Matej Krén y su laberinto de libros: una charla con el creador de la escultura más viral de Praga

El momento de la foto

Matej Krén, creador de la icónica torre de libros Idiom, que despierta furor en la Biblioteca Municipal de Praga, ha sido superado en fama por su propia obra. Con múltiples versiones exhibidas en distintos lugares del mundo, él destaca la Bienal de São Paulo como el espacio donde más lo impactó la respuesta del público. Ferviente lector de Jorge Luis Borges, sorprenden los fuertes lazos de este escultor eslovaco con la cultura latinoamericana.

Quienes creen que los libros no gozan de popularidad quedarían sorprendidos ante las largas filas que, día tras día, se forman en la puerta de la Biblioteca Municipal de Praga. Si bien no se trata estrictamente de un auge por la lectura, el motivo de semejante convocatoria no dejan de ser, precisamente, los libros: los casi ocho mil ejemplares que conforman la impresionante instalación artística ubicada en el vestíbulo de la biblioteca de Mariánské náměstí desde el año 1998.

Matej Krén,  el autor de la escultura más viral de Praga | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

La obra, creada por el artista eslovaco Matej Krén, utiliza espejos en la parte superior e inferior para generar la ilusión óptica de un túnel infinito. Formado en las Academias de Bellas Artes de Bratislava y Praga, lejos de tratarse de un hecho aislado, los libros son un motivo muy recurrente en la obra de Krén, tal como él mismo señala en entrevista con Radio Praga Internacional.

“Me acerqué a los libros desde una edad muy temprana porque mi padre era artista, tenía un gran taller y yo prácticamente crecí en ese taller y él tenía ahí una gran biblioteca. Desde mi más tierna infancia me enseñó a dibujar y pintar, así que cuando tenía, no sé, 4 o 5 años ya copiaba imágenes de maestros como Leonardo. Así que ese fue mi primer contacto con los libros, que en efecto se pueden usar de distintas maneras, no solo para leer, y esa fue mi primera experiencia”.

Más allá de esos usos alternativos de los libros, aclara Krén que, desde niño, le encanta leer e incluso en la escuela primaria intercambiaban libros con sus compañeros de clase. En esa época sus autores favoritos eran Julio Verne y Karl May. Luego, en la escuela secundaria, conocería a un fascinante profesor que le inculcó para siempre el amor por la lectura.

Un infinito de libros | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Libros, espejos y plátanos

Respecto a la obra Idiom, cuenta que surgió incluso antes de la Revolución de Terciopelo, durante la época del comunismo, cuando la actividad artística estaba totalmente restringida. Él formaba parte de un círculo de artistas en Bratislava que intentaba resistir a todas las imposiciones, aunque solo exponían de modo clandestino para un público muy limitado. En el año 1988 realizaron una de esas exposiciones en la antigua bodega de una casa en Bratislava, donde él presentó una obra llamada Rotunda: hecha enteramente con cajas de plátanos, se trataba de una construcción bastante irónica.

“Coloqué un espejo en la base de Rotunda para mostrar que la obra no terminaba en nuestra bodega, en ese sótano, sino que continuaba en otros sótanos. De ahí surgió la idea de complementar el espejo y el libro, porque no se trataba solo de un libro, sino de la combinación de espejos y libros. La idea era que el espejo permitía abrirse a otro espacio, involucrando también al espectador, convirtiendo mi experiencia en algo que podía comunicar a otros. Así surgió el precedente de lo que luego hice bajo el nombre de Idiom. Idiom se creó en 1991, justo después de la revolución. La primera vez que lo construí fue en una pequeña ciudad de Austria llamada Oberwart. Ahí, en un centro cultural, nos permitieron exponer nuestro trabajo con aquel grupo de artistas independientes que proveníamos del régimen totalitario, así que ahí lo expuse por primera vez”.

La espera | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Recuerda que en esa pequeña ciudad austríaca sucedió algo muy curioso: como él necesitaba conseguir libros, decidió traerlos de Eslovaquia. Los había hecho mandar, otra vez, en cajas de plátanos. Y, al abrir la primera caja ya en el centro cultural, se encontró con que, en lugar de libros, había ropa. Sorprendido, no tardó en descubrir que, como en ese momento se estaba desarrollando la guerra en Yugoslavia y en esa ciudad funcionaba un enorme almacén de ayuda humanitaria, habían cambiado sin querer sus libros por ropa.

