Misión cumplida: Chequia sufre pero va al Mundial y jugará contra México

La República Checa venció el martes por la noche en Praga a Dinamarca en el partido decisivo por la clasificación para el Mundial

No fue nada fácil. Los checos sufrieron hasta el final para derrotar a Dinamarca en la definición a penales en Praga, la noche del martes. Era el último escollo. Ya están clasificados para el Mundial 2026, donde comparten el grupo A con uno de los anfitriones, México, más Sudáfrica y Corea del Sur. Misión cumplida. Enhorabuena.

Michal Sadílek | Foto: Michal Kamaryt,  ČTK

Que veinte años no es nada, canta el tango. Pues no le vengan con tangos a los hinchas checos, que tuvieron que esperar veinte años para esto, desde Alemania 2006. Y ahora, en vez de tangos, rancheras van a tener que aprender, y algo de español, porque México es el destino y uno de los rivales, y música mexicana ya se escuchaba la fría noche del martes, casi madrugada del miércoles, en el estadio de Letná, durante las largas y merecidas celebraciones después del ajustado, sufrido, maravilloso, inolvidable triunfo por penales contra Dinamarca.

Fue un partido épico y Dinamarca, un rival duro de roer que peleó hasta el final, no bajó los brazos nunca, un rival digno que se va con la frente en alto. Dos veces se puso por delante Chequia (grandioso gol de Pavel Šulc a los tres minutos, nada más comenzar el partido. No tan grandioso pero igual de efectivo el de Ladislav Krejčí en el minuto 100, ya en el alargue). La clasificación estaba en el bolsillo, pero los daneses, expertos a balón parado (ambos goles nacieron así, un córner y un tiro libre y ambos, cabezazos a la red) dijeron otra cosa, empataron dos veces, la segunda en el minuto 111, y llegaron los penaltis, de nuevo, como ante Irlanda.

Y curiosamente los daneses, un equipo de fiar por donde se le mire, falló casi todos sus penales, salvo uno. La mandaron fuera, a las nubes, o a las manos del cancerbero checo, Matěj Kovář, que paró uno, para que Michal Sadílek pusiera el 3-1 definitivo e inalcanzable y desatara la euforia y las celebraciones en Letná, Praga y todo el país.

“Nadie espera de nosotros que juguemos al estilo tiqui-taca del Barcelona. Estos partidos hay que ganarlos como sea, el resultado es lo único importante”, había dicho antes de la repesca el nuevo entrenador checo, Miroslav Koubek. Y cuánta razón tenía. Los checos no juegan al tiqui-taca pero lo dieron todo, alma, corazón y pulmones, y aunque sufrieron, lo lograron, ya están en el Mundial, veinte años después.

Matěj Kovář | Foto: Michal Růžička,  MFDNES + LN / Profimedia

“Este es el mayor éxito de los muchachos y también el mío”, sostuvo Miroslav Koubek ante los micrófonos de la Radio Checa, para quien el partido se decidió solo por la fuerza de voluntad y las ganas que mostraron sus pupilos en la cancha.

“Se trata de la mayor hazaña de mi carrera deportiva y de mi vida. Estoy muy contento, pero sobre todo quisiera agradecer a los jugadores que estuvieron fantásticos, en ambos partidos, contra Irlanda y Dinamarca, lo dieron todo de sí, creyeron en mí, que podíamos crecer juntos. Lo que hemos vivido aquí ha sido maravilloso y quisiera agradecer a los espectadores también, sin ellos no habríamos podido lograrlo”.

Ladislav Krejčí y Pavel Šulc | Foto: Michal Kamaryt,  ČTK

Pero Miroslav Koubek quiso ser cauto en cuanto al grupo que les ha tocado en el Mundial, el grupo A, junto a uno de los anfitriones, México, más Corea del Sur y Sudáfrica.

“Si alguien piensa que tenemos un grupo fácil, pues está equivocado. En un mundial no hay grupos fáciles, será en México ante los anfitriones y los otros dos, Sudáfrica y Corea… No, nada fácil. Será una misión muy difícil, pero definitivamente creo que tendremos más oportunidades de jugar, de adaptarnos y estar mentalmente bien, al contrario que en esta repesca”.

Foto: Petr David Josek,  ČTK

Koubek, a sus 74 años y con solo dos partidos en la banca checa (ambos triunfos por penales), será el seleccionador de mayor edad de todos los que vayan al mundial que se jugará en Canadá, México y Estados Unidos.

Matěj Kovář, el arquero checo que ya había mostrado su calidad ante Irlanda, también fue determinante ante Dinamarca, no solo en los penaltis.

