Praga vivió una jornada de horror

La estación Staromestská de metro, Foto: Jana Sustova

La capital checa Praga vivió ayer una jornada de horror. El río Vltava se desbordó e inundó grandes áreas de la ciudad en ambas orillas. Muchas calles se convirtieron en canales por los que navegaban lanchas de salvamento. Cuarenta mil habitantes capitalinos no pueden regresar a sus hogares en los barrios inundados.

Teatro Nacional
La Ciudad Vieja de Praga, el corazón turístico de la capital checa, se convirtió ayer en una ciudad fantasma. Sus habitantes, se despertaron con el ulular de las sirenas, y acto seguido fueron evacuados. Las tortuosas callejuelas que suelen ser recorridas por miles de turistas quedaron vacías. Se paró hasta el medieval reloj astronómico del ayuntamiento de la Ciudad Vieja de Praga. Y así describieron los turistas españoles lo visto y vivido en la capital checa.

Se temía que los muros metálicos de contención no aguantasen el embate de las riadas del Vltava y que éstas anegasen toda la Ciudad Vieja de Praga. Existía el peligro de que, por ejemplo, en la Plaza de Santa Ana las riadas alcanzasen tres metros de alto y las aguas irrumpiesen incluso en la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga.

Mientras se temía que la Ciudad Vieja de Praga se convirtiera en otra Venecia, en el centro de Praga las riadas penetraron en el histórico edificio del Teatro Nacional, símbolo de la nación checa.

Ciudad Vieja de Praga, Foto: Jana Sustova
El agua dejó de subir cuando faltaban pocos centímetros para que las turbulentas riadas del Vltava superasen las barreras metálicas de contención y las riadas convirtiesen la Ciudad Vieja de Praga en un lago.

Aún así la Ciudad Vieja no escapó. Reventaron las alcantarillas que inundaron las plantas bajas de los edificios. Las aguas inundaron el patio y la planta baja del convento de Santa Inés que alberga un museo de arte antiguo checo. En la bibloteca del Instituto de Filosofía el agua llegaba hasta el pecho.

Escenas de una película catastrófica se vivieron ayer en el barrio capitalino de Karlín que se convirtió en un gran lago y sus calles se transformaron en tempestuosos ríos. El nivel de las aguas en la principal arteria de Karlín, la avenida Sokolovská, alcanzaba dos metros. Debajo de las riadas desaparecieron cabinas telefónicas y paradas de tranvías.

La estación Staromestská de metro, Foto: Jana Sustova
En las calles anegadas navegaban lanchas de salvamento que rescataban a las personas que antes se habían negado a abandonar sus hogares. Los socorristas tuvieron que sacar por la ventana hasat su lancha a dos ancianas que se habían decidido a no abandonar su apartamento en Karlín y morir en su residencia. Ante la insistencia de los socoristas accedieron finalmente a ser rescatadas.

Por la tarde cuando culminaba la crecida del Vltava en Karlín la situación de las personas que se habían quedado por su voluntad en el barrio anegado parecía desesperada. Subieron a los tejados y desde allí tuvieron que ser rescatados por helicópteros.

En el metro capitalino ocurrió lo que no se habían imaginado sus proyectistas en los pronósticos más sombríos: Las riadas del Vltava inundaron en ocho estaciones los túneles del metro. Por ejemplo, la estación Palmovka parece a una piscina cubierta. La reparación del metro durará al parecer varias semanas.

El metro circula ahora de manera muy limitada en las partes periféricas de la ciudad y ello ocasiona a los praguenses inmensos problemas. Quiénes iban antes al trabajo cómodamente en metro tienen ahora que combinar los autobuses y tranvías que cambian sus itinerarios en dependencia de los caprichos de las riadas del Vltava.

Un evacuado rinoceronte del zoológico de Praga, Foto: CTK
Las inundaciones en la República Checa también han afectado la vida de los animales. La peor situación la han vivido los animales del zoológico de Praga. Las tortugas, las aves y las ovejas fueron trasladadas a las zonas elevadas del parque. El mejor sitio lo tienen los monos que ahora se encuentran en una torre en el centro del parque desde donde pueden ver como sigue el aluvión.

Tres animales fueron sacrificados porque fue imposible salvarlos. Entre ellos el elefante Kádir que vivió en el zoológico desde 1972 y desde sus siete años fue tan agresivo que ninguno de los empleados podía acercarse a él. Los tres elefantes restantes están muy tristes y tienen que ser atendidos los 24 horas del día.

Los únicos que gozan de las grandes cantidades de agua son los osos marinos que huyeron de sus estanques. Algunos nadan por el parque inundado como por ejemplo el oso marino Gaston, mientras que los demás huyeron por el río Vltava y parece que se dirigen a Alemania. Se trata de cuatro prófugos guiados por la hembra Julinka.

Del zoológico fueron evacuados más de 100 mamíferos, 750 aves y 141 reptiles con 28 huevos.

Elefante Kádir, Foto: CTK
En las zonas inundadas se encuentran también refugios para perros y gatos. Varios de ellos han sido cerrados y sus inquilinos trasladados a otros refugios o a casas de los praguenses. Los empleados aprecian el interés de los praguenses que llaman a los refugios y ofrecen su ayuda, alojamiento y comida para los animales.

Varios perros que cuidaban empresas y almacenes fueron abandonados por lo que los bomberos tratan de salvarlos y ubicarlos en algunos de los refugios. Los bomberos también rescataron a varios animales que en el momento de la llegada del agua se encontraban solos en casa.

Los animales que viven en su medio natural saben qué hacer en tales situaciones. Las aves que anidan cerca de los ríos están acostumbradas a las inundaciones. Los cisnes y los patos del Vltava nadan tranquilamente por lugares que nunca antes habían visto y no parecen estar despistados ni nerviosos.

Lo interesante es que durante la inundación los animales salvajes no comen a pesar de que el agua trae mucha comida para ellos. Primero tratan de sobrevivir y después buscan alimentos. Como apuntan los ornitólogos se comportan como los seres humanos. Cuando viene un gran catástrofe lo primero que la gente quiere es protegerse y la comida pasa a un segundo lugar.

Autores: Eva Manethová , Carlos González-Shánel , Helena Karlasová
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