Cómo se enseña español en Chequia: la experiencia de un lingüista peruano en Liberec
Invitado por un cuatrimestre para evaluar y potenciar la enseñanza del español en la Universidad Técnica de Liberec, el docente peruano Marco Lovón se sorprendió con las reacciones de los estudiantes checos y comprobó que el aprendizaje del idioma se alimenta de curiosidades y encuentros: del cuy como símbolo cultural al memorial peruano de Lídice y la polca como puente inesperado entre ambos mundos.
“Casi todos los estudiantes checos me preguntaban si en Perú comemos cuy”, recuerda aún sorprendido Marco Antonio Lovón, doctor en Lingüística y profesor titular en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y también en la Universidad Católica de Perú. Aquella insistente pregunta lo acompañó durante el semestre que pasó como invitado en la Universidad Técnica de Liberec, tal como él mismo explica.
“Lo que buscaban era un profesor que pudiera colaborar en mejorar el programa de español. En concreto, la Universidad Técnica de Liberec cuenta con el departamento de lenguas romances y, entre ellas, se encuentra el español”.
Concretamente, en su estadía se encargó de orientar la programación y organización de los cursos, además de recomendar algunas metodologías o mejoras en la enseñanza y aprendizaje del español como lengua extranjera. Además colaboró en la realización de un diccionario de teoría de la cortesía verbal a partir del trabajo de su colega Miroslav Slowik, quien realizó una investigación doctoral comparando las fórmulas de cortesía utilizadas por los hablantes de Chequia y España.
Reacciones checas ante un nativo
“Noto que para muchos estudiantes checos cometer un error puede ser muy drástico, tanto que hasta se pueden autocensurar”.
Marco Antonio Lovón
Pero lo que más destaca Marco son los cursos que ofreció de didáctica y gramática del español, con lo cual los estudiantes tuvieron la posibilidad de tener un docente nativo, algo que considera fundamental para que, más allá de las reglas gramaticales, puedan tener una escucha del español más auténtica. En ese sentido, cuenta que le sorprendió un poco la reacción de los checos.
“Al principio el silencio. Me he dado cuenta que es parte de la cultura de los checos el callar y no hablar, o el hablar en voz baja y no en voz alta, en preguntarle al otro y no preguntar de manera directa, el mirar abajo y no mirar directo. En cambio, los hablantes nativos de español hacemos mucho contacto con la mirada e incluso con los gestos. Además, a ellos les parece raro que nosotros brindemos información cuando nadie nos ha preguntado”.
El susurro del lenguaje
Sin embargo, resalta Marco que todo eso sucede solo en una primera instancia que, además, él considera que tiene que ver con una gran autoexigencia por parte de los estudiantes checos.
“Creo que cuando sienten confianza ellos te abren su corazón, son muy honestos también cuando se dirigen a uno, cuando te hablan. El susurro que les caracteriza puede luego convertirse ya en habla cuando se sienten preparados para hablar porque, usualmente, el estudiante checo piensa lo que va a decir, demora un poco y no siempre dice lo que quiere. Usualmente se expresa con palabras o frases cortas, pero ya cuando ha ganado más experiencia, más preparación, se suelta a hablar. Pero siempre están con la idea de que pueden cometer un error y para ellos cometer un error es muy fatal o muy drástico, tanto que hasta se pueden autocensurar, que es lo que me he dado cuenta a partir de los intercambios culturales. Pero cuando sienten que pueden decir las cosas y bien, se atreven a decirlas".
Adictos a la evaluación
En cuanto a la metodología de la enseñanza del español, Marco también estuvo visitando escuelas de Liberec y Praga para evaluar la eficacia de los métodos y vincularlos, a su vez, con los de la universidad.
