Praga podría ayudar a solucionar el conflicto de Próximo Oriente

Rey de Jordania, Abdalá II, y el presidente checo, Václav Klaus (Foto: CTK)

Las opiniones del rey de Jordania, Abdalá II, y el presidente checo, Václav Klaus, acerca del conflicto israelí-palestino son muy semejantes. Abdalá II realizó este lunes una breve visita a la República Checa.

Rey de Jordania, Abdalá II, y el presidente checo, Václav Klaus (Foto: CTK)
Fue una visita muy breve, duró sólo tres horas. Pese a ello, fue una visita muy importante. Jordania es el único país de Cercano Oriente en mantener buenas relaciones tanto con Estados Unidos como con los países árabes y no estar en guerra con Israel.

Abdalá II y el jefe de Estado checo coinciden en que hay que respetar el mapa de ruta, explica el arabista, Jan Snaidauf.

"El mapa estipula pasos encaminados a solucionar el conflicto israelí-palestino. Para los dos estadistas es inaceptable el procedimiento unilateral por parte de Israel, sin un previo acuerdo con Palestina, tales como el despliegue de la franja de Gaza o del Banco Occidental, y la construcción del Muro de Segregación ni mencionar".

Israel tiene derecho a defenderse, Palestina a su propio estado, así podría resumirse la postura checa hacia el conflicto en el Próximo Oriente. Jan Snaidauf señala que Praga mantiene tradicionalmente buenas relaciones con ambas partes.

Esto es una de las razones por las que Abdalá II desea que la República Checa, como un país nuevo de la Unión Europea, juegue un papel más activo en el Cercano Oriente. Nadie espera que Praga logre reconciliar a israelíes y palestinos, pero podría desempeñarse como intermediario entre Bruselas, Washington y los países árabes.

El arabista Jan Snaidauf destaca que lo poco que se sabe que antes del año 1993, en la capital checa se efectuaron deliberaciones entre Israel y la parte palestina que hubieran podido desembocar en el acuerdo firmado más tarde en Oslo, que inició el proceso de paz en el Cercano Oriente. Sin embargo, las deliberaciones de Praga fueron descubiertas precipitadamente y su centro se trasladó a Oslo.