Por la mañana… ¡café de Costa Rica!
En el Palacio Kinský de Praga tuvo lugar una cálida degustación de café costarricense de calidad y fue una oportunidad para conocer más sobre él y su aceptación en Chequia.
Tostadores de café, compradores y empresarios checos se reunieron para escuchar, descubrir y evaluar los maravillosos sabores del café de Costa Rica. El evento organizado en conjunto por el consulado honorario de Costa Rica en República Checa y Instituto del Café de Costa Rica reveló todo lo que hay que saber sobre el café de ese país. Gustavo André Jiménez, director ejecutivo del Instituto de Café de Costa Rica, nos explica de qué se trató el evento.
“El café de Costa Rica lleva más de 200 años presente en el mundo y siempre hemos posicionado nuestro café en diferentes mercados. El mercado europeo es un mercado natural, el mercado norteamericano es un mercado muy natural, y lo que estamos haciendo es reposicionar la estrategia de café con el fin de que nuevos consumidores aprendan a tomar café de especialidad”.
Jiménez describe también el papel esencial del Instituto del Café de Costa Rica, una empresa pública no estatal creada por una ley única en el mundo.
“Lo que hace es regular la relación entre productor, manufacturador de café o industrializador, y exportador, con el fin de que al productor le llegue la mayor cantidad de dinero posible. Más o menos por cada dólar exportado por ley tiene que llegarle el 80% al productor para que pueda seguir en actividad. Es una ley social de mercado que trata de proteger la actividad del productor para que toda la cadena de café se beneficie y de ese modo la actividad pueda seguir desarrollándose en el país”.
El sabor de café de Costa Rica
Más allá de las palabras, los interesados pudieron también probar el sabor del café de Costa Rica. Además, hubo una competición en la que el público tenía que oler varios tipos de granos molidos de café costarricense y luego probar los cafés hechos a partir de esos granos. Quién emparejara correctamente el mayor número de cafés con sus respectivos granos sería el ganador; y de ese modo lúdico se fueron fortaleciendo los vínculos, algo esencial que, según Jiménez, constituye el gran diferencial del café de Costa Rica.
“¡Y hasta qué punto se diferencia! Cuando usted prueba una taza de café de Costa Rica la distingue del resto. Su tueste es muy diferente, la calidad del grano es muy diferente, el estándar de la calidad siempre se mantiene, y también las relaciones. El café es un tema de relaciones. Y las relaciones que estamos haciendo hoy con ustedes y con todo el resto de Europa es lo que hace la diferencia”.
Claro que, después de comprar y moler los granos, toca preparar el café, pero, antes de hacerlo, mejor consultar a los especialistas.
“Depende de cómo a usted le guste el café, pero un filtrado es excelente. Puede ser también una prensa, pero si usted quiere sacar todo el sabor al café de Costa Rica, un buen V60 es una buena forma de tomar nuestro café”.
Los checos como compradores
El café viene teniendo hace tiempo un lugar más que destacado en la cultura checa y la sociedad se está inclinando cada vez más por el café de calidad; en ese sentido, ¿aprueban los checos el café de Costa Rica?
“Estamos viendo que hay un mercado interesante, que la gente está queriendo tomar más café de especialidad. Estaban acostumbrados a tomar mucho café italiano, con un tueste muy oscuro; nosotros tenemos un tueste mucho más claro. La gente quiere entender qué hay detrás de cada taza. Hay una historia y una familia, nosotros representamos a 25.000 productores de todo Costa Rica. Representamos a más de 100.000 empleados directos e indirectos, somos el 20% de la mano de obra agrícola en Costa Rica”.