 

“Pensé que podría atrapar al menos uno o dos balones, como ante Irlanda, y tenía la esperanza de que los muchachos contribuyeran con lo suyo y marcaran tres o cuatro y así poder avanzar. Esto es un sueño, el sueño de todos los que estábamos en la cancha. No tengo palabras para describirlo, estamos muy, muy felices. Después de veinte años, esto sabe delicioso”.

Una de las estrellas checas, que en esta ocasión anduvo fallón y hasta perdido, deambulando en la cancha de choque en choque, por lo que fue sustituido antes incluso del alargue, Patrik Schick, confesó que no habían jugado bien ni el martes ante Dinamarca ni el pasado jueves ante Irlanda, pero eso a nadie le importa. Lo importante era ganar.

Patrik Schick | Foto: Pavel Lebeda,  ČTK

“Esto es un gran éxito. Realmente vamos a jugar un Mundial, por primera vez en veinte años, increíble. Hay mucha emoción y hasta euforia, hemos trabajado duro para esto, así que muy felices, claro. Pero debo reconocer que no hemos jugado bien durante la repesca, no hicimos buen fútbol ante Irlanda ni Dinamarca. Nos atuvimos al plan táctico del entrenador y gracias a eso hemos clasificado”.

El capitán checo y autor del segundo gol en el minuto 100, Ladislav Krejčí, dijo que no sabía cómo describir lo que siente. “No tengo palabras. ¡Enhorabuena a todos! Estoy increíblemente feliz. Hacía mucho tiempo que no veía un rendimiento de equipo así. Siendo sinceros, no fuimos el mejor equipo, pero demostramos más garra y luchamos con más ahínco”, sostuvo el gran capitán checo.

Pavel Šulc bien vale un Mundial

Ya no están Nedvěd ni Rosický ni Poborský, los portentosos talentos de la generación dorada que brilló en la Eurocopa 2004 y llevó a Chequia a su primer y único (hasta ahora) Mundial sin Eslovaquia, el de Alemania en 2006.

Pero está Pavel Šulc, jugador del Lyon francés, quien fuera hace poco elegido el futbolista checo del año 2025. Šulc puso el alma, el corazón, los pulmones, y puso su talento, marcó la diferencia en el primer tiempo, a los tres minutos, con un golazo, tiro de media distancia tras un córner, el balón le llegó tras un rechazo, él esperaba a la salida del área grande, la clavó, derechazo furibundo, semivolea, golazo.

Y después tuvo destellos, como una jugada magistral, un pase de la muerte a lo Messi que dejó solo a un compañero, Provod, que desaprovechó una ocasión inmejorable, solo ante el portero danés, pero ocasión marrada. Habría sido el dos a cero, que no llegó.

Pavel Šulc se puso traje de crack y decidió jugar al fútbol de verdad, aunque sus compañeros siguen jugando al pelotazo y al choque.

Šulc tuvo que ser sustituido durante el alargue porque ya no aguantaba más, pero mientras estuvo en la cancha, lo dio todo.

“Mi gol tempranero hizo que el partido se pusiera más emocionante, creo. Y probablemente se trata del gol más importante de mi carrera. Se trata de un sentimiento maravilloso, estoy muy feliz por el gol, por el triunfo y por el entrenador, que nos ha hecho sentir y jugar como un equipo de nuevo y así juntos hemos logrado esto”.

Pavel Šulc fue la figura del encuentro, sin duda, junto al portero checo. Se disfrazó de Maradona, se echó el equipo a las espaldas y causó estragos en la zaga danesa, equipo compacto, difícil, ordenado pero que no supo reaccionar ante las arremetidas y la presión checa, que dio resultado.

Los checos decidieron como ante Irlanda renunciar al balón y presionar la salida danesa y esa táctica dio resultado, así que no importa que sea un fútbol feo, si los resultados llegan. Que sigan jugando feo, pero que sigan ganando.

Foto: Michal Kamaryt,  ČTK

El seleccionador había dicho: las cosas van a mejorar. Tenía razón, mejoraron bastante. Y de aquí a junio pueden mejorar todavía más, quedan dos meses para el debut mundialista, que será ante Corea del Sur el 12 de junio en la madrugada checa, a eso de las cuatro de la mañana, en el estadio Akron de Zapopan, cerca de Guadalajara.

Después el 18 de junio a las 18:00 horas ante Sudáfrica en Atlanta, EE.UU. Para finalizar la etapa de grupos el 25 de junio, a las tres de la madrugada, ante México en el mítico estadio Azteca de Ciudad de México.

Ya sabemos, si Chequia supera la fase de grupos, lo que es muy posible, y si  se llega a alguna definición por penaltis, podemos confiar en los muchachos de Koubek, que ya tienen experiencia.

Autor: Gonzalo Núñez | Fuente: Český rozhlas
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