Praga albergará en mayo el campeonato del mundo de combate medieval

Foto: Anne-Claire Veluire

La lucha con armas y armadura medievales es un deporte reglado desde hace 15 años. En la República Checa cuenta con apenas 50 aficionados, pero aun así el país acogerá del 7 al 10 de mayo el campeonato mundial de esta disciplina.

Foto ilustrativa: Anne-Claire Veluire
Una excelente condición física, buena resistencia y la capacidad de pensar rápidamente de forma estratégica, estas son las principales cualidades que debería tener un aficionado al combate medieval. Surgida a partir de la recreación histórica y los espectáculos coreografiados, esta disciplina se instituyó hace unos 15 años como deporte de contacto, aunando la pasión por el medievo con el esgrima y las artes marciales.

Los países pioneros en establecer los primeros combates y competiciones fueron Rusia, Ucrania y Bielorrusia, desde donde se extendió al resto del mundo. En Chequia se trata de momento de un deporte minoritario, explica el capitán de la selección checa, Josef Pohl.

Foto ilustrativa: Anne-Claire Veluire
“Somos relativamente pocos, en todo el país unos 50. Los chicos del club de Praga tienen una gran ventaja, porque tienen la mayor cantidad de miembros. Tienen regularmente cuatro entrenamientos semanales. El resto estamos dispersos por toda la República. Pero nos esforzamos por entrenar nuestra condición física, que en nuestro deporte es seguramente lo más importante”.

No obstante los clubes checos ampliarán probablemente su base en los próximos meses, gracias a la publicidad que les dará la celebración en mayo del campeonato del mundo, que tendrá lugar en la colina praguense de Petřín.

Foto ilustrativa: Anne-Claire Veluire
El glamour de las armas medievales es indudable, pero un obstáculo importante es el precio. Para competir es necesario disponer de armamento real que sea réplica de piezas originales. La gran mayoría de armas y armaduras que se venden son para decoración y no aguantan más de unos pocos combates. Es necesario pues encargar el equipamiento a medida, cumpliendo con las especificaciones técnicas establecidas por el reglamento en cuanto a materiales, grosor y tamaño, lo que suele representar una inversión superior a los mil euros.

Para sus seguidores, la emoción de la lucha compensa sin embargo el gasto. Se trata de combates de más o menos unos cinco minutos de duración, en los que los contendientes van cargados con armaduras de unos 30 kilos de peso y tienen a su disposición mayores posibilidades que en el caso del esgrima histórico, explica Pohl.

Foto ilustrativa: Anne-Claire Veluire
“El esgrima histórico clásico está basado en el guion, en fingir el golpe. Nosotros lo hacemos completamente al revés, nos esforzamos por impactar en el oponente de forma que no tenga que interpretar nada y vaya directo al suelo. Nos pegamos golpes muy duros, y reaccionamos a los impactos intentando no caer y mantenernos en pie”.

A pesar de golpearse con armas de verdad, la integridad física de los contendientes no se pone en peligro más allá de lo razonable gracias al reglamento, que prohíbe maniobras peligrosas, como las estocadas, y establece que las armas deben tener filos redondeados. La protección de los yelmos y corazas hace el resto.

Autor: Carlos Ferrer
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