Karolinum

“El checo, en el siglo XIX, realmente ya estaba unido con la literatura y la traducción. Incluso nuestro concepto de nación es lingüístico. Checo, de nacionalidad checa, es quien habla checo. En México no es así, ¿no? Incluso en España no es así. Porque quien habla español no se identifica con una pequeña nación”.

Aunque tiene cierta experiencia en ese terreno, Housková no se considera del todo traductora: sí trasladó al checo, en sus épocas de estudiante, algunas obras de teatro y, más adelante, ensayos tan desafiantes como Entre lo uno y lo diverso, Introducción a la literatura comparada, de Claudio Guillén. Sin embargo, cuenta que terminó por alejarse de la traducción cuando, al terminar la universidad, se abrió un concurso en la Academia de Ciencias: se presentó, la aceptaron y trabajó allí durante nada menos que diecisiete años.

Tiempo al tiempo

“Ahí tuve que escribir la tesis de doctorado y profundizar en el conocimiento, no solo literario, sino contextual. Y cuanto más uno empieza a profundizar, más se acerca a la filosofía. Y yo recuerdo mi estancia en la Academia de Ciencias como un trabajo muy, muy difícil justamente porque trataba de comprender y aprender filosofía y era realmente un trabajo muy intenso, muy exigente, aunque era una época muerta culturalmente la época del socialismo acá: no nos exigían publicar, no nos exigían nada. Era un poco realismo mágico, estábamos encerrados para leer, nuestro trabajo era estudiar”.

Cuenta que en 1971 hizo su tesina sobre la idea del tiempo en Cien años de soledad, es decir, cuando se trataba de un libro reciente y no había casi nada escrito al respecto. Luego se dedicó a estudiar las novelas del regionalismo, en las cuales descubrió cierta desobediencia de los mandatos europeos, ya que muchas de ellas podían empezar como una novela de amor y desembocar, por ejemplo, en una exploración y estudio de la selva. Desde entonces, Housková se ha convertido en una figura clave del hispanismo checo formando hasta el día de hoy a los futuros especialistas, un rol que le permite ir detectando tanto los cambios como lo que permanece a lo largo de los años.

La reconocida hispanista y formadora Anna Housková | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Hay algo constante: en la literatura el grano está en la poesía, ahí está el centro del arte de la palabra. Entonces, los estudiantes de ahora tal vez leen menos poesía que antes, pero cuando la leen tienen los mismos descubrimientos y lo que yo les ofrezco, lo que a mí me interesa, es estar atentos, una lectura atenta. No solo en la poesía, sino en general: estar atento a la vida, a todo, me parece algo que enriquece, que inspira. Y aunque no tienen mucha experiencia en leer poesía, a los estudiantes les encanta. Y me dicen en el seminario: ‘yo no puedo hablar de este poema porque no comprendo la poesía’, y luego esa persona dice cosas interesantísimas. Y yo después le digo: ‘¿cómo que no puede ver la poesía?’. Entonces, tienen la capacidad de impresionarse, la capacidad creativa. Eso es lo constante.

Estar atento no es prestar atención

Ahora bien, ¿qué entiende exactamente Housková por eso de estar atento?

“Estar atento es entrar en contacto con algo que no soy yo, es encuentro, salir de lo egocéntrico y saber que el mundo es ancho y ajeno, pero no tan ajeno como parece”.

“Yo creo que es otra cosa que prestar atención: si presto atención, soy yo, yo, autónomo, presto atención. En cambio, estar atento es percibir la capacidad de impresionarse ante algo, entrar en contacto con algo que no soy yo, es una situación recíproca de diálogo, pero es tambien estar abierto y la capacidad de encantarse, entonces, estar atento es no el otro, pero sí el tú, es encuentro, es compartir algo, salir de lo egocéntrico y saber que el mundo es ancho y ajeno, pero no tan ajeno como parece”.

