¿La solución a la sequía checa se encuentra en la prehistoria de Kirguistán?

Investigación arqueológica en Ravat

Una expedición científica checa en Kirguistán, en Asia Central, busca rastros de personas que, hace miles de años, procesaban hierro y administraban la escasez de agua. Según los expertos, sus métodos podrían ser una inspiración para la actual lucha contra la sequía.

Foto: Lenka Lisá

Una expedición checa de once miembros de la Sociedad para la Investigación de Asia Central, compuesta por arqueólogos, geólogos, biólogos y profesionales de otras disciplinas, se encuentra próxima a finalizar su investigación en el suroeste de Kirguistán, a donde se ha dirigido siguiendo las huellas de personas que durante siglos han transformado este paisaje. Para realizar esta tarea, Lenka Lisá, jefa de la expedición, explicó, en conversación con iRozhlas, que tuvo que dividir a su equipo en distintos grupos.

Un sistema de riego sofisticado

Ravat | Foto: Lenka Lisá

Uno de ellos se dedicó a estudiar cómo se cultivaba la tierra del sur de Kirguistán en el pasado. Lisá cuenta que esta es una región árida y, sin un sistema de riego ingenioso, la agricultura apenas podría funcionar aquí. Agrega que, de hecho, hay una gran cantidad de canales que llevan el agua necesaria desde un manantial a algunos asentamientos a varios kilómetros de distancia.

Tomando en cuenta los problemas actuales de sequía, que han afectado a Chequia especialmente este año, y de descenso de los recursos de agua, los científicos buscan respuestas en todo tipo de ámbitos; incluido el pasado de una región tan remota. La investigación podría servir de inspiración sobre cómo manejar el agua escasa en la actualidad.

¿Cómo procesaban el hierro en la prehistoria?

Foto: Lenka Lisá

Otro grupo se dedica a estudiar cómo se procesaba el hierro en esta región durante la prehistoria. El arqueólogo Atilla Vatansever, de la Universidad de Bohemia Occidental en Pilsen, trabaja en el descubrimiento de antiguos hornos usados para trabajar el hierro, que estaban parcialmente enterrados en el suelo.

Según los científicos, datan probablemente de los siglos II al X y podrían constituir las pruebas más antiguas de la elaboración de hierro en Asia Central.

Pinturas rupestres en un barranco

Un tercer equipo de expertos estudia pinturas rupestres de la zona. Las pinturas se encuentran en un estrecho barranco de piedra caliza. Ahí, el agua corre regularmente por la roca y forma una especie de costra. Según los científicos, probablemente se crearon hace entre 30.000 y 20.000 años, la época en que vivían los cazadores de mamuts.

Foto: Lenka Lisá

A primera vista, se puede ver que en el barranco hay grabadas algunas escenas que probablemente representan cabras. Pero eso no es lo único que se ve. Al botánico Libor Petr, de la Universidad Masaryk, y al geólogo Aleš Bajer, de la Universidad Mendel, también les llamaron la atención otras escenas. En un de ellas se puede percibir la figura de una persona con un objeto en la mano que, suponen los expertos, podría ser un arma.

Mientras la mayor parte del equipo de expedición regresa a Chequia, ellos todavía deben tomar muestras del sedimento para luego analizarlas y determinar la edad real de los grabados, seguir investigando el arte rupestre y descubrir nuevos yacimientos. Cuando regresen a casa, aún les quedará mucho trabajo por hacer.

Autores: Marek Hensl , Elena Farias
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