Garrincha contra Checoslovaquia en la final de Chile 62: el precedente directo del caso Balogun
Hay un precedente para el caso Balogun, recientemente perdonado por la FIFA, que ignoró su tarjeta roja y pudo jugar con EE.UU. los octavos de final del Mundial 2026 contra Bélgica, ante la sorpresa de todo el mundo, salvo EE.UU. Se trata, nada menos, que de Garrincha, quien fue indultado en 1962, tras una petición conjunta de Chile, Perú y Brasil, y pudo jugar y ganar la final de ese Mundial contra Checoslovaquia.
Garrincha. Los checoslovacos lo sufrieron en persona y aunque no anotó goles, fue la figura de esa final del Mundial de Chile, jugada en el Estadio Nacional de Santiago, ante 70 mil espectadores, un 17 de junio de 1962.
Garrincha, con su desparpajo y valentía. Garrincha, con esa derecha endiablada y prodigiosa. Garrincha, el mago de la cancha, el mejor puntero derecho de la historia, según los expertos.
Y lo curioso es que no debió haber jugado ese partido, que los brasileños terminaron ganando por 3-1, coronándose campeones (y segundo subcampeonato para los checoslovacos tras Italia 1934).
Garrincha había sido amonestado unos días antes (en esa época no existían todavía las tarjetas rojas), en la semifinal ante Chile, por patear a un rival, y todos pensaban que justamente se perdería la final.
Alegría del pueblo
Garrincha, pequeño pájaro, la alegría del pueblo, el ángel de las piernas torcidas. Garrincha fue el Ronaldinho de su época, los intensos años 50 y 60, pre Internet, pre smartphones, pre incluso televisión en colores. El increíble Garrincha, cada vez que tomaba la pelota, creaba magia. Magia creó también en esa final de Chile 62. Que no debió haber jugado.
“Foul. Amigos, por las buenas o por las malas, a Garrincha no lo dejan pasar los checos. ¿Usted culparía a los checos?”, se preguntaba el enfático locutor que narraba esa final.
“Ahí va Garrincha de nuevo, pequeño pajarito inquieto, Novak lo marca, pero no puede con él, nadie puede parar a este Garrincha. Es una delicia verlo jugar”.
Entonces se llamaba Copa Jules Rimet, hasta que Brasil la ganó tres veces y cambió de nombre. Y lo más curioso es que durante esa lejana final de 1962, empezó ganando Checoslovaquia.
Gol de Masopust
Gol de Josef Masopust, otra leyenda, en el minuto 15 y sorpresa mayúscula, todo dios daba a Brasil como favorito. Pero Amarildo empató de inmediato, en el minuto 17, es decir, puso las cosas en su lugar.
Y después, ya en la segunda parte, Brasil confirmó su favoritismo marcando dos veces para el 3-1 final, goles de Zito y Vavá. Garrincha genio y figura. Brasil campeón, Checoslovaquia subcampeona digna. Y recibimiento de héroes en su regreso a casa, a la bella Praga.
En 1962, hace 64 años. Ese es el precedente más próximo de algo tan estrambótico como revertir una sanción para que un jugador pueda jugar un determinado partido mundialista y que acaba de suceder de nuevo.
Todo el mundo se ha sumado ahora a la polémica, criticando la decisión. Folarin Balogun, la estrella estadounidense en este mundial, fue perdonado por la FIFA y pudo jugar por EE.UU. ante Bélgica.
Pero no importó, los belgas ganaron, el karma es divino y el chiste se cuenta solo. A Balogun solo lo defendió su propio presidente, no se necesitó más para que la FIFA lo perdonara en tiempo récord.
Lobby presidencial
Cuentan los historiadores que no solo el presidente chileno Jorge Alessandri hizo lobby para que perdonaran a Garrincha y lo dejaran jugar. También su homólogo peruano Manuel Prado y el primer ministro brasileño, Tancredo Neves (que más tarde sería también presidente).
Todos ellos usaron la diplomacia para defender a Garrincha por una razón muy simple: se trataba del mejor jugador de ese mundial, con Pelé lesionado (vio el partido desde las gradas), y sin Garrincha no habría sido lo mismo.
No Garrincha, no party, que dirían los escoceses. Por algo le decían la alegría del pueblo, era un lujo verlo jugar y todos querían verlo en la final, menos los checoslovacos. Eso pasa cuando un jugador se convierte en leyenda. Garrincha fue perdonado, jugó, brilló y ganó la copa del mundo.
Los checos y los eslovacos que tienen buena memoria aún lo recuerdan. Saudade por otros tiempos, fútbol en blanco y negro.