La importancia del ensayo

Si bien ella considera que la poesía condensa el máximo poder de la palabra, el otro género fundamental en su carrera fue el ensayo, como demuestra la gran circulación que en la actualidad sigue teniendo su libro Visión de Hispanoamérica. Paisaje, utopía, quijotismo en el ensayo y en la novela.

“Me impresionó a mí misma leer a los ensayistas, a los pensadores, a los filósofos hispanoamericanos y quería difundirlos más acá, no solo entre los estudiantes, sino también mediante una antología traducida porque para los europeos América Latina es un objeto de su investigación, de su interés turístico, pero no la toman como sujeto de su propia reflexión. Yo estoy terminando en la universidad, por desgracia, pero las clases que doy las llamamos Filosofía hispanoamericana. Filosofía sin más, como decía Leopoldo Zea. Entonces, los hispanoamericanos ven antes que nosotros. Por ejemplo, la crítica al positivismo a fines del siglo XIX: Leopoldo Zea dice que todo el mundo allá se daba cuenta de que había llegado a un callejón sin salida”.

La amistad según Borges

En otras palabras ella dice que para estar adelantado hay que tratar de leer a los que escriben en español y, entre ellos, tal vez siempre el más adelantado sea Jorge Luis Borges.

Jorge Luis Borges en el hotel parisino en 1969 donde Krén realizó una exposición sobre el autor argentino | Foto: Wikimedia Commons,  public domain

“Porque él tiene eso que tiene la literatura y el arte: ver algo de otra forma inesperada. Cuando escribe, por ejemplo, Historia de la eternidad. Es una paradoja, es un oximoron, pero es muy inspirador, como lo es también la literatura. Yo he publicado un libro sobre Borges en el que, justamente, quería verlo más en relación con lo argentino porque acá se lo leía como un francés, por los juegos con el tiempo, con el espacio, con la eternidad, pero no se lo veía en ese contexto argentino. Y, segundo, quería verlo como ensayista porque a él se leía como cuentista acá y sus ensayos son maravillosos. Y tiene realmente esa capacidad de decir en un ejemplo concreto lo básico. Borges cuenta que, en su casa, cuando era niño, venía gente y recitaban poesía. Entonces, alguna vez, el poeta Evaristo Carriego leyó un poema y él de pronto se dio cuenta de que ese era otro español, no el español que él escuchaba. Entonces, tuvo una revelación y en ese episodio autobiográfico, Borges dice lo básico de la poesía y del arte en general. Y es muy interesante porque su mamá le dice: ‘¿por qué, quieres escribir sobre Evaristo?’ Y Borges le contestó: ‘porque es nuestro amigo’”.

¡Atención pido al silencio y silencio a la atención!

Aunque le cuesta imaginarse sin dar clases en un futuro cercano, Housková dice que parte de la tradición checa también es el saber retirarse a tiempo, pero antes de irse lanza una advertencia para seguir manteniendo, en el futuro, la calidad de ese hispanismo checo por el que ella tanto hizo.

“Hay una tendencia que se orienta al funcionamiento, que funcione la cosa: hay que cuantificar todo porque la manera de pagar, de financiar los estudios, necesita que sea cuantificado. Entonces, se pide publicar más y más y es una locura que debe pararse, y yo espero que la inteligencia artificial lo pare porque ayuda a descubrir que eso no vale la pena, ¿no? Entonces dejar, dejar de dedicarse a este funcionamiento y volver al sentido. Y los estudiantes realmente tienen esa capacidad de volver al sentido. La literatura es arte y todas las artes tienen una escuela superior acá: la música, la pintura, el cine, el teatro, la fotografía, la literatura. Entonces acá tenemos literatura como arte, o sea, creativo, y que sea en español está muy bien, pero en general la literatura como algo que da sentido a lo que no tiene sentido. Mis nietos no leen mucho, pero yo creo que les llega la literatura y la lengua y la atención. Y ellos escriben. Eso es curioso: ahora se escribe más de lo que se lee, pero es buen comienzo. Escribir es un buen comienzo para aprender a leer”.