“Así que fue muy complicado recuperar los libros, pero lo logré y entonces pude construir la escultura en el centro cultural. Sin embargo, media hora después del inicio de la exposición, alguien lanzó una jarra de cerveza y rompió el espejo en la base de la escultura. Así que mi primera exposición duró media hora. Naturalmente, tuve que recoger todo y suspender la muestra. Lo bueno es que, durante esa media hora, llegó la televisión austríaca y filmaron mi trabajo. Así que, después de todo, aparecí en la televisión de Austria. Más tarde, tuve una gran exposición en Viena. Ahí fue un poco diferente, pero la verdad es que los comienzos fueron amargos y difíciles."

Fila en la biblioteca | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

La sociedad del espectáculo

Lo cierto es que la escultura que hoy causa furor en el hall de entrada de la Biblioteca Municipal de Praga no surgió de la nada, sino que forma parte de un largo y hasta sinuoso proceso a través del cual estuvo expuesta en varias ciudades del mundo y en distintos continentes, incluyendo Latinoamérica.

Por otra parte, jugando con la idea del espejo, la idea era que cada una de esas muestras reflejara parte de la cultura del lugar donde se instalaba a partir de los libros que se exponían.

“El interés del público lo descubrí, sobre todo, en 1994, cuando participé en la Bienal de São Paulo”.

Matej Krén

“Eso significa que en el entorno, país, ciudad o lugar donde estaba la escultura siempre usaba libros de ese entorno. Es decir, Idiom nunca se construyó con los mismos libros, sino siempre con ejemplares de ese entorno en particular. Y siempre eran libros viejos, usados, lo que significa que, de alguna manera, también estaban físicamente conectados con el lugar. Ese fue mi concepto central. Y en cuanto al interés del público lo descubrí, sobre todo, en 1994, cuando participé en la Bienal de São Paulo. Allí, ya al armar la escultura noté el enorme interés que despertaba en el público y recuerdo que me sorprendió mucho el efecto que generaba en toda esa gente”.

Asombro | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Sin embargo, eso no quiere decir que las cosas se le presentaran de un modo simple. En sintonía con lo que le había sucedido en Austria cuenta Krén que, por alguna absurda razón, le dijeron que el techo era aproximadamente 1,50 metro más bajo de lo que en verdad era. Por lo tanto, no le alcanzaba la cantidad de libros que tenía y tuvo que salir a buscar más ejemplares ahí mismo. Por suerte, varias personas lo ayudaron a conseguirlos en algunas ferias de la zona.

“Y mientras iba por la mitad del proceso de construcción, un día apareció una figura muy extraña del mundo del espectáculo, una especie de mánager, y me preguntó si estaría de acuerdo con que mi obra apareciera en un programa de entretenimiento de la televisión brasileña. Al principio no sabía qué decir, pero me dijo que para esa sociedad era muy importante la televisión, y que si salía en la tele, todos verían mi obra. Entonces, pensé: ‘¿qué puedo perder?’, así que les dije que hicieran lo que quisieran. El programa se filmó y yo ni siquiera lo vi ni quería verlo. Y al día siguiente, cuando llegué a la bienal, me saludó hasta el portero. En efecto, ese programa de televisión había causado un interés enorme, con largas colas de espera. Fue la primera vez que, después de la Revolución, estuve en un foro internacional tan grande, así que quedé muy sorprendido”.

Catálogo de las obras de Krén | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Muy interesado en la cultura latinoamericana aún recuerda Krén que, en aquella bienal, también le llamó la atención que cada persona que miraba la instalación, salía luego con una sonrisa. Desde entonces, siempre recibe con alegría las invitaciones de distintos países latinoamericanos para realizar alguna actividad, como la que le acercaron recientemente de la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

“Me contactó una fundación colombiana de la ciudad que tiene un programa muy interesante: recolectan libros viejos, los venden en mercados y con los ingresos financian la educación de niños con bajos recursos. Quieren participar en la feria y me invitaron a colaborar con ellos”.

Borges y los otros 

“Borges es uno de mis autores más importantes y he leído casi todo lo que escribió”.

Matej Krén

A propósito de Latinoamérica, se ha dicho en varias ocasiones que la escultura Idiom y el efecto visual que produce en los espectadores condensa algunas de las ideas del escritor argentino Jorge Luis Borges, quien solía tratar en sus cuentos y poemas el tema de los espejos, la cópula y el doble. La relación es muy interesante porque, de hecho, se trata de uno de los escritores favoritos de este artista eslovaco.

“Por supuesto que he leído a Borges y es uno de mis autores más importantes. No solo sus libros de cuentos y su prosa narrativa, sino que también me impactaron mucho sus ensayos y conferencias. Así que he leído casi todo lo que escribió”.