“Están acostumbrados a la evaluación. Por ejemplo, esperan ser evaluados constantemente y hay una preocupación por la nota o la calificación o el aprobar un curso. Pero ya cuando se les dice que la lengua es un medio para alcanzar otros objetivos, lo repiensan y van viendo que pueden sacarle más peso a la parte evaluativa y dárselo un poco a la parte cultural y, digamos, al futuro que pueden tener con una lengua. Entonces, ahí viene un poco mi papel: dar recomendaciones acerca de las metodologías de enseñanza. Por ejemplo, es bueno que escriban un correo electrónico en español, que elaboren un plan de negocios para crear un programa de enseñanza de español porque algunos alumnos empiezan a decir que han empezado a enseñar español, a otros checos, en línea. Entonces, simular situaciones reales para que mejoren o potencien su lengua es alguna de las recomendaciones”.
En definitiva, Marco considera que la metodología checa en el aprendizaje de lenguas extranjeras se parece más a la de países como Alemania o Rusia, mientras que en Latinoamérica hay una tendencia a dejar la gramática en segundo plano para priorizar el enfoque comunicativo.
El memorial peruano de Lídice
“En el Perú nosotros tenemos un memorial con el que recordamos la muerte de los checos en Lídice”.
Marco Antonio Lovón
Egresado de la Escuela de Lexicografía Hispánica de la Real Academia Española, este es el primer viaje que hace a República Checa y asegura que se vuelve con muchos aprendizajes, experiencias y escenas que nunca imaginó vivir.
“Quizá, al principio, lo que más me sorprendió fue haber llegado a un lugar con mucha nieve. El frío de Lima es muy distinto al frío de acá, y no hay nieve en la costa peruana, entonces el verla, el tocarla, el sentirla fue algo extraño para mí. Yo he estado en países como Canadá y Estados Unidos, pero este es otro tipo de invierno, es otro tipo de clima.
Y luego el estar en una cabaña, en una cabaña viendo películas en checo y haber, por ejemplo, reconocido algunos actos o eventos históricos de la Segunda Guerra Mundial cuando Chequia era un protectorado… me impactó la parte histórica y ver, sobre todo, el caso de Lídice, la desaparición de todo un pueblo, especialmente de niños, porque, al ver la película y especialmente en una cabaña donde todo está oscuro y concentrarte en la película, me hizo conectarme y recordar que en el Perú nosotros tenemos un memorial con el que recordamos la muerte de los checos. Nosotros tuvimos una migración de checos, no muy grande, pero sí, digamos, que llegaron a Lima- Callao y se conmemoran las relaciones bilaterales, entonces tenemos un mural donde tú puedes ver el suceso, y, por ejemplo, en el Perú se extendió la polca. Para mí escuchar aquí la polca fue increíble porque era como estar relacionando dos mundos”.
Una lengua de afectos
Por último, otra gran sorpresa que se llevó fue la velocidad con que los checos suelen aprender español.
“Sí, sí, sí, sí, tenemos un caso, es, por ejemplo, de un estudiante que en septiembre empezó a aprender español y ahora habla el español en un nivel muy bueno, quizás un A2. Se envuelve bien porque el checo se compromete con el idioma, se involucra con el idioma cuando siente que el idioma es algo que le va a servir para su futuro. Y yo creo que, sobre todo, los jóvenes porque cuando voy a una taquilla para un viaje o un supermercado, los adultos mayores preguntan si hablo alemán. Y yo digo que no hablo alemán, que hablo inglés o español. Entonces... Eh... Uno nota que la facilidad para aprender español está en los jóvenes, ¿no? Que quieren distanciarse del ruso por el pasado histórico y quieren distanciarse del alemán por el pasado histórico, mientras que el español y el inglés lo ven en relación con un mundo más nuevo, moderno y libre. Sienten que son lenguas de libertad, donde pueden expresarse, donde puede a través del español cantar, hacer alguna broma o reírse”.
En ese sentido agrega que el español es una lengua de afectos, algo que los checos perciben enseguida e incluso considera que ese es tal vez uno de los motivos por los que les resulta relativamente fácil aprenderla.
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