Más allá de la lectura, su obra ha estado emparentada también con la de Borges a raíz de un episodio que sucedió en París a comienzos de la década del noventa, cuando del Centro Pompidou le pidieron que instalara una versión de Idiom en el marco de una gran exposición sobre el autor argentino que formó parte de una serie de eventos dedicados a Latinoamérica y se llevó a cabo entre octubre de 1992 y febrero de 1993. Bajo el título de ‘El Universo de Borges’, la idea era explorar el universo literario y filosófico de ese autor universal.

Exhibición sobre Borges en el Pompidou donde fue invitado a participar con Idiom

“Me invitaron a construir la escultura Idiom para esa exposición, en lo que fue la primera conexión entre Borges y yo. Empezamos a trabajar en ello, pero al final no pude hacerlo porque querían que la escultura tuviera 8 metros de alto. El espacio en el Pompidou tiene una estructura especial: no es un edificio común, y el área de la exposición estaba suspendida, por lo que el suelo no podía soportar semejante peso, así que no pude realizarlo allí. De todos modos, mi galerista parisino me terminó organizando una exposición muy especial, paralela a la de Borges en el Pompidou, en el hotel donde Borges siempre se hospedaba cuando estaba en París. Así que hizo una exposición homenaje a Borges directamente en el lugar donde él solía estar. Esa fue una extraña coincidencia con el señor Borges y, desde entonces, el vínculo permaneció”.

Jorge Luis Borges en el hotel parisino en 1969 donde Krén realizó una exposición sobre el autor argentino | Foto: Wikimedia Commons,  public domain

Ese lugar llamado L'Hôtel y ubicado en el distrito VI de París, en el barrio de Saint-Germain-des-Prés, tiene una historia muy interesante porque allí pasó sus últimos días nada menos que el escritor Oscar Wilde. Lo cierto es que, además de Borges, dice Krén que completan su podio de autores predilectos Bohumil Hrabal y Elias Canetti. Apenas tres años después de esa muestra y también en la ciudad luz, Krén que vivió una de las experiencias más potentes de su vida gracias a su escultura Idiom.

“Fui seleccionado para un concurso mundial de arte en la UNESCO en París. Participé con Idiom y tenía una semana para construirlo, lo cual fue arduo porque requería tiempo. Todos los días llegaba un hombre mayor, se sentaba y me observaba trabajar. Después del tercer día, se acercó y me preguntó si podía ayudar. Le dije que sí, que el proceso era difícil y lento. Empezamos a trabajar juntos y luego me enteré de que ese hombre era Pierre Restany, un historiador de arte mundialmente famoso, una figura que jamás me habría imaginado poder conocer. Así que Restany me ayudó a construir una de las versiones de Idiom. Fue una experiencia muy fuerte para mí”.

Por dentro | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Algo más que selfies

Portada de la prestigiosa revista Science | Foto: Science

Para tener noción de la fama de la escultura Idiom de Matej Krén basta decir que fue portada de la prestigiosa revista Science y también ha sido destacada en la guía de viajes Lonely Planet como un atractivo turístico imperdible de Praga y en la Guía Praga insólita y secreta, escrita por el autor checo Martin Stejskal. No obstante, y a pesar de lo que suele pensarse, el interés por esta obra no es para nada reciente, aunque sí ha evolucionado con los años. Al principio no había filas, pero los buses repletos de turistas provocaban daños en la obra, incluso arrancaban cubiertas y se llevaban libros. Krén explica que, debido al desgaste natural de los libros, debe viajar con frecuencia a Praga para supervisarla y reemplazar ejemplares. Desde su instalación en 1998, ha tenido que desmontarla y reconstruirla, de hecho, un par de veces. Sin embargo, la implementación de las filas hace unos tres años ha favorecido el respeto por la escultura, ayudando a su conservación. Respecto a quienes solo quieren ver la obra en busca de una selfie para subir a redes sociales, ya que en efecto la escultura se ha convertido en un fenómeno viral en Instagram y TikTok, Krén no lo considera un problema.

“Hay muchas personas que sí reflexionan al ver mi obra Idiom y no son simples espectadores que solo quieren tomarse una foto”.

Matej Krén

"He estado siguiendo un poco lo que la gente escribe en internet cuando tengo tiempo o cuando alguien me lo menciona y debo decir que hay un porcentaje considerable de personas que perciben la obra de un modo, podríamos decir, semiológico; no solo como simples espectadores que solo quieren tomarse una foto. Realmente hay personas que reflexionan al ver la obra y eso me ha alegrado mucho. Es decir que, entre la enorme cantidad de gente que la visita, hay personas que la comprenden profundamente y definitivamente no se puede decir que solo vayan a tomarse fotos”.

Esperando el turno | